Poesía mediúmnica: de Víctor Hugo a Jacob Lorenzo. Artículo en Lucenahoy

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Víctor Hugo escribió en casi todos los géneros literarios, aunque siempre se le recordará por las grandes novelas Nuestra Señora de París y Los miserables. Uno de los aspectos más curiosos de su vida, que enlaza con su obra, es su interés por el espiritismo en sesiones que empleaba, en principio, para comunicarse con Léopoldine, su hija fallecida, y en las que después consiguió contactar, entre otros, nada menos que con Dante, Jesucristo, la propia Muerte o Shakespeare, quien dictaría una nueva obra desde el más allá, más simbolista que isabelina para la crítica. Hugo escribirá sus impresiones, en especial de lo que hablaba con la Muerte de lo creativo, en un poema titulado «Lo que dice la boca de la sombra»:

¿Tu crees que el océano, que se crece y que lucha

podrá contentarse con bostezar día y noche

para nada, exhalando un ruidoso vapor

y querría rugir bajo el raudo huracán

si el rugido no fuera una palabra?

¿Supones que la tumba, en musgo y noche envuelta

tan solo sea silencio?

Se puede afirmar que Hugo no realizaba la denominada escritura automática ni la poesía involuntaria, porque hay mucho de consciencia en el estilo de los textos, pero que empleó para conseguir mayor libertad creativa.  Si alguien tuviera interés, hay un libro titulado Lo que dicen las mesas parlantes, en el que se transcriben estas sesiones espiritistas del escritor francés.

Otro autor seducido por el espiritismo y el ocultismo, además de haber leído bastante sobre ello, fue el Premio Nobel de Literatura W. B. Yeats, quien se dejó influir por la escritura automática, que su esposa, la médium Georgie Hyde-Lees, utilizaba expertamente. Gracias a ello, aparecen los volúmenes poéticos Los cisnes salvajes de Coole, La torre La escalera de caracol; su lírica es primordialmente simbolista y se anticipa al surrealismo.

Más llamativo es el caso de James Merrill y su obra El libro de Efraín. Escrito junto con su pareja David Jackson, contiene 26 poemas, cada uno relacionado con una letra de la güija que utilizaron para la comunicación con el otro mundo y gracias a la que pudieron hablar con autores de la talla del citado Yeats o Proust; uno de los espíritus contactados es Efraín, su guía por más de treinta años, que figura en el título. Sea o no gracias a este espíritu, lo cierto es que la crítica, con Harold Bloom entre ella, alabó este libro.

No podemos olvidar a la genial poeta Sylvia Plath, quien era muy aficionada a la güija. Tenía como guía un espíritu llamado Pan que llegó a acertar el nombre de la editorial de su siguiente libro (por entonces), Knopf. La misma poeta afirmaría que aquello era un divertimento, con la intención de buscar algo nuevo sobre lo que escribir e, incluso, para evadirse de la realidad. Así se expresa en el poema «Ouija», en el que se refiere a Pan, aunque parece hablar de su propia escritura:

La boca de cristal succiona el calor de la sangre de mi dedo índice.

A cambio, el viejo dios babea, gota a gota, el flujo de sus palabras.

También él, el viejo dios, escribe poesía áurea

En modos deslucidos, desvariando entre los desechos,

Cronista imparcial de todo fétido declive.

Por supuesto, el marido de Plath, Ted Hughes, también practicó el espiritismo, pero nos resulta menos revelador e interesante que la poeta estadounidense.

En este punto llegamos a Jacob Lorenzo, quien en la última edición de Versos en serie de Lucena, ofreció un curioso y genial poema en el que un personaje de ficción, Harvey Specter (de Suits), establecía contacto mediante la güija con el poeta Federico García Lorca. En la línea de consciencia de Hugo y del mundo interior de Plath, Jacob Lorenzo consiguió dar voz al poeta granadino desde el más allá, como si se hubiera comunicado verdaderamente mediante la conocida tabla de contacto con los espíritus. No se limitó a reescribir a su modo (como hubiera hecho el francés) una obra o unos versos de Lorca, ni realizó ninguna sesión de escritura automática (como Yeats), sino que las palabras contenían su espíritu. Sin duda, estaba con Federico:

La sombra de mi alma

huye por un ocaso de alfabetos,

niebla de libros

y palabras.

