Reseña de Ventana de emergencias de Ángel Gómez Espada en Odisea Cultural

http://www.odiseacultural.com/2019/02/08/ventana-de-emergencias-de-angel-manuel-gomez-espada-por-manuel-guerrero/

 

GÓMEZ ESPADA, Ángel Manuel (2018): Ventana de emergencias. Huerga&Fierro editores, 75 pp.

 

No vengas, Inspiración esta mañana

golpeando a mi puerta. No quiero

verte derribando mis templos.

 

Ventana de emergencias, el nuevo libro de Ángel Manuel Gómez Espada, comienza con esta contrainvocación a las musas (o a la Inspiración, que es lo mismo), especialista en romper rutinas y en hacer del poeta algo de provecho; sin embargo, la Inspiración, las musas, llega del modo en el que Pepe Hierro lo decía: «la poesía se escribe cuando ella quiere». El segundo poema es una «Poética» en la que se destaca la sinceridad, incluso cuando el resultado no lo es: toda una declaración de intenciones, el poeta es lo que identifica en sus lecturas, lo que lee.

 

Leer un poema cojonudo,

de esos que te desordenan

las tres o cuatro verdades del día.

Querer envolverlo,

emularlo,

rumiarlo.

Y después de muchas vueltas,

conformarte

con lo poco

que has dejado escrito.

Y rezar un tanto

para que los demás

no noten

el jodido fraude.

 

Son el hastío de la rutina, el desorden del mundo, la «apnea» producida por criaturas pertenecientes «a las más abismales simas / de tus deseos o pesadillas», lo que hace necesaria, da sentido y requiere de la ventana de emergencias de estas páginas:

 

Ventana de emergencias

para cuado el mundo se equivoque.

 

Amaneceres como bombonas de oxígeno

para incondicionales apneicos.

 

Si no fuera por ellos.

Si no fuera por ellas.

 

Ángel Gómez Espada (Murcia, 1972) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Desde 2000, dirige junto a Juan de Dios García la revista de literatura El Coloquio de los Perros. Ha publicado los poemarios Mediodía en la otra orilla (2000), Cocinar el loto (2014) y Los hijos de Ulises (2015) y las plaquettes Alineación indebida (2007), Primavera (2013) y Hotel Baudelaire (2017). Ha participado en varias antologías, como Diva de mierda (2014) y Composición de lugar (2016), Ha recibido el premio Dionisia García, 2014 por Postales en un cajón de galletas.

 

Como hemos referido anteriormente, la Inspiración impide que puedas ser alguien de provecho, por ejemplo, en la cola del supermercado, o, quizá, mientras cuidas y modelas tu cuerpo en el gimnasio «en la cinta de correr»:

 

Cuando desciendas,

pobre isla, mírate en el espejo

que atravesar no pudiste.

Ahí tienes a tu único enemigo.

Ahora sí, corre como un rumor,

huye de él,

si te quedan fuerzas para hacerlo.

No faltan, en este sentido, la defensa de una «Tesis doctoral» o las palabras de una madre, la del poeta, evidentemente, pero podría ser la mía: «Lábrate un futuro poco a poco. / […] Escribe cosas bonitas, por favor. / […] Arrímate a lo que puedas. Hazte amigo / de algún director ejecutivo de un banco / o, en su defecto, candidato a Presidente del Gobierno».

 

Pero las ventanas de emergencias no aparecen únicamente bajo la forma de la Inspiración, sino también de muchas otras maneras. Hallamos en este poemario muy logradas composiciones que construyen estas ventanas, alguna de una gran intensidad, como el titulado «Fronteras»:

 

No hay fronteras

cuando cerramos los ojos.

 

Desaparecen.

Es un misterio.

 

Otros poemas destacan por unas llenas de brutal honestidad, como en «A un amigo que encontró en la cola del paro el amor repentino», o de total sutileza, como en «La lista de la compra», o de la confianza mayúscula (e, incluso, el amor), como en «Reencuentro con amigos»:

 

He de confesároslo: me he casado.

