El ocho de marzo y la vida. En Surdecordoba.com

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/el-ocho-marzo-y-la-vida

A primeros de mes, Santiago Abascal afirmó que gritar «Viva el ocho de marzo» significaba igual que «gritar viva la enfermedad y viva la muerte». El líder de Vox no se ha andado con retóricas ni eufemismos para continuar en su empecinamiento en que las manifestaciones del 8M son culpables del coronavirus en España, con motivo de establecer una relación que no tiene otro fin que desprestigiar una efeméride imprescindible para los derechos y reivindicaciones de la mujer en nuestra sociedad. Sigue leyendo

Hace diez años: Desde la librería Juan de Mairena. En Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/hace-diez-anos-libreria-juan-mairena/20200519173721080331.html

Hace poco ha fallecido Julio Anguita, un referente para la política general, principalmente de izquierdas; aunque en un vistazo al panorama político actual, parece que casi nadie ha seguido su estilo. Aludo a Anguita, porque, al enterarme de la noticia de su muerte, mi memoria se fue hacia Desde la librería Juan de Mairena de Pipo, José Trapiello González, un libro cuya brevedad engaña, pues recoge en sus páginas muchísima información sobre la Lucena de la Transición y, en concreto, sobre la izquierda lucentina en ese periodo de tiempo. Entre los recuerdos de Pipo, hay una fotografía en la que aparece él, Juan Luna y Julio Anguita, en mayo de 1985 en Lucena. Sigue leyendo

Las tiritas. Artículo en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/las-tiritas/20200401172934079605.html

No muchas de mis amistades saben que colecciono libritos o guías de Semana Santa de las distintas localidades de Andalucía. En esto, es mi mujer quien me ha regalado buena parte de estas publicaciones. Todos los años, salvo este por motivos de sobra conocidos –y que aún vivimos–, obtengo las de Lucena y Cabra, junto a las de Antequera, Rute y Fernán Núñez, pues tengo amigos que conocen esta pasión y me hacen llegar la guía de sus pueblos. De vez en cuando las miro y voy considerando la posibilidad de visitar alguna procesión curiosa o de gran valor artístico, como las procesiones a correón en Casabermeja, lo que en Antequera llaman correr la vega (que, si no puedo ir, la veo por Internet) o el Rey de Priego. Aunque me encanta la Semana Santa de Lucena, en especial por la santería y el Viernes Santo, me gusta conocer cómo es la manifestación de religiosidad popular de otros lugares.

Hace algo más de un mes, antes de que las procesiones se suspendieran definitivamente, me encontré la guía de la Semana Santa de Lucena de 2018 fuera de su lugar habitual. Al abrirla, me encontré con que mi hija –no podía haber sido otra persona– había cubierto algunas fotos con tiritas de Bob Esponja y Hello Kitty. Me fijé que, curiosamente, no había ninguna colocada en las fotografías de las dolorosas, sino solamente en los Cristos; así que me detuve en cada tirita y descubrí que ella las había colocado sobre las heridas de las manos, los pies o el costado. Me conmovió que una niña de cinco años –aunque creo que las pondría con menos edad– quisiera curar o aliviar las heridas de Jesús con unos apósitos de Bob Esponja, pues ella sabía que con una tirita cualquier rasguño o rastro de sangre en la piel se eliminaba.

Ojalá conserváramos en la adultez ese modo sencillo de ver las cosas, la ingenuidad para solventar los problemas, la confianza en las decisiones de los padres, el amor por vivirlo todo como nuevo, colocar una tirita para curarlo todo. No solo por lo que todo nos parecerá insólito cuando el coronavirus pase, sino siempre. Ya lo dijo Jesús, y queda reflejado en los Evangelios: de los que son como niños es el Reino de los Cielos.

Biblioteca Gardeliana 11: Gardel. Su vida, su época, su música de Collier en La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1486

Collier - FOTO: Manuel Guerrero Cabrera

BIBLIOTECA GARDELIANA 11: CARLOS GARDEL: SU VIDA, SU MÚSICA, SU ÉPOCA DE SIMON COLLIER

(c)Manuel Guerrero Cabrera

Primeras ediciones:

Simon COLLIER (1986): The Life, Music, and Times of Carlos Gardel. University of Pittsburg Press, 368 pp.

Simon COLLIER (1988): Carlos Gardel: Su vida, su música, su época. Editorial Sudamericana, 250 pp. Traducción de Carlos Gardini.

