Tabaco en libertad en Lucenahoy.com

Es conocida la anécdota de Stella Liebeck: la mujer que denunció a una de las grandes empresas de comida rápida de EE.UU. por haberle servido un café sin que el vaso advirtiera que su contenido estaba caliente, pues la señora se quemó. Esto, que permite esbozar una sonrisa, me parece exagerado y, con todo el respeto del mundo, una sandez y una tomadura de pelo, ya que para algo nuestro cuerpo dispone del sentido del tacto –y también el de ella. Sin embargo, ganó el juicio.

Ahora que las empresas tabacaleras, que hoy tienen tan mala prensa que parecen haber añadido azufre en lugar de nicotina al listado de posibles ingredientes del cigarrillo, deciden demandar al Gobierno norteamericano por obligarlos a cavarse sus propias tumbas, poniendo especial énfasis en las fotografías que deben figurar en las cajetillas, algunas posiblemente sacadas de películas de terror y de asesinos que cercenan el cuerpo en múltiples pedazos; de tal manera que parecieran una prefiguración de ataúdes. Lo diferente y extravagante de este caso es que las tabacaleras apelan a que se vulnera su libertad de expresión, cuestión con la que podemos permitirnos esbozar otra sonrisa.

Según el punto de vista que tomemos, podemos optar por lo llamativo o lo irónico. En el primero, tendremos la oportunidad de asistir al pulso entre gigantes, antaño viejos amigos, para resolver, en mi opinión, la libertad del dinero, no de la expresión. Por esto mismo, he aquí la ironía: los responsables de facilitar la muerte a cualquier consumidor claman que no se sienten libres de ofrecerla (o de expresar cómo ofrecerla), olvidando que en ocasiones se trata de una eutanasia de pago no consentida. 

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En antologías digitales de Fernando Sabido

Gracias a la encomiable labor de Fernando Sabido, que desde sus páginas (blog) ha ido creando un buen listado de poetas actuales, estoy en…

 

Poetas del siglo XXI. Antología mundial:

http://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2011/08/4430-manuel-guerrero-cabrera.html

Antología de poesía andaluza contemporánea:

http://fernando-sabido-andalucia.blogspot.com/search/label/MANUEL%20GUERRERO%20CABRERA