Y he tenido la mejor de las fortunas

en este asunto tan peliagudo

que siempre llama a la maledicencia.

A la que tanto amo, poco o nada

le cuento de vosotros, de aquellos días.

Pero os conoce y sabe de mi amor

por todo lo que tiene que ver

con aquellos instantes imborrables.

 

Esta Ventana de emergencias de Ángel Manuel Gómez Espada ofrece una última parte de diez poemas («Got me a movie») que funcionan como uno solo con suficiente entidad y que habla de la desolación de un lunes. Este conjunto está lleno de imágenes y de sugerencias muy atrevidas: «Noche eterna y fatigante, / noche de bolígrafos y casetes danzando/ como aspas de molinos de viento»; así como de alusiones al surrealismo (Buñuelo Lady Gaga, incluidos) y del mayor de todos: «También amar es una forma de surrealismo». Sin duda, es un colofón impactante, que no deja indiferente a quien la lea. Aunque, bien pensado, es costumbre en los libros de Gómez Espada que quien se adentre en sus versos acabe inquieto y con la sensación de que la poesía es mucho más que una serie de palabras con un mensaje, es una exigencia y, al mismo tiempo, una molestia vital; así sucede también con Ventana de emergencias, con el aviso del poeta que lo deja bien claro en un breve poema, no sea que pase desapercibido:

 

Cuento los segundos

desde el rayo al trueno.

Pasa mi vida.

 

La arroba vence. Artículo en Surdecordoba.com

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/la-arroba-vence

Cuando vi el cartel en aquel centro educativo, me di cuenta de que se había «normalizado» tanto que nada se podía hacer. En aquel papel se daba la relación de «alumn@s» que asistirían a una actividad extraescolar. Vaya. Con la arroba como marcador de género de la palabra. Aunque su uso marque el de las personas.

Desde Internet, pasando por las redes sociales, el uso de la arroba dio el salto a los carteles publicitarios, propaganda política e, incluso, agendas culturales. Lo que debería de haber sido un elemento decorativo acabó convirtiéndose en un símbolo de la inclusión de género, con buena voluntad, pero también con la ignorancia de las normas lingüísticas elementales, pues la arroba es un símbolo y no una letra. Posteriormente, la arroba ha ido apareciendo de libros de temática de género a la de cualquier género literario. Y, ahora, en los centros educativos.

La arroba ha ido desplazando a opciones lingüísticamente válidas y que hoy recuerdo con nostalgia: la barra con la o y la a (ciudadano/a) o el uso de un sustantivo que englobe todo (ciudadanía). Porque, lamentablemente, por mucho que insista la RAE, cada vez menos hablantes parecen creer que el masculino sirva para el género no marcado (del mismo modo que neciamente hay quien pone todas las palabras acabadas en o en a, como «libro» que pasa a «libra» o «radio» a «radia», pero de manera selectiva, porque, curiosamente, con lo negativo no se estila, nunca cambian «odio» en «odia»). En definitiva, no hubiera estado mal que hubiera aparecido «alumnado» en aquel listado del que hablo al principio: es correcto y no cometemos ninguna mezcla extraña de símbolos y letras.

No obstante, sería oportuno aludir aquí a un error habitual que echa por tierra todo lo inclusivo que se quiera ser con la arroba. Es muy frecuente encontrarse el símbolo en los sustantivos y en los adjetivos, pero no en los determinantes. Por ejemplo, en el último curso que he realizado a distancia, leía «los usuari@s». Igual he visto en otros lugares «estos ciudadan@s» y casos similares. Si se quiere emplear la arroba para marcar todos los géneros, atiendan a los determinantes que también lo señalan. De igual modo, evítese fantochadas y sandeces como utilizar este símbolo en palabras que no lo necesitan: «joven@s», «trist@s» o «egabrens@s»; o ese extraño uso de la equis. Una cosa es no saber hacer un uso correcto de la lengua y otra es inventarse situaciones de género que el léxico de por sí resuelve.

