In memoriam don Manuel Alcántara. Artículo en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/in-memoriam-d/20190421225317068262.html

¿Recuerda usted lo triste que se puso cuando don Camilo José Cela falleció? Entonces dijo que empezaba a ser un superviviente, pero yo creía que mucho más, que era inmortal. Aún lo recuerdo cuando a aquellas palabras de Saramago de que el hombre era inconsolable, usted apuntó que en verdad el ser humano era crédulo (y en estas fechas preelectorales, sobre todo). Tenía razón: me creí que usted era inmortal, porque jamás esperaba leer en prensa, hoy en Internet, que llegaría el momento en que estos versos suyos cobrarían sentido:

Cuando se acabó su vida

el muerto le dijo a Dios:

lo que se da no se quita.

Su poesía, don Manuel, fue reconocida desde el primer libro, Maneras de silencio (1955), con el Premio Antonio Machado; vinieron otros títulos, como Sur, paredón y después (1984) y Este verano en Málaga (1985), perfilados entre el clasicismo y el aire popular, destacan los sonetos, algunos inolvidables y tomados como referencia, como «Niño del 40» y su maravilloso final:

No se estaba ya en guerra aquel verano,

mi padre me llevaba de la mano,

yo estudiaba segundo de jazmines.

Tan magnífico lector como crítico, usted se había relacionado con nombres de nuestra literatura más y menos conocidos. He escuchado en su voz, gracias a la radio, algunas anécdotas, como cuando Pablo Neruda le recomendó que tomara boldo: «es el único consejo que he seguido», lo recuerda, ¿verdad?; o cuando Jaime Capmany le comentó que si alguien no rompe su dinero, no está loco. Siempre me llamó la atención que para evitar la duermevela, usted evoque escenas de películas de vaqueros o remates de cabeza de Zarra.

Y es que el deporte es literatura en nuestro país gracias a usted, maestro. Como periodista, escribía desde 1958 en diarios como Ya, Arriba, Marca o Sur. Pero, insisto, gracias a usted, el deporte es literatura, con sus imprescindibles crónicas sobre fútbol o boxeo. Aquello de que «el zurdo directo es como un florete» o que «el cansancio extiende sus alas grises sobre los boxeadores» impregnan al texto deportivo y a la cuartilla luminosa del ring de alma literaria.

Mi recuerdo principal procede de la radio. Fui un habitual a escucharlo en Radio Nacional todos los viernes, especialmente con Carlos Herrera o con Julio César Iglesias. Nada había que me impidiera escucharlo hasta que empecé a trabajar y me coincidía el horario («No hay que tener ilusión por la condición humana», ya sabe). Usted era el Tío Manolo, creador de alta y cuidada palabra, quien me impartió lecciones a distancia a través del aire y del papel. Me enseñó que escribir diariamente era hacerlo en hojas de otoño, para comprender así que lo nuestro es pasar, aunque también quede. Con Internet, todo cambia rápidamente; donde una web es hoja otoñal a primera hora del día, brota de nuevo en unas horas para volver a caer a la tarde sin examen de amor, que diría San Juan de la Cruz (que tanto le gustaba citar a usted). Siempre llevo en mi memoria algunas palabras suyas, que empleo como citas: «El perdón es lo único que puede rectificar el pasado», «Los niños tienen el oficio de niños, que es hermoso, eventual y sagrado», «La política ha redimido de la pobreza a varias personas: todas son políticas», o esta que siempre reproduzco en mi interior cuando me tomo uno: «El gintonic tiene algo de armadura desleída». El próximo, por cierto, será a su memoria.

Yo creía que era inmortal. Y quizá no esté equivocado. Lo que he aprendido de un maestro como usted no se olvida. Sus poemas, sus artículos, sus palabras siguen ahí, aunque escribiera que «no hay más vida que la diaria, esa que se acaba cualquier día». Ese cualquier día, como usted también escribió:

Será otro día mañana

si no me quito de en medio

y si a mí me da la gana.