Collier sistematizó y organizó los trabajos escritos sobre Gardel con base en cuatro fuentes esenciales: las memorias de José Razzano escritas por Francisco García Jiménez; la importante cronología de la carrera artística del cantor elaborada por Miguel Ángel Morena; los recuerdos de Armando Defino ––el último administrador y luego albacea del artista––, y las memorias de Terig Tucci sobre la vida de Gardel en Nueva York. Además de otras fuentes locales menores, ello fue complementado con información documental obtenida en Francia y en Estados Unidos.

Con la rigurosidad de un avezado historiador, Collier extrajo el máximo provecho de estos materiales, ordenó fechas y procesos y extrajo acertadas líneas generales sobre la personalidad de Gardel y su trayectoria artística. Sin embargo, y como él se ocupó de aclararlo en diversas oportunidades, su trabajo fue acotado, no realizó investigaciones sobre materiales de época y no abordó los supuestos misterios o zonas no conocidas de la vida y trayectoria del artista. […] También absorbió linealmente las memorias de Razzano, sin dimensionar las deformaciones introducidas en el relato por quien terminó enfrentado con Gardel […]. Collier merece nuestro reconocimiento profundo. Culminó una etapa de estudios entre los que se destacan los análisis de Rubén Pesce sobre la evolución musical del cantor y sobre Alfredo Le Pera; de Edmundo Eichelbaum sobre el discurso gardeliano; de Raúl Lafuente, Rubén Pesce y Eduardo Visconti sobre los guitarristas de Gardel, y los recuerdos de Carlos Zinelli compilados por José Luis Macaggi sobre aspectos poco conocidos de la vida del artista. [1]

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Un auditorio para su nombre. En Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/articulo/cartas-al-director/opinion-auditorio-nombre-manuel-guerrero-cabrera/20200220112303078256.html

Recibí con entusiasmo la propuesta de Pedro Díaz Villegas desde el Club Maratón Ciudad de Lucena para que el Auditorio Municipal lleve el nombre de Manuel Lara Cantizani. Tal fue la sensación que me puse de inmediato en contacto con la asociación que antaño dirigí para que se sumara a ello. Solamente quedan unos días para que sea efectivo, pues la mayoría de la población lucentina está abiertamente a favor, como se demostró con el gran número de asociaciones y colectivos que han apoyado esta nueva nominación para el Auditorio. Sin embargo, me ha preocupado algunas reacciones en las redes sociales, no solo encontradas, sino también de rechazo, incluso alegando que hay otros personajes (entiendo que de nuestra Historia) que lo merecen y dando nombres de políticos recientes, no sé a ciencia cierta si por cuestiones ideológicas o por desconocimiento. Sigue leyendo

¿Quiénes son mujeres? Artículo en Surdecordoba.com

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En el Twitter de Ca La Dona, un espacio de difusión y reflexión sobre feminismo, de Barcelona, se subió un cartel de una convocatoria de asamblea. Rezaba este en letras grandes: «4a Assemblea General 8M 2020»; y, justo abajo, con otra tipografía, menos grande y menos resaltada: «convocatòria oberta a dones, lesbianes i trans». El resto del cartel era la indicación de la fecha y el lugar, junto con unas ilustraciones del pelo, gafas y brazos de cuatro mujeres, estos cogidos en cadena uno con otro. Sigue leyendo

Jardines del ánima de Francisco Javier Cárdenas. En Lucenahoy.com

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Jardines del ánima es la primera obra del joven lucentino Francisco Javier Cárdenas García. Se trata de un libro de poemas, concretamente diecinueve y un preludio que es una justificación del libro:

 

Jardines del ánima confecciona una breve recolecta de mis cantos juveniles, esos pasos que todos hemos dado y que nos esculpieron en las personas que somos ahora. Todos ellos aunados bajo la íntima seña de una pretensión de lírica a medias.

 

Los poemas se intitulan con nombres de flores y plantas, pues estamos en un jardín, pero este crece en el interior del poeta y, por lo tanto, predomina el sentimiento. Es decir, el tipo de «flor» sugiere la emoción que predomina en el texto. Por ejemplo, «Brezo de catacumba» inspira la oscuridad, la soledad y parte del insomnio.