Biblioteca gardeliana 3: Carlos Gardel y su época de García Jiménez. En La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1415

Primera edición:

–GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco (1976): Carlos Gardel y su época. Buenos Aires, Corregidor.

La Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano (1946) de García Jiménez fue durante muchos años el libro fundamental sobre Gardel, hasta que en los años 70 volvieron a publicarse con mayor frecuencia distintos títulos sobre el cantor, a fin de contrarrestar las primeras publicaciones que defendían el nacimiento en Uruguay. Nada mejor que recuperar uno de los títulos de referencia, porque Carlos Gardel y su época de García Jiménez es, en verdad, el mismo libro que fue «contado» por José Razzano, pero en el que desaparecen (o son asimiladas por García Jiménez) varias de las referencias a sus aportaciones y los datos biográficos sobre su nacimiento e infancia. Evidentemente, por el contrario, no ocurre así con Gardel, en el que se actualizan datos, como la fecha de nacimiento (11 de diciembre de 1890) [1] y desaparecen elementos novelescos que García Jiménez [2] crea por un mayor dramatismo; por ejemplo, en la visita que el dúo hace a Toulouse en 1924 [3], en la Vida contada por Razzano leemos:

[Jean] Toma a éste [Razzano] del brazo y le (sic) lleva a recorrer la añosa y pulcra casita. Se les une pronto doña Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. […]

Doña Berta abre la puerta de una habitación. Hace entrar en ella a Razzano.

–En este cuarto nació Carlos –le dice.

El tío Jean abre los gruesos postigos de una ventana. Razzano se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y somnoliento.

Sin embargo, una vez se supo que Carlos Gardel no nació en esa casa, García Jiménez modifica este episodio en 1976:

Se les [Jean y Razzano] une pronto doña Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. […]

Sube Gardel al piso alto. El tío Jean abre los gruesos postigos de una ventana. Gardel se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y somnoliento.

Pero esto no es lo habitual, pues, por lo general, se publican capítulos completamente idénticos a los «contados por Razzano».

En resumen, el cambio de protagonismo hacia Gardel, alterando el orden del contenido para ajustarse a cierta cronología del Zorzal y dejando en segundo plano –y fuera de lo narrativo– a Razzano, es la tónica de Carlos Gardel y su época. De él –y de la Vida contada por Razzano, lo mismo da–, posteriormente, otros autores, como Edmundo Eichelbaum o Simón Collier, copiarán partes palabra por palabra en títulos posteriores.

NOTAS:

[1] Razzano siempre manifestó que el año de nacimiento era 1887, como el suyo.

[2] Dudamos de que sea Razzano. Por ejemplo, en el capítulo dedicado al fútbol se indica que Gardel asistió a un partido del Barcelona contra el Real Madrid en el que se decidía el Campeonato de España, lo que no comprobó, porque fue el Barcelona contra la Real Sociedad. Lo dijo el propio Gardel en el diario Crítica en un reportaje del 15 de junio de 1928 (Vid. Hamlet Peluso y Eduardo Visconti, Carlos Gardel y la prensa mundial; Corregidor, 1990, p. 69) y, más tarde, lo contó Rafael Alberti, quien estuvo con el cantor en dicho partido, en sus memorias, que llegaron a Argentina en 1959. Es un error que aparece en la Vida contada por Razzano y que se mantiene en Carlos Gardel y su época.

[3] En Hamlet PELUSO y Eduardo VISCONTI (2014): Carlos Gardel y la prensa después de su muerte (1935-1950), pp. 141-155, se recoge una narración de Raúl Goldstein sobre Gardel publicada en Novela entre julio y octubre de 1936, según el relato de José Razzano, titulada «Historia completa de la vida de Carlos Gardel». Cuando Razzano habla del primer viaje a Europa, de España «se embarcaron en el expreso de Hendaya para cruzar los Pirineos y bajar en París» (p. 148); es decir, no se menciona esta visita a Toulouse.