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No queda otra. Artículo en La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=opinion&sub=articulos&art=798

Me reconoce que le ha costado asumirlo. Y estoy de acuerdo con él en su creencia de que se debe a que ha cambiado el concepto de asociacionismo, de quince años para acá.

Le digo que, cuando seis personas fundamos la Asociación Cultural Naufragio en 2006, ya habíamos tenido ocasión de crear y de compartir cultura con la revista Saigón; fue bien, con un grupo muy diverso y heterogéneo de ideas y de expresión, fundamentalmente joven.  Sigue leyendo

De las veinte teselas de Sensi Budia. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/veinte-teselas-sensi-budia/20180515001649057738.html

«Lástima que no quede bien que te haga una reseña» le dije a Sensi Budia, cuando le entregué el prólogo a su Veinte teselas para un pequeño mosaico(Manantial, Ayuntamiento de Priego de Córdoba, 2018). Por supuesto, no está prohibido que pueda escribirla, pero no es habitual que el prologuista de una obra dedique un artículo de crítica, porque forma parte de ese libro… Si yo participo en un volumen literario con varios autores, no estaría bien emitir un juicio crítico sobre la obra, porque también es obra mía. Con un prólogo ocurre igual, pero también le dije a la autora que sí podría dedicarle unas líneas en alguno de mis artículos para Lucenahoy. Y así lo hago, ahora que otros grupos únicamente se dedican a reconocer a los ya reconocidos: aquí hay una apuesta por una voz joven y fuerte. Sigue leyendo

Fue violación. Artículo en Surdecordoba.com

http://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/fue-violacion

Fue una violación. Me causa pesadumbre que la ley diga que no es sino un abuso. Fue una violación, pero la sentencia… Cada vez que hay una que no comprendo o que me parece fuera de lugar, me acuerdo de la anécdota que leí en el libro Habla, si quieres que te conozca de Ramón Grande del Brío, en el que señala «casos de perversión lingüísticos» en el ámbito de lo judicial. Sigue leyendo

Tango y judaísmo. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/judaismo-tango-marcel-lattes/20180408144715055742.html

Tras la presentación de mi libro Al compás literario del tango, una de mis amistades, cuyo nombre prefiero mantener en el anonimato, me comentó que debería haber tratado la relación que hay entre este género musical y el judaísmo. Lo cierto es que, lejos de ser una sugerencia peregrina, se trata de un asunto muy complejo, porque hay muchos nombres de artistas que fueron judíos y que resultaron relevantes para el tango. Por ejemplo: Max Glücksman, quien patrocinó varios concursos de tango y se considera pionero del cine argentino y de la industria discográfica, fue el responsable de las grabaciones y giras realizadas por Carlos Gardel; o León Benarós, laureado escritor y autor –también premiado– de algunas letras de tango.

Pero hay muchos más: Luis Rubinstein, autor del imprescindible tango Inspiración; Antonio Gutman, bandoneísta que formará la Orquesta Típica «El ruso de la Galera»; los cantores Roberto Beltrán y Chico Novarro; el director teatral –y autor, bailarín y escritor– Elías Alippi; el excelente compositor y pianista Alberto Soifer, que estuvo a las órdenes de Canaro y Fresedo, entre otros; etc.

Para profundizar en este tema, se recomiendan Tango judíode Julio Nudler y El Tango, una historia con judíos de José Judkovski.

No quiero dejar atrás a las mujeres judías que hicieron su aportación al tango, como la poeta Silvia Spitalnik, la cantante Rosita Montemar o, más actual, Susana Blaszko.

