Biblioteca Gardeliana 5: Carlos Gardel. El gran desconocido de Erasmo Silva Cabrera. En La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1431

SILVA CABRERA, Erasmo (1967): Carlos Gardel. El gran desconocido. Ediciones Ciudadela, 250 pp.

Pocos títulos en la bibliografía sobre Carlos Gardel han iniciado una línea de interés y de polémica como El gran desconocido de Silva Cabrera, también llamado Avlis. Esto se debe, en pocas palabras, a que el autor rechaza de pleno el origen francés de Carlos Gardel y defiende su nacionalidad uruguaya, concretamente, su nacimiento en Tacuarembó. Este es el primer libro que habla de un Gardel oriental, que luego tendrá dos continuaciones más del mismo autor: Alegato por la verdad y El hombre y su muerte. Sin embargo, el espaldarazo a esta tesis se debe a Blas Matamoro [1] y a Nelson Bayardo [2], pero no nos importan sus aportaciones, puesto que se sucederán las distintas publicaciones hasta llegar a dos de los mejores títulos al respecto: Páginas abiertas de Eduardo Payssé (Ediciones Prometeo, 1990) y Repatriación de Gardel de Ricardo Ostuni (Club de tango, 1995; Corregidor, 1998). Estos dos últimos recogen y rehacen con interés, incluso en lo contradictorio, lo que ha dado de sí esta tesis uruguayista. Sigue leyendo

Poetas guapos y políticos grotescos. Artículo en Surdecordoba.com

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/poetas-guapos-y-politicos-grotescos

Así descenderemos de nuestro pedestal,

de nuestra pobre estatua. Y a cantar entraremos

a una bodega, a un pecho, o al fondo de la tierra,

sin el brillo del lente polvoriento.

MIGUEL HERNÁNDEZ

Al entrar a clase, la alumna me preguntó por Miguel Hernández. Imagínense: mis ojos se iluminaron, dirigí la vista hacia la ventana y vi el día más luminoso que de costumbre. Con espíritu palpitante, tomé aire y le conté una muy resumida biografía del poeta. Luego, todo se volvió sombrío: me enseñó un libro de poemas de un tal Jaime Lorente: «es que hay aquí un poema donde aparece su nombre». Se lo pedí y, nada más tenerlo en las manos, me saltó la foto del autor en la faja del libro. Se me escapó un qué guapo que ella oyó: «He comprado el libro porque me gusta el actor, es muy guapo», me confiesa. Hojeé el libro y leí varios textos para descubrir que Jaime es hijo de la poesía ñoñamente sensiblera de esos que sabemos (no pienso mencionarlos en el mismo texto que Hernández, no lo merecen) y que, una vez leído el poema alusivo al poeta oriolano, estaba seguro de que a él le habían contado, como yo había hecho con la alumna, la vida de Hernández malamente, así como lo estaba de que había leído los poemas más conocidos de él sin asimilar su poética ni sus circunstancias vitales. En resumidas cuentas, ensuciaba la poesía de Hernández. Sigue leyendo

In memoriam don Manuel Alcántara. Artículo en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/in-memoriam-d/20190421225317068262.html

¿Recuerda usted lo triste que se puso cuando don Camilo José Cela falleció? Entonces dijo que empezaba a ser un superviviente, pero yo creía que mucho más, que era inmortal. Aún lo recuerdo cuando a aquellas palabras de Saramago de que el hombre era inconsolable, usted apuntó que en verdad el ser humano era crédulo (y en estas fechas preelectorales, sobre todo). Tenía razón: me creí que usted era inmortal, porque jamás esperaba leer en prensa, hoy en Internet, que llegaría el momento en que estos versos suyos cobrarían sentido:

Cuando se acabó su vida

el muerto le dijo a Dios:

lo que se da no se quita.

Su poesía, don Manuel, fue reconocida desde el primer libro, Maneras de silencio (1955), con el Premio Antonio Machado; vinieron otros títulos, como Sur, paredón y después (1984) y Este verano en Málaga (1985), perfilados entre el clasicismo y el aire popular, destacan los sonetos, algunos inolvidables y tomados como referencia, como «Niño del 40» y su maravilloso final:

No se estaba ya en guerra aquel verano,

mi padre me llevaba de la mano,

yo estudiaba segundo de jazmines.