350 aniversario del nacimiento de Hurtado Izquierdo (2) en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/350-aniversario-nacimiento-francisco-hurtado-izquierdo-2-granada/20190204002731064858.html

350 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE FRANCISCO HURTADO IZQUIERDO (2: GRANADA)

Manuel Guerrero Cabrera

19 de enero de 1705, el arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo es reclamado en Granada por el arzobispo, don Martín de Ascargorta, muy interesado en él después de tener «los mejores informes de su habilidad y mérito», según las Actas capitulares de la Catedral de Granada. El arzobispo lo alojó en casa del racionero, don Juan Rico, y lo puso a prueba: tenía que realizar el diseño de un sagrario para la catedral, según su estilo más personal, pero debía trazarlo para las dimensiones que había tenido el antiguo. Así que, encerrado en la casa del racionero, sin saber si lo estaba haciendo por la vida o por la muerte, parafraseando a Federico García Lorca, Hurtado Izquierdo dibujó los planos del sagrario, con una original planta de cruz griega, y escribió los debidos comentarios en menos de veinticuatro horas. Ascargorta pidió consejo al cardenal Salazar que no dudó en animarlo a trabajar con nuestro arquitecto, cuyo proyecto aprobó José de Mora tras examinarlo. Hurtado, entonces, fue nombrado maestro mayor de la Catedral de Granada el 22 de enero de 1705. No quiso renunciar al cargo que ostentaba en Córdoba y, por lo visto, dividía el tiempo entre las dos ciudades, lo que influyó en la lentitud de las obras, que habían comenzado inmediatamente, junto a los problemas financieros; por lo que quedaron suspendidas. Entre los hombres que colaboraban con él, se hallaba un paisano suyo, el lucentino José de Bada, quien retomaría en 1717 el proyecto, que modificaría ligeramente, al eliminar elementos de mayor impacto visual (como las columnas salomónicas de la portada) por algo más sobrio. De él es la crítica hacia Hurtado de que este creía que «las piedras son tan ligeras como los pensamientos». Sigue leyendo

Santiago Aguilar y Carlos Gardel. El español que supo que el rey del tango era francés. Artículo en El coloquio de los perros

https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/artiacuteculos/santiago-aguilar-y-carlos-gardel-el-espanol-que-supo-que-el-rey-del-tango-era-frances

SANTIAGO AGUILAR Y CARLOS GARDEL. EL ESPAÑOL QUE SUPO QUE EL REY DEL TANGO ERA FRANCÉS

Manuel Guerrero Cabrera

La muerte de Carlos Gardel dio la vuelta al mundo. Lo aparatoso e impactante del accidente en Medellín (Colombia) hizo que la información apareciera en las primeras páginas de la prensa internacional. En la española ocurrió igual, de tal manera que su muerte fue una de las noticias más comentadas del verano de 1935. Por lo general, se difundió la nota de United Press y las últimas comunicaciones que iban llegando de Medellín, como lo relativo al número de fallecidos o el funeral, pero también hubo reescrituras de estas notas, algún lamento por su muerte y artículos en su recuerdo sobre su trayectoria musical y cinematográfica. En estas notas alejadas de la oficial, llama la atención lo relativo a su lugar de origen; por lo general, se indicaba que era argentino e, incluso, concretaban que había nacido en Buenos Aires[1]; por el contrario, otros medios señalaron que era uruguayo, de Montevideo[2] para ser precisos, u optaban por denominarlo rioplatense. Entre todos los nombres que firmaron páginas españolas dedicadas al cantor al poco de fallecer[3], solamente hay uno que habla de su origen francés: se trata del actor, cantante lírico y periodista Santiago Aguilar Oliver (Villanueva de Gállego, Zaragoza, 1899 – Madrid, 1953)[4]. Aguilar fue redactor de la revista de periodicidad semanal Cinegramas, en la que en el número 42, del 30 de junio de 1935, dedicará tres páginas (22-24) de recuerdos de anécdotas vividas con Gardel.