350 aniversario del nacimiento de Hurtado Izquierdo (3: El Paular y Priego). En Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/350-aniversario-nacimiento-francisco-hurtado-izquierdo-3-paular-priego-cordoba/20190307213327065680.html

En 1713, Francisco Hurtado Izquierdo fija su residencia en Priego de Córdoba, donde ocupa el puesto de administrador de Alcabalas, Propios y Arbitrios, cargo que le daría más quebraderos de cabeza que satisfacciones. De allí era su mujer, Mariana de Gámiz y Escobar, y el padre de esta, su suegro, don Francisco Ramírez Bueno de Gámiz, ejercía como uno de los dos regidores de la localidad, una persona de prestigio y bien relacionado. Desde Priego, el arquitecto lucentino terminaría los trabajos pendientes de Córdoba y realizaría los de Granada, que le dieron fama más allá de Andalucía. En la parte final de la obra del Sagrario de la Cartuja de Granada, en 1718, sería requerido por los cartujos de El Paular, en Rascafría, cerca de Madrid, para construir un sagrario o transparente, una de las grandes obras desconocidas de nuestro Barroco: Sigue leyendo

350 aniversario del nacimiento de Hurtado Izquierdo (2) en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/350-aniversario-nacimiento-francisco-hurtado-izquierdo-2-granada/20190204002731064858.html

350 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE FRANCISCO HURTADO IZQUIERDO (2: GRANADA)

Manuel Guerrero Cabrera

19 de enero de 1705, el arquitecto Francisco Hurtado Izquierdo es reclamado en Granada por el arzobispo, don Martín de Ascargorta, muy interesado en él después de tener «los mejores informes de su habilidad y mérito», según las Actas capitulares de la Catedral de Granada. El arzobispo lo alojó en casa del racionero, don Juan Rico, y lo puso a prueba: tenía que realizar el diseño de un sagrario para la catedral, según su estilo más personal, pero debía trazarlo para las dimensiones que había tenido el antiguo. Así que, encerrado en la casa del racionero, sin saber si lo estaba haciendo por la vida o por la muerte, parafraseando a Federico García Lorca, Hurtado Izquierdo dibujó los planos del sagrario, con una original planta de cruz griega, y escribió los debidos comentarios en menos de veinticuatro horas. Ascargorta pidió consejo al cardenal Salazar que no dudó en animarlo a trabajar con nuestro arquitecto, cuyo proyecto aprobó José de Mora tras examinarlo. Hurtado, entonces, fue nombrado maestro mayor de la Catedral de Granada el 22 de enero de 1705. No quiso renunciar al cargo que ostentaba en Córdoba y, por lo visto, dividía el tiempo entre las dos ciudades, lo que influyó en la lentitud de las obras, que habían comenzado inmediatamente, junto a los problemas financieros; por lo que quedaron suspendidas. Entre los hombres que colaboraban con él, se hallaba un paisano suyo, el lucentino José de Bada, quien retomaría en 1717 el proyecto, que modificaría ligeramente, al eliminar elementos de mayor impacto visual (como las columnas salomónicas de la portada) por algo más sobrio. De él es la crítica hacia Hurtado de que este creía que «las piedras son tan ligeras como los pensamientos». Sigue leyendo

350 aniversario del nacimiento de Francisco Hurtado Izquierdo 1. Artículo en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/350-aniversario-nacimiento-francisco-hurtado-izquierdo-1-lucena-cordoba/20190108164709064345.html

Hace 350 años, en 1669, nació en Lucena Francisco Hurtado Izquierdo, el artista más importante que ha dado nuestra ciudad, creador de un Barroco original –denominado prismático– que traspasó las fronteras de provincia y de Andalucía y que será tomado como referencia en México.