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Penélope ya no me lee. Artículo en Surdecordoba.com

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PENÉLOPE YA NO ME LEE

(c) Manuel Guerrero Cabrera

 

 

A Penélope la conocí en 2012 del mismo modo en que he conocido a mucha gente que, de pronto, te acompaña el resto de la vida: gracias a los libros. Como Don Quijote, Ignatius J. Reilly, D’Artagnan o Matilda, entre muchos otros nombres, Penélope era la protagonista de una novela… ¡Ah! No, no me refiero a aquella mujer que esperaba en Ítaca a Odiseo, «un fullero / de quien nadie se fía. Un sinvergüenza», en palabras de Helena de Troya en el fenomenal poema de Luis Alberto de Cuenca. Penélope, como decía, era protagonista de una novela que tenía por título El atleta sin memoria, cuyo autor es Fernando G. Mancha, a quien le debo que algunos de mis primeros libros hubieran visto la luz. El autor, una vez cerró el sello comercial en el que se publicaban sus obras, optó por lanzarlas en el de Amazon, en el que parece irle bien. Allí se pueden encontrar, junto a la ya citada El atleta sin memoria, El viejo cocinero (Cécile o las estrellas), El cuerpo desobediente o Eterna Brisa. En Amazon no había podido seguirle, pese a que él me avisaba de la publicación para Kindle (ebook) de sus obras; hasta que desde finales del año pasado, decidí recuperar la lectura en formato electrónico (el último lo tuve hace casi una década). Entre los primeros títulos que compré estaban algunos de Fernando G. Mancha, concretamente los que no había tenido en papel; así, por ejemplo, descubrí esa novela maravillosa llamada Eterna Brisa, que he mencionado antes y que recomiendo desde estas líneas. Después, sinceramente, me entraron ganas de encontrarme de nuevo con Penélope y me descargué El atleta sin memoria.

No he comentado que uno de los motivos para que Penélope se quedara conmigo fue que en 2012 ella decía que yo era uno de los poetas que leía asiduamente. Esto me hizo mucha ilusión, porque quizá no tenga muchos lectores de carne y hueso, pero uno de papel era bastante importante (supongo que algo parecido a lo que debió sentir Gaspar Llamazares, cuando alrededor de 2002 –entonces era coordinador general de Izquierda Unida– vio que por fin aparecía su muñeco en las noticias de los guiñoles después de tanto solicitarlo); había traspasado el límite de la realidad y había alcanzado el de la ficción. Mas no todo es eterno, pues en la nueva edición para Kindle, de 2017, Penélope ya no me lee. Incluso es posible que me haya olvidado. Me quiero convencer de que ha sido porque ya no le gusta cómo escribo o que no he tenido la gentileza de dedicarle un poema; sin embargo, intuyo perfectamente el verdadero motivo: la he tratado como si no existiera de verdad. A Don Quijote me lo he imaginado mucho fuera de las páginas al lado de Sancho Panza observando la extraña sociedad actual, a Ignatius también, por ejemplo, cuando voy al cine; o a Matilda, que la he visto en el patio del cole de mi hija. Sin embargo, nunca he pensado el modo en que Penélope asistiría a alguno de mis recitales, el aroma de café con el que leería mis libros, o su voz al declamar en voz alta versos como estos que titulé «Olvidos» no hace mucho y que hoy, quién iba a decírmelo, le dedico:

 

Se me olvidan las cosas simples o cotidianas,

aquellas que no tienen importancia.

Nunca recuerdo si he apagado la plancha

o si he sacado el tupper de mi soledad

del congelador.

No es lo mismo, lo sé,

que devolver una llamada en el trabajo

o recoger a tus sobrinos del cole.

Es diferente, como desenchufar

por las mañanas el móvil al que no llamas

con la carga completa de tu indiferencia.

Se me olvidan las cosas simples como

colocar un cubierto menos en nuestra mesa

o comer más rabillos de pasas, simplemente

para acordarme de que ya no estás.

 

Penélope, ahora que no estás, ¿quieres ser mi lectora de nuevo?

Una oportunidad para Leonardo Antonio de Castro en Lucenahoy.com

https://www.lucenahoy.com/articulo/ocio/opinion-oportunidad-leonardo-antonio-castro/20200108001424077089.html

En 2016 escribí en este mismo periódico una breve semblanza de Leonardo Antonio de Castro con motivo del 360º aniversario de su nacimiento, ocurrido en 1656. Este 2020 se cumplen 275 años de su muerte, sucedida en 1745. Leonardo Antonio de Castro fue el artista clave para comprender el por qué del Barroco en Lucena. A diferencia de Hurtado Izquierdo, que consiguió el mérito y los laureles artísticos fuera de su patria chica, Leonardo realizó casi toda su obra en Lucena, donde vivió siempre. Hombre docto y poeta, sacerdote respetado y con alguna capellanía, su obra más conocida es la pictórica, que estaba en todos o casi todos los templos, conventos incluidos, de Lucena (San Mateo, Santiago, el Santuario aracelitano, los Franciscanos, San Martín, Santa Ana, La Paz, Dios Sigue leyendo