Siempre hay tiempo 90: Saigón 28

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Beware the slenderman. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/beware-the-slenderman/20170427122629042539.html

Internet ha favorecido que se propaguen las leyendas urbanas. Aún pervive la famosa Verónica, a veces llamada con otro nombre, que aparece de repente si pronuncias su nombre delante de un espejo tres o cinco veces, según distintas versiones. También sobrevive la conocida chica de la curva de la que no supe nada hasta que me saqué el carné de conducir. Slenderman se sitúa en este grupo, aunque es reciente, joven