Sigue leyendo

Biblioteca gardeliana 2: Vida de C. Gardel contada por Razzano de García Jiménez. En La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1408

BIBLIOTECA GARDELIANA (2):

VIDA DE CARLOS GARDEL CONTADA POR JOSÉ RAZZANO Y ESCRITA POR FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ

Primera edición:

–GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco (1946): Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano. Buenos Aires, Corregidor.

Portada del libro Vida de Gardel

Razzano, bien predispuesto, abarcó de un vistazo la atrayente simpatía que irradiaba «El Morocho». El señor Gigena los presentó:

–Carlos Gardel.

–José Razzano.

Se estrecharon las manos con calor; sin recelos.

–Me han dicho que usted canta bien –dijo «El Morocho».

–Me defiendo… –respondió modestamente «El Oriental»–. Pero las mentas suyas son grandes.

Gardel, sin contestar, inclinó la cabeza como agradeciendo lo que entendía un elogio.

–Celebro mucho cantar con usted –agregó Razzano.

–Y yo igualmente, amigo –contestó Gardel.

Así nos cuenta José Razzano, y nos escribe Francisco García Jiménez, cómo el primero conoció a Carlos Gardel, con quien formaría uno de los grandes dúos de la canción criolla poco después de este encuentro. Y es que en este libro, salvo en las ocasiones en que explícitamente se dice, no sabríamos decir qué es lo que narra Razzano y qué es lo que relata García Jiménez. Este último nos apunta en el prólogo que fue él «quien llevó al papel lo que le narró el protagonista sobreviviente, lo que le informaron otras personas autorizadas y lo que conoce por intervención propia en ciertos acontecimientos» y que «se transcriben reiteradamente conceptos, al respecto de calificados escritores, periodistas, críticos, empresarios, gentes de predicamento», sin olvidar «documentación […] de la prensa». Por lo tanto, esta Vida de Carlos Gardel no solamente está contada por José Razzano, lo que no resta valor, sino que explica que haya capítulos que no pueden tener a este como fuente. Esto también dilucida el complejo sistema narrativo: García Jiménez, el autor, el que firma la obra y, en verdad, el narrador principal; Razzano, presentado como conarrador (o testigo en varias ocasiones, según lo ya expuesto), uno más que cuenta el relato; y el resto de personajes (prensa incluida) que hará su aportación subordinado a los dos anteriores [1].

La obra se divide en tres partes («El Oriental y El Morocho», «El Dúo Gardel-Razzano» y «Carlos Gardel») que tienen a Razzano como hilo conductor y a Gardel como protagonista. Lo cierto es que en la primera parte llama la atención que primero se presente el nacimiento, infancia y comienzos de la carrera artística de Razzano; el relato se detiene justo después de que el Oriental conociera a Gardel, para insertar el origen [2], infancia y adolescencia de este. Posteriormente, conocemos cómo se forma el dúo y de sus giras por América y Europa hasta que, de nuevo, la historia se detiene en 1917, justo antes de que Gardel cantara Mi noche triste, a fin de insertar una «Breve historia del tango», sin duda, de la cosecha de García Jiménez. Finalmente, se sigue contando la carrera del dúo hasta el abandono de Razzano por problemas de garganta y, por último, la meteórica trayectoria de Gardel en solitario.

foto del dúo Gardel-Razzano en 1916 - FOTO: M.G.C.

Hay apreciaciones muy valiosas en este volumen, que atribuimos a Razzano, como los rasgos de la personalidad de Gardel, como cuando dice que era el más pesimista del dúo (con el temor de que les fallara la voz), o la tristeza repentina que podía embargarle «en el fondo del muchachón riente y dicharachero»; también el interés por mejorar su interpretación, como cuando por este motivo despertaba al Oriental de noche, o las dudas acerca de llevar Mi noche triste ante el público. Una de las personas fundamentales de la vida del Zorzal, su madre, Berta Gardes, no aparece demasiado, quizá, porque, como indica Razzano, «para Gardel, el problema materno ya estaba casi resuelto por abandono»; en otras palabras, el Oriental no apreciaba que ella interfiriera en las decisiones del Morocho mientras estuvo en el dúo. Sin duda, lo que mejor muestra este libro es el buen grado de amistad (también hay muestras de roces entre ambos) y las aficiones que compartían los dos: la pasión por el turf, las bromas (lo conectados que estaban a la hora de elaborarlas y seguirlas) y, en especial, la música.