De los nombres que he silenciado en este artículo de aproximación a este tema, quiero rescatar el de Marcel Lattes (Niza, Francia, 1886). Solamente aportó un único tema al mundo del tango, Cuando tú no estás, a requerimiento de Carlos Gardel en 1932, para que pusiera música a las películas La casa es seria Melodía de arrabal (ambas se rodaron en Francia). Lattes y Gardel pusieron la música a Cuando tú no estás, que habían escrito Alfredo Lepera y Mario Battistella para la segunda de las películas mencionadas anteriormente. No hay duda de que Gardel y él se guardaban un enorme afecto, como demuestran las palabras del Zorzal cuando se refería a Lattes como «el celebrado maestro».  Falleció en el campo de concentración de Auchswitz durante la Segunda Guerra Mundial el 12 de diciembre de 1943, hace setenta y cinco años nada más. Curiosamente, aunque no tenga nada que ver con el tango, Si esto es un hombre de Primo Levi, uno de los libros imprescindibles sobre el holocausto, comienza a contarnos el horror desde el 13 de diciembre de ese año, hace tan solo setenta y cinco.

De la palabra heroína. Artículo en Surdecordoba.com

http://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/la-palabra-heroina

Desde hace algún tiempo, puede que sean años, me encuentro por las redes sociales y en la misma Internet con un listado de palabras que, bajo el anuncio de la que «la lengua castellana es machista», refiere una serie de palabras en masculino y en femenino con sus significados, en los que llama la atención los rasgos insultantes, o presuntamente machistas, de las acepciones femeninas.

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Columna del tiempo. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/columna-del-tiempo/20180315160326053781.html

Quizás porque este año mi hermano es santero de la Esperanza, he estado releyendo distintos números de la revista Columna de Esperanza, que edita la Cofradía de la Columna. Entre todos los números, creo que es imprescindible que cualquier persona que sienta cariño por Lucena tenga en su casa el número que se publicó en 1998 con motivo del 75º aniversario de dicha cofradía, en la que aparecen casi todas las cuadrillas desde 1973 a 1998.

No es necesario haber sido santero o que un familiar lo haya sido de alguno de los dos pasos, tampoco es preciso esperar un compendio de la historia de los titulares en este número; el valor está en que las santerías de cada año están acompañadas de fotografías de los dos pasos por las calles de Lucena, una Lucena que visiblemente va cambiando en sus edificios, en la calzada, en el público, a medida que avanza el tiempo. Como en la canción de Luis Eduardo Aute, «nada queda en ese trozo de papel, todo es alquimia»; instantes que muestran cómo en cuestión de uno o dos años desaparece el empedrado de las calles y es sustituido por asfalto; fotografías que muestran cómo las casas solariegas, burguesas o encaladas van dejando paso a estructuras, a obras, que luego serán pisos o viviendas con el ladrillo a la vista. En ellas encuentro la casa en la que he crecido: aparece tanto la casa con la pintura perdida que se derribó como la moderna que la sustituyó. También aparece la casa de mis abuelos, en la calle de El Peso, que permanece igual, pero en la que cambian quienes se asoman a los balcones, porque están fotografiados tanto mis familiares como quienes residían antes de que ellos llegasen a vivir allí, a mediados de los ochenta. Con esto quiero decir que, como yo, cualquiera puede encontrarse en estas páginas sin estar presente, porque formamos parte de toda esa historia que no hacen quienes se dedican a la política, que no revisan los cronistas, que no escriben quienes son historiadores o historiadoras; el cambio de la sociedad y de las calles que expresan las fotografías.

Y, sin embargo, persistente, contra la fiera voluntad de los años de destruirlo todo, el Amarrado a la Columna, que parece haberse aferrado también al tiempo, su trono e, incluso, sus santeros. Y es que he aquí una de las virtudes de la santería del tiempo de la Columna, que parece la de siempre, que parece eterna, pero todo cambia, todo lo que hay alrededor del Señor, pero Él y su santería permanecen.

¡Suerte, Rubén!