Su mayor estudioso, René Taylor, en Francisco Hurtado and his school, comenta que de sus años de formación se sabe poco, que alcanzó el rango de capitán en el ejército, probablemente como ingeniero militar. Dejando a un lado a Taylor, se cree que es posible que lo formara el arquitecto lucentino Juan Trujillo, con quien trabajó en la Iglesia de San Martín (San Agustín) de nuestra ciudad (concretamente, se atribuye a Hurtado la realización de las portadas); o Leonardo Antonio de Castro, uno de los artistas sobresalientes de aquella Lucena (para más señas, el autor de la magnífica Capilla del Sagrario de la Parroquia de San Mateo). En esta primera etapa, lucentina, también se cree que colaboró en el retablo del altar mayor del Santuario de Nuestra Señora de Araceli y, quizá, en los añadidos barrocos de la Iglesia de San Pedro Mártir.

Después de Lucena, siguió su carrera en Córdoba, donde encontramos muchas de sus obras. En 1695 realizó el retablo mayor de la Iglesia de San Pedro de Alcántara, en 1696 uno de los cuerpos del altar del retablo mayor de la Iglesia de San Lorenzo, en 1697 fue nombrado maestro mayor de la catedral cordobesa, en 1698 ya había comenzado a trabajar en la nueva sacristía de la catedral, hoy conocida como Capilla del Cardenal Salazar, que se terminará en 1703; dos años antes, en 1701, comenzaría la construcción del Hospital del Cardenal Salazar, actual Facultad de Filosofía y Letras. Otras obras que realizó, o en las que colaboró, en Córdoba son la Ermita de la Alegría, la escalera de la Ermita de la Fuensanta, la capilla del actual Instituto Góngora, algunas casas que han desaparecido y, probablemente, el Oratorio de San Felipe Neri y la Iglesia de la Trinidad, entre otras. En la provincia trabajará en Belalcázar, en El Carpio y en Priego, localidad donde se casaría con Mariana de Gámiz y Escobar en 1699.

En este periodo también estuvo en Málaga, pues se cree que fueron obras suyas la biblioteca del Convento de la Merced y, según cita Taylor a Gallego Burín, el camarín de la Virgen de la Victoria.

Ni que decir tiene la importancia del mecenazgo del citado cardenal Pedro de Salazar, pues la nueva sacristía de la catedral es toda una apuesta artística llena de originalidad, comenzando por su estructura octogonal y el espacio, la iluminación procedente de los ocho ventanales de la base de la cúpula (o tambor), las yeserías con el zócalo de mármol… Otros dos nombres sobresalientes del Arte barroco, José de Mora y Antonio Palomino, aportarán las esculturas y las pinturas, respectivamente. Sin duda, la originalidad e importancia de su obra en Córdoba hará que se le reclame desde Granada, donde se trasladará en 1705, pero esto merece un capítulo aparte.

De la Breve aproximación histórico-jurídica al constitucionalismo español de Julián Valle Rivas. Reseña en Lucenahoy

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/breve-aproximacion-historico-juridica-constitucionalismo-espanol-julian-valle-rivas/20181204143500063430.html

No es mala excusa la celebración de los cuarenta años de coexistencia bajo la Constitución del 78 para publicar un libro, no sobre esta, sino sobre todas las constituciones que ha tenido España. Y es buen asunto, pero realmente bueno, que sea un autor jurista, como Julián Valle Rivas, quien lo haya hecho. Después de Ni piedad ni perdón. Artículos 2011-2016 (2016), en el que recopila buena parte de sus artículos de prensa digital, y de su primera incursión novelística, Sanjorgistas y aracelitanos (2011), hallamos que Breve aproximación histórico-jurídica al constitucionalismo español (2018) contiene mezcla de ambos: ensayo y narrativa. Así, la primera parte la ocupa el ensayo con un excelente análisis de las constituciones, de los proyectos constitucionales y cartas otorgadas que ha tenido nuestro país. Sigue leyendo

Nosotros. Artículo en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/nosotros/20181106204055062655.html

Hace 75 años que falleció Pedro Junco, uno de los compositores de bolero más llamativos, no solo por su corta vida (23 años vivió solamente, pues nació en 1920) sino también por el mito que rodea a su muerte: el 25 de abril de 1943 murió (de tuberculosis, aunque Luis Sexto y Alfonso Viñas aportan en Nosotros que nos queremos tanto –2011– un documento que menciona la bronconeumonía) en la habitación que ocupaba la Clínica Damas de la Covadonga de La Habana mientras oía en la radio el estreno de su bolero Soy como soy por René Cabel.
Sigue leyendo

Reseña de Saigón 30 en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/saigon-30-primera-lectura/20181010160613061641.html

Que entre a la primera lectura, se trata de una buena combinación de ritmo, mirada, sensibilidad e inteligencia.

