Reseña de El hombre tras el monstruo de Francisco Segovia Ramos en Odisea Cultural

http://www.odiseacultural.com/2018/04/13/hombre-tras-monstruo-francisco-jose-segovia/

El escritor granadino Francisco José Segovia es uno de los autores de misterio, terror y ciencia-ficción que más reconocimientos tiene en su trayectoria. Uno siente admiración y envidia al leer la extensa relación de premios y menciones que figura en su entrada en Wikipedia. Entre sus obras, destacan Lo que cuentan las sombras (Alkaid, 2010), Viajero de todos los mundos (Irreverentes, 2013) o Los náufragos del Aurora (The Black House, 2015). Sigue leyendo

Anuncios

Tango y judaísmo. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/judaismo-tango-marcel-lattes/20180408144715055742.html

Tras la presentación de mi libro Al compás literario del tango, una de mis amistades, cuyo nombre prefiero mantener en el anonimato, me comentó que debería haber tratado la relación que hay entre este género musical y el judaísmo. Lo cierto es que, lejos de ser una sugerencia peregrina, se trata de un asunto muy complejo, porque hay muchos nombres de artistas que fueron judíos y que resultaron relevantes para el tango. Por ejemplo: Max Glücksman, quien patrocinó varios concursos de tango y se considera pionero del cine argentino y de la industria discográfica, fue el responsable de las grabaciones y giras realizadas por Carlos Gardel; o León Benarós, laureado escritor y autor –también premiado– de algunas letras de tango.

Pero hay muchos más: Luis Rubinstein, autor del imprescindible tango Inspiración; Antonio Gutman, bandoneísta que formará la Orquesta Típica «El ruso de la Galera»; los cantores Roberto Beltrán y Chico Novarro; el director teatral –y autor, bailarín y escritor– Elías Alippi; el excelente compositor y pianista Alberto Soifer, que estuvo a las órdenes de Canaro y Fresedo, entre otros; etc.

Para profundizar en este tema, se recomiendan Tango judíode Julio Nudler y El Tango, una historia con judíos de José Judkovski.

No quiero dejar atrás a las mujeres judías que hicieron su aportación al tango, como la poeta Silvia Spitalnik, la cantante Rosita Montemar o, más actual, Susana Blaszko.

De los nombres que he silenciado en este artículo de aproximación a este tema, quiero rescatar el de Marcel Lattes (Niza, Francia, 1886). Solamente aportó un único tema al mundo del tango, Cuando tú no estás, a requerimiento de Carlos Gardel en 1932, para que pusiera música a las películas La casa es seria Melodía de arrabal (ambas se rodaron en Francia). Lattes y Gardel pusieron la música a Cuando tú no estás, que habían escrito Alfredo Lepera y Mario Battistella para la segunda de las películas mencionadas anteriormente. No hay duda de que Gardel y él se guardaban un enorme afecto, como demuestran las palabras del Zorzal cuando se refería a Lattes como «el celebrado maestro».  Falleció en el campo de concentración de Auchswitz durante la Segunda Guerra Mundial el 12 de diciembre de 1943, hace setenta y cinco años nada más. Curiosamente, aunque no tenga nada que ver con el tango, Si esto es un hombre de Primo Levi, uno de los libros imprescindibles sobre el holocausto, comienza a contarnos el horror desde el 13 de diciembre de ese año, hace tan solo setenta y cinco.

De la palabra heroína. Artículo en Surdecordoba.com

http://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/la-palabra-heroina

Desde hace algún tiempo, puede que sean años, me encuentro por las redes sociales y en la misma Internet con un listado de palabras que, bajo el anuncio de la que «la lengua castellana es machista», refiere una serie de palabras en masculino y en femenino con sus significados, en los que llama la atención los rasgos insultantes, o presuntamente machistas, de las acepciones femeninas.

Sigue leyendo

Columna del tiempo. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/columna-del-tiempo/20180315160326053781.html

Quizás porque este año mi hermano es santero de la Esperanza, he estado releyendo distintos números de la revista Columna de Esperanza, que edita la Cofradía de la Columna. Entre todos los números, creo que es imprescindible que cualquier persona que sienta cariño por Lucena tenga en su casa el número que se publicó en 1998 con motivo del 75º aniversario de dicha cofradía, en la que aparecen casi todas las cuadrillas desde 1973 a 1998.

No es necesario haber sido santero o que un familiar lo haya sido de alguno de los dos pasos, tampoco es preciso esperar un compendio de la historia de los titulares en este número; el valor está en que las santerías de cada año están acompañadas de fotografías de los dos pasos por las calles de Lucena, una Lucena que visiblemente va cambiando en sus edificios, en la calzada, en el público, a medida que avanza el tiempo. Como en la canción de Luis Eduardo Aute, «nada queda en ese trozo de papel, todo es alquimia»; instantes que muestran cómo en cuestión de uno o dos años desaparece el empedrado de las calles y es sustituido por asfalto; fotografías que muestran cómo las casas solariegas, burguesas o encaladas van dejando paso a estructuras, a obras, que luego serán pisos o viviendas con el ladrillo a la vista. En ellas encuentro la casa en la que he crecido: aparece tanto la casa con la pintura perdida que se derribó como la moderna que la sustituyó. También aparece la casa de mis abuelos, en la calle de El Peso, que permanece igual, pero en la que cambian quienes se asoman a los balcones, porque están fotografiados tanto mis familiares como quienes residían antes de que ellos llegasen a vivir allí, a mediados de los ochenta. Con esto quiero decir que, como yo, cualquiera puede encontrarse en estas páginas sin estar presente, porque formamos parte de toda esa historia que no hacen quienes se dedican a la política, que no revisan los cronistas, que no escriben quienes son historiadores o historiadoras; el cambio de la sociedad y de las calles que expresan las fotografías.

Y, sin embargo, persistente, contra la fiera voluntad de los años de destruirlo todo, el Amarrado a la Columna, que parece haberse aferrado también al tiempo, su trono e, incluso, sus santeros. Y es que he aquí una de las virtudes de la santería del tiempo de la Columna, que parece la de siempre, que parece eterna, pero todo cambia, todo lo que hay alrededor del Señor, pero Él y su santería permanecen.

¡Suerte, Rubén!

La vida es así. Artículo en Surdecordoba.com

http://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/la-vida-es-asi

Mi hija lleva un par de semanas que se despierta desasosegada de la siesta, como si hubiera tenido una pesadilla y, con sus tres años, aún no es capaz de comprender que «los sueños sueños son». Uno de los mejores remedios para calmarla es darle una vuelta en coche, generalmente, una vuelta al pueblo, con la que se relaja y se pone de buen humor.

En uno de estos paseos, recibí una llamada de teléfono. La atendí con manos libres, por supuesto. Tras el informal «¿Sí? Diga», escuché la voz de quien me llamaba y la reconocí al instante. Era inconfundible, una voz agrietada por la edad y gastada de muchas conversaciones. Era la de uno de los grandes poetas de España, y no estoy haciendo un cumplido por si leyera estas líneas. Insisto en que era la voz de uno de los grandes poetas de España… En cierto modo, aguardaba recibir la llamada en algún momento, porque, aunque manteníamos correspondencia postal, teníamos aplazado un asunto, una entrevista para la revista Saigón, que, por diversos motivos, no terminaba de hacerse realidad. Sigue leyendo