Tan magnífico lector como crítico, usted se había relacionado con nombres de nuestra literatura más y menos conocidos. He escuchado en su voz, gracias a la radio, algunas anécdotas, como cuando Pablo Neruda le recomendó que tomara boldo: «es el único consejo que he seguido», lo recuerda, ¿verdad?; o cuando Jaime Capmany le comentó que si alguien no rompe su dinero, no está loco. Siempre me llamó la atención que para evitar la duermevela, usted evoque escenas de películas de vaqueros o remates de cabeza de Zarra.

Y es que el deporte es literatura en nuestro país gracias a usted, maestro. Como periodista, escribía desde 1958 en diarios como Ya, Arriba, Marca o Sur. Pero, insisto, gracias a usted, el deporte es literatura, con sus imprescindibles crónicas sobre fútbol o boxeo. Aquello de que «el zurdo directo es como un florete» o que «el cansancio extiende sus alas grises sobre los boxeadores» impregnan al texto deportivo y a la cuartilla luminosa del ring de alma literaria.

Mi recuerdo principal procede de la radio. Fui un habitual a escucharlo en Radio Nacional todos los viernes, especialmente con Carlos Herrera o con Julio César Iglesias. Nada había que me impidiera escucharlo hasta que empecé a trabajar y me coincidía el horario («No hay que tener ilusión por la condición humana», ya sabe). Usted era el Tío Manolo, creador de alta y cuidada palabra, quien me impartió lecciones a distancia a través del aire y del papel. Me enseñó que escribir diariamente era hacerlo en hojas de otoño, para comprender así que lo nuestro es pasar, aunque también quede. Con Internet, todo cambia rápidamente; donde una web es hoja otoñal a primera hora del día, brota de nuevo en unas horas para volver a caer a la tarde sin examen de amor, que diría San Juan de la Cruz (que tanto le gustaba citar a usted). Siempre llevo en mi memoria algunas palabras suyas, que empleo como citas: «El perdón es lo único que puede rectificar el pasado», «Los niños tienen el oficio de niños, que es hermoso, eventual y sagrado», «La política ha redimido de la pobreza a varias personas: todas son políticas», o esta que siempre reproduzco en mi interior cuando me tomo uno: «El gintonic tiene algo de armadura desleída». El próximo, por cierto, será a su memoria.

Yo creía que era inmortal. Y quizá no esté equivocado. Lo que he aprendido de un maestro como usted no se olvida. Sus poemas, sus artículos, sus palabras siguen ahí, aunque escribiera que «no hay más vida que la diaria, esa que se acaba cualquier día». Ese cualquier día, como usted también escribió:

Será otro día mañana

si no me quito de en medio

y si a mí me da la gana.

Pablo Casado no lee a Antonio Machado. Artículo en Surdecordoba.com

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/pablo-casado-no-lee-antonio-machado

 

En 2016 escribí sobre el disparate de miembros de Podemos que igualaron, nada más y nada menos, que al comprometido poeta Miguel Hernández con el violento sindicalista Andrés Bódalo; el primero, condenado por el fascismo debido a su republicanismo e ideología; el segundo, Bódalo, condenado por golpear a un concejal en un régimen democrático. Lo de «tristes armas si no son las palabras» Bódalo no lo había leído ni comprendido en su vida. Quién diría que este tipo tendría algo en común con Pablo Casado, el líder del PP, que parece que tampoco haya leído ni haya entendido a Antonio Machado, cuando en la memoria del octogésimo (80º) aniversario de su fallecimiento, no tuvo otra ocurrencia que tuitear lo siguiente:

Hoy que recordamos a #AntonioMachado, es un buen día para felicitarnos todos los españoles por la maravillosa lengua que compartimos con millones de hablantes en todo el mundo. El poeta y su poesía siguen siendo una de las cumbres de nuestro idioma.