Con estas palabras, la poeta Concha García (La Rambla –Córdoba–, 1956), Premio Jaime Gil de Biedma y Aula Negra, entre otros, responde a la pregunta de qué cualidades debe tener la poesía en la entrevista que le realizo en el número 30 de la revista Saigón. Cualidades presentes en varios de los poemas aportados en estas páginas, como ocurre con Raquel Lanseros o Luis Alberto de Cuenca, dos nombres fundamentales de la poesía actual; una muestra del segundo:

[…] Hay muchos libros

que leer todavía, muchos cómics

que disfrutar a medias, como antes

–cuatro ojos y un tebeo–, mucha música

que escuchar. Somos viejos. Eso es cierto.

Pero aún nos quedan años, días, horas

para volver a ser medianamente

felices. De manera que no llames

a la puerta. Limítate a pasar

y a tomar posesión de mis recuerdos,

que, mientras vivas, serán siempre tuyos.

El resto de poetas cumplen con aquella característica de entrar a la primera, que mencionara anteriormente Concha García: Sensi Budia, Begoña Martínez, Antonio de Egipto, Santiago Moure, José Herrera, Manuel Delgado, José Manuel Pozo Herencia, Daniel Ortega Cobacho, Conrado Castilla, Noelia Illán, Antonio Porras, Estefanía Cabello, Rocío Biedma, Natalia Carbajosa y quien firma este artículo. La poesía ocupa un buen número de páginas, tanto por la variedad de nombres como por la de estilos. Contrástese los versos anteriores de Luis Alberto de Cuenca con estos de Natalia Carbajosa, con el resultado de que ambos se complementan:

cuando seamos viejos

y nos falte energía

para tapar nuevas grietas

lo llevaremos al cuarto más pequeño

donde atenderlo mejor y allí nos seguirá

pareciendo grande

La narrativa de Saigón 30 está compuesta por dos relatos, algo inhabitual, ambos de temática o motivo fantástico, «Ahora o nunca» de Mario Morales Casas y «Creatividad o la bruja» de Zoraida Azahara. Destaca lo extenso y original del primero, y el lirismo del segundo.

En este número la sección de análisis también está presente en un buen número de páginas. El primer texto es una reseña de Antonio Moreno Ayora sobre el libro María Zambrano de Juana Castro. El segundo es la última aportación –valiosísima en todos estos números– de la Historia constitucional de España, la segunda parte de la actual, la de 1978, ensayo que lleva la firma de Julián Valle. Y, por último, la sección de José Manuel Valle Porras, «Una biblioteca en la Conchinchina», dedicada a Las «Memorias» de Abd Allah, último rey zirí de Granada, destronado por los almorávides (1090) de Ibn Buluggin; de nuevo, con la claridad expositiva y la corrección expresiva que le caracteriza.

En cuanto al apartado visual, la cubierta es de Francisco Romero y el interior posee fotos de este y de Carmen Carvajal, además de una ilustración de Cristina Tapia Ros.

La revista se completa con el resumen de las actividades de la Asociación Cultural Naufragio de los últimos meses y las notas biobibliográficas de quienes firman los textos. Estamos ante un número que entra a la primera, una de las cualidades que indicó la poeta entrevistada, Concha García, ante la pregunta de cuáles debe poseer la poesía. Aquí me permito retocar la cuestión para terminar este artículo: ¿Qué cualidades debe tener la revista para ti?