Cómics que leer en Cabra digital

o leí en un estudio sobre la poesía actual, seguro, pero he buscado y rebuscado en mi biblioteca personal y no he podido hallarlo; así que, si el lector desconfía, tómelo como un relato que le cuento. Me refiero a que leí una anécdota de un poeta (creo que era Sánchez Robayna o Jaime Siles, pero repito que no puedo confirmarlo) que, al preguntar por información acerca de un seminario sobre literatura hispanoamericana de los siglos XIX y XX, se sorprendió de que no se hubiera incluido a Rubén Darío; fue a consultarlo con el organizador y este le dijo algo así como que no había lugar para hadas y princesas en las jornadas de estudio. Al poeta se le quedó la cara descompuesta y optó por no ir al seminario. De este mismo modo se le queda la cara a quienes les recomiendo que lean cómic. Esperan que les diga alguna novela de Eduardo Mendoza o algún libro voluminoso del estilo de La sombra del viento de Ruiz Zafón. Sin embargo, lo dicho, se les descompone la expresión, como si me estuviera quedando con quien me lo pregunta, y optan por no hacer caso de mi sugerencia.
Seguramente, pensarán en Mortadelo y Filemón o en superhéroes como Superman o Spiderman. Sí, son cómics, pero mucho más que esto, por lo que quiero aprovechar estas líneas para recomendar títulos que deberían formar parte de cualquier biblioteca, cómics que no se quedan en un chiste, en una historia desorbitada o en una muestra del arte del dibujante, sino que poseen tanto aire literario como una novela actual, o más.
En primer lugar, Maus de Art Spiegelman. Precisamente, si hemos de hablar de un tebeo que conjuga literatura e historia, dibujo intenso en blanco y negro y fuerza narrativa es este. MAUS relata el holocausto de los judíos por los nazis desde la terrible experiencia del padre de Spiegelman, autor de esta magnífica obra, basándose en personajes con forma de animales antropomorfos, en el que los judíos son ratones, los nazis gatos, los polacos cerdos, etc. Pero hay más: el retrato impresionante del padre, el protagonista, que es un cascarrabias y representa el típico judío avaro y desconfiado; las dudas y los traumas de Art Spiegelman respecto a qué incluir y de qué prescindir de la historia de su padre –todo un ejercicio de metaliteratura y metacómic– y de su relación con este; la presencia–ausencia del hermano de Art que murió durante la guerra… Maus ganó, entre otros,  el premio Pullitzer en 1992 e, incluso, ha sido reconocido como una de las grandes obras de la literatura por diversos autores (por ejemplo, Umberto Eco).
En segundo lugar, 300 de Frank Miller y Lynn Varley, obra también de temática histórica (esta vez sobre la batalla de las Termópilas entre espartanos y persas) de marcado y violento tono épico y genial uso del color. Destacamos el personaje de Leónidas, que comprende que deberá renunciar a lo establecido para llevar a sus mejores guerreros a una causa perdida, con la cual espera animar al resto de Grecia a luchar contra los invasores persas; todo ello, mediante una narración fluida y varios efectos líricos certeros.
Tercero, Persépolis de Marjane Satrapi, una obra autobiográfica en la que la autora cuenta el cambio del gobierno del régimen del Sha a uno de fundamentación islámica en su país natal (Irán) y los inconvenientes de ser mujer allí, así como los problemas de ser extranjera en Europa y el desconocimiento y los prejuicios de los europeos sobre ella y la cultura de su país. Posee capítulos y momentos muy conseguidos en los momentos de crítica.
Y, por último, las Ideas negras de Franquin que, si bien no es un cómic con un hilo narrativo como las anteriores sino una serie de gags o breves historietas de una página, plantean distintos chistes crueles, algunos depresivos, al mismo tiempo que obliga al lector a la reflexión. Además, con este volumen tendremos la oportunidad de disfrutar de una vertiente poco conocida de Franquin, uno de los grandes autores de cómic, conocido por haber dado relevancia a los personajes de Spirou y Fantasio y haber creado al conocido Marsupilami.
En fin, asuntos que podemos encontrar en la novela actual, como la Historia, la injusticia o el humor negro es lo que ofrecen estos títulos, como contrapunto a las conocidas locuras de Mortadelo y la impresionante lucha de Batman. Por supuesto, hay muchos más títulos y varios motivos, pero en estas líneas recomiendo estos cuatro.

De lo que no se habla no sucede en Surdecordoba.com

Entre las varias citas que podemos extraer de El retrato de Dorian Gray de Óscar Wilde está la de «Si no se habla de una cosa, es como si no hubiera sucedido». Quiere decir que, si ha ocurrido algo y no se da noticia de ello, en verdad no ha pasado. Defendamos estas palabras mediante la argumentación del ejemplo.

En los medios nacionales tenemos un exceso de información sobre el accidente, el juicio y varios pormenores del accidente de Ortega Cano, cuestión que particularmente considero irrelevante para acaparar tanta atención. Esta noticia está tratada diariamente por todo tipo de prensa, desde la de los informativos hasta la denominada rosa. Es más, al encender la televisión después de estar más de una semana fuera de España, en lugar de comentar la canallada de decretos que se aprueban en verano (como los que suele apuntarse el Ministerio y la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía), solo se hablaba del torero (hoy está acallado por los sucesos de Londres). Es decir, el accidente del torero ha ocurrido. Sin embargo, no se dice nada de las decenas de guerras que suceden en África, de los abusos por el coltan, de que los jinetes del Apocalipsis pasean a sus anchas por varias zonas de este planeta de la que España parece quedar fuera; en definitiva, de que hay mucha sombra que no es nada nueva bajo el sol de verano, algo mucho más interesante e importante que el accidente de un torero, pero nada de esto en verdad ha sucedido, porque para los medios no es relevante.

Otra famosa cita de Wilde es aquella de «Que hablen de uno es espantoso. Pero hay algo peor: que no hablen»; argumentemos ahora esto fijándonos en el punto de vista local, en el que debemos entender una escala menor de notoriedad. Han tenido lugar los movimientos de los indignados y han hablado extensamente de las procesiones de los Santos de verano (el Carmen, Santiago, etc.), cuestiones simplemente presumidas y previsibles que se han producido; por el contrario, lo que no ha estado a punto de suceder es que un lucentino, Manuel García Luque, ha conseguido el segundo Premio a la Excelencia por su trabajo universitario, porque, aunque se sabía desde primeros de julio, hasta el 1 de agosto no se mencionó en ningún medio local, noticia que me parece más interesante y significativa que las mencionadas (el Premio a un paisano por su trabajo siempre lo es).