El modo en que murió Antonio Machado nunca debe ser motivo para felicitarnos por nada, ni siquiera por nuestra maravillosa lengua (que lo es). Precisamente, el poeta sevillano tuvo que abandonar España para huir de tipos como el líder del PP, que no duda en buscar la confrontación política y no respeta al rival, que confunde con el enemigo. No entiendo con qué intención se puede recordar a Antonio Machado y semanas después anunciar una propuesta que suena a racista desde antes de pronunciarla: aplazar la expulsión de madres inmigrantes que den sus hijos en adopción al dar a luz; es decir, no solamente matiza que haya seres humanos que pierden sus derechos (la madre y el recién nacido, por consiguiente), sino también que no le tiembla la voz al avisar de una separación convenida de una madre biológica y su hijo, porque tienen la mala fortuna de ser inmigrantes. Me imagino la situación: o vives aquí sin tu hijo o te marchas con él… Menudo desprecio a todo lo conseguido en el siglo XX. Menudo desprecio al ideario de Machado.

Por lo tanto, Pablo Casado ignora que «el poeta y la poesía siguen siendo una de las cumbres de nuestro idioma» porque quienes han leído al poeta y su poesía los hacen suyos. No por mucho decirlo se acaba creyendo. Si Casado hubiera leído, y comprendido, y hecho suyo, a Machado, reflexionaría (que es algo de lo que se carece en el panorama político actual) y se tatuaría como emblema:

Busca a tu complementario,
que marcha siempre contigo,
y suele ser tu contrario.

Biblioteca Gardeliana 4: Gardel. La biografía de Osvaldo y Julián Barsky. En La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1424

Biblioteca Gardeliana (4)

Primera edición:

BARSKY, Julián y Osvaldo (2004): Gardel. La biografía. Taurus, 943 pp.

Cuando llegamos a la última página de Gardel. La biografía y cerramos el libro, solamente hay que quitarse el sombrero. Estamos ante una obra monumental, no solamente por su extensión, sino por lo detallado y completo de su contenido, con un aparato crítico fuera de lo común en los libros sobre Gardel. Pero, en verdad, Gardel. La biografía va más allá de las vicisitudes y misterios de la vida del cantor, porque aporta un contexto histórico, social, cultural y artístico del Mar del Plata y de Europa, que permite una mejor comprensión de lo vivido por Gardel y sus decisiones. Es este aspecto, el de los contextos, el que confiere un rol sociológico a la obra y, por ende, novedoso en la materia gardeliana. Sigue leyendo

350 aniversario del nacimiento de Hurtado Izquierdo (3: El Paular y Priego). En Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/350-aniversario-nacimiento-francisco-hurtado-izquierdo-3-paular-priego-cordoba/20190307213327065680.html

En 1713, Francisco Hurtado Izquierdo fija su residencia en Priego de Córdoba, donde ocupa el puesto de administrador de Alcabalas, Propios y Arbitrios, cargo que le daría más quebraderos de cabeza que satisfacciones. De allí era su mujer, Mariana de Gámiz y Escobar, y el padre de esta, su suegro, don Francisco Ramírez Bueno de Gámiz, ejercía como uno de los dos regidores de la localidad, una persona de prestigio y bien relacionado. Desde Priego, el arquitecto lucentino terminaría los trabajos pendientes de Córdoba y realizaría los de Granada, que le dieron fama más allá de Andalucía. En la parte final de la obra del Sagrario de la Cartuja de Granada, en 1718, sería requerido por los cartujos de El Paular, en Rascafría, cerca de Madrid, para construir un sagrario o transparente, una de las grandes obras desconocidas de nuestro Barroco: Sigue leyendo

Los gestos. Artículo en Surdecordoba

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/los-gestos

En los últimos días de febrero, el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitó las tumbas de Antonio Machado y de Manuel Azaña, ambas en Francia, debido al exilio que sufrieron por la Guerra Civil y la terrible suerte que les hubiera esperado de haber sido apresados por el bando franquista. Debo reconocer que me ha sorprendido gratamente este gesto del presidente: recordar a dos de los grandes hombres de la Cultura y de la Historia de nuestro país por todas las personas que se exiliaron hace ochenta años merece mi respeto y reconocimiento, y debería serlo para el conjunto de España. Sigue leyendo