No se duda del valor, fuerza y personalidad vocal del Morocho en el libro, pero se muestra que dos de los tantos momentos clave de su carrera se deben a Razzano: el primero es en 1913 cuando a este don Pancho Taurel le ofrece cantar ante un público de «gente muy bien» [3] y Razzano, tras este ofrecimiento, va en busca de Gardel para que cante con él; de esta oportunidad surgirá como dúo su primer contrato en el Armenonville [4]. El segundo es en 1925, cuando Razzano se queda sin voz y no duda en animar a Carlitos a que vaya solo a Europa, donde triunfaría de manera más que notable [5].

García Jiménez, o Razzano, según se mire, pasa bastante por encima de los últimos años del Zorzal, ya que el Oriental ya no estaba presente en su vida porque su relación se había roto [6]. No obstante, sabemos cómo este descubre el fallecimiento de su excompañero:

José Razzano lo supo subiendo la escalinata del tranvía subterráneo, en la estación Callao, viniendo de su casa de Flores.

Alzó los ojos al cielo oscuro y por su mente giró la visión veloz de las horas vividas: bohemia y riqueza; miseria y risa; lucha y esplendor…

Con paso vacilante, echó a andar sin rumbo por las calles.

Iba llorando desconsolado a su glorioso compañero. Llorando su propia y desconsolada soledad.

Tras esta despedida de Razzano, hay un último capítulo sobre los amores de Gardel, en el que no falta la nota acerca del suicidio de su admiradora Estrellita del Rigel (que, aunque no se menciona en el libro, participaría en Tango Bar) y el extraño aviso de una joven en Colombia para que no tomara el avión, apuntes claramente ajenos a lo que cuenta Razzano y que no aportan sino dramatismo sobre la repentina muerte de Gardel.

Finalmente, no podemos obviar las fotografías y la reproducción de los contratos, también fotográfica, que se publican; en especial, merece nuestra atención la última imagen que se aporta, la carta que el 27 de septiembre de 1931 Carlos Gardel envió a Razzano, en la que pone de manifiesto su labor como representante y su amistad. García Jiménez aprovecha esta página para justificar «que en este libro, donde se cuenta la vida de Carlos Gardel, esté lo mejor de la vida de su compañero José Razzano»; y es verdad, pues hay que plantearse hasta qué punto es esta obra una oportunidad para desempañar algunos puntos controvertidos de su relación con él. Aunque, a fin de cuentas, no cabe duda: el nombre de Razzano está ligado al de Gardel, como si aquel dúo jamás se hubiera disuelto.

NOTAS:

[1] Salvando las distancias literarias y de tiempo, esta extraña técnica narrativa recuerda a El Quijote, con un Cervantes que firma la obra y asegura narrar lo que cuenta Cide Hamete Benengeli, así como los relatos de otros personajes que se convierten en narradores como el cura con El curioso impertinente o el cautivo con su propio relato.

[2] La fecha de nacimiento que se aporta es la del 11 de diciembre de 1887, sobre la que mucho se ha elucubrado y escrito, especialmente desde quienes defienden que Gardel nació en Tacuarembó. José Razzano fue uno de los testigos que, ante el Registro de la Nacionalidad del Consulado de Uruguay, Gardel llevó para conseguir el documento con el que obtendría posteriormente la cédula policial argentina y, por ende, más adelante, la nacionalidad del país en el que vivió; en este acto, Gardel indicó haber nacido en dicha fecha, haciendo coincidir su año de nacimiento con el de Razzano. Este suceso no figura en esta Vida escrita por García Jiménez, pero se puede encontrar en Julián y Osvaldo Barsky, Gardel. La biografía (Taurus, 2004), pp. 290-291.

[3] En cursiva en el original.

[4] Gardel dirá que «este instante de recibir mi primer dinero como profesional ha sido el más delicioso de mi carrera» en El canto claro, 24 de noviembre de 1933, que recogen Hamlet Peluso y Eduardo Visconti en Carlos Gardel y la prensa mundial (Corregidor, 1998), p. 275.

[5] Publicaciones posteriores creen que pudo haber algunos puntos de exageración en esta Vida contada por Razzano, y, precisamente, suele indicarse lo relativo a sus éxitos en los primeros viajes a España Véase, por ejemplo, por indicar dos títulos muy distintos, lo dicho por J. y O. Barsky en Gardel. La biografía, p. 380 («El hecho de que el cantor aceptara actuar en una ciudad pequeña como Vitoria muestra que todavía no recibía ofertas significativas de plazas más importantes») y por Eduardo Payssé en Carlos Gardel. Páginas abiertas (Ediciones Prometeo, 1990), p. 126 («de ese primer viaje […], una separación de la gira artística […], que seguramente no hubiera ocurrido si el éxito hubiera sido real, importante»).

[6] Sobre los motivos de la ruptura, recomendamos lo aportado por Julián y Osvaldo Barsky en Gardel. La biografía, pp. 587–606.

El voto culpable. Artículo en Sur de Córdoba

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/el-voto-culpable

Después del resultado electoral del Parlamento de Andalucía, tenemos al PSOE que ha sido vencido pese a su victoria; al PP que se ha creído ganador pese a ser derrotado también (ha perdido más de 300000 votos respecto a 2015); a Ciudadanos que es el único con motivos reales para estar exultante con sus resultados, pese a la desafortunada campaña que ha hecho; a Adelante Andalucía que ha sido incapaz de asimilar su mal resultado y la falta de apoyo entre el electorado; y a VOX, que entró en un parlamento autonómico cuando su intención es la de acabar con la autonomía (una incoherencia similar a la del nacionalismo catalán que, pese a querer separarse de España, se presenta a las elecciones para estar en el Congreso de los Diputados y el Senado españoles). De lo anterior, primero en el más del 40% de la abstención y después en los algo menos de 400000 votos de VOX, se ha ido buscando culpables entre el electorado y, lo que es peor, se ha cuestionado el derecho a voto de la población, en una manifiesta reacción infantil de mal perder de algunos partidos; es más, pareciera que la clase política, desde su pedestal de seguridad, no tuviera nada que ver con el resultado, porque la culpa es de quien ha votado. En esto hay dos cuestiones preocupantes: la primera es la postura poco democrática de algunos partidos ante unas elecciones cuyo resultado ha dado representación, lamentablemente, a la extrema derecha; y la segunda es la de que ninguno se hace responsable de que haya quien prefiera votar a VOX antes que a otro partido. Ninguno parece haber hecho una autocrítica ni valorar por qué más del 40% de la población andaluza no ha votado ni por qué algo más del 10% eligió un partido que quiere eliminar la autonomía de Andalucía.

Seguidamente, en esta línea de culpabilizar al electorado, se fue difundiendo un perfil de votante de la extrema derecha muy generalizado y cuestionable, con una franja concreta de edad, un sexo específico y unos aspectos socioeconómicos determinados… Pero, si uno revisa imágenes de asistentes a los actos electorales de VOX, el referido perfil no es fiable. En otras palabras, no hay un modelo claro, pues la intolerancia y el discurso del odio pueden encontrar cabida en cualquiera… Va en nuestros genes de seres humanos.

La semilla de la extrema derecha tiene hondas raíces y será difícil de arrancar si cada partido sigue mirándose el ombligo, tiene como objetivo el poder o un «cambio» al que tanto se ha aludido y malinterpretado, y, en definitiva, siga echando la culpa al electorado, que lo único que ha hecho es ejercer su derecho.