Por lo tanto, en esto último, han hablado de él, aunque peor hubiera sido no solo que no se hiciera, sino este premio no hubiera sucedido, al no aparecer en los medios. Hoy en que la publicidad y los programas televisivos tienden a mostrar únicamente a los adolescentes y jóvenes que prefieren el riesgo (como el anuncio de cierto cacao soluble) o ser artistas (como varios programas de la televisión) y, desde los informativos, jóvenes que confunden revuelta y revolución; no se atiende a aquellos adolescentes que escriben relatos y poemas de más que notable calidad o a jóvenes que investigan críticamente en archivos sobre diferentes temas.

Es verdad que, si se hubiera hablado de este premio más, la vida del joven García no hubiera cambiado nada, pero habría ocurrido más allá que de verdad… Y, además, no habría tenido que felicitarle de este modo.

Para seguir eligiendo bien en Lucenahoy.com

Tras la anterior entrega sobre la proliferación de la falta ortográfica de escribir la palabra «elige» con jota (que por cierto no ha tenido ni un grato o ingrato comentario, lo que me hace pensar que nuestra lengua, que es la que utilizamos en todo momento que razonamos y comunicamos, quizá no sea importante en comparación con otros temas), he decidido dar algunos apuntes o trucos para evitar el latazo de dudar si un verbo («que dice tanto y tan poco, que puede producir verborrea y con el que podemos ajustar al milímetro los movimientos de cuerpo y de la mente», citando a Amando de Miguel) es con jota o con ge, en vista de que sigo encontrándome carteles y panfletos con este error ortográfico.

–Si su infinitivo (las formas que acaban en –ar, –er, –ir; por ejemplo, empujar, coger, elegir) lleva ge, toda su conjugación se escribe con ge, salvo que necesite la jota para las vocales a, o, u. Por ejemplo:

Empujar (infinitivo con jota, todas sus formas se escriben con jota): empujo, empujas, empuja… empujé, empujaste, empujó… empuje…

Coger (infinitivo con ge, todas sus formas se escriben con ge, salvo para las vocales referidas): cojo, coges, coge… cogí, cogiste, cogió… coja…

Elegir (infinitivo con ge, todas sus formas se escriben con ge, salvo para las vocales referidas): elijo, eliges, elige… elegí, elegiste, eligió… elija…

Como se puede comprobar, pese a que sus infinitivos se escriben con ge, «cojo» y «elijo» se escriben con jota, porque la necesitan para su conjugación y pronunciación correcta (si no, se diría *cogo y *eligo). Si la escritura del verbo requiere las vocales e, i, se escribirá ge: cogió, elige, etc.

Por esto mismo, si el verbo es «tejer», que se escribe con jota, todas sus formas aparecerán con esta grafía: tejo, tejes, tejió, etc.

–Si un verbo necesitara representar el alófono o sonido de la jota (el fonema fricativo velar sordo, dicho correctamente), aunque no aparezca en su infinitivo, se escribirá con jota. Por ejemplo, «decir» es un verbo que no posee la grafía de la jota en su infinitivo, pero sí al escribir «dijo», «dijera» y similares, que forman parte de su conjugación. Otros casos son: trajo, trajera, etc. (traer), predijo, predijera, etc. (predecir) y adujo, adujera, etc. (aducir).

Por ello, en el verbo «salir» se utiliza ge para escribir «salgo», puesto que la ge no representa el sonido de la jota que hemos señalado.

–En nuestro día a día  solemos utilizar las mismas palabras y, por consiguiente, los mismos verbos. No es difícil recordar cómo se escriben «elegir», «tejer» o «coger», que son muy usuales, además de que haríamos un buen ejercicio para ejercitar nuestra memoria. Espero haber podido ayudar al lector en su uso de la ge y de la jota con estos breves apuntes y permitan que les dé otro más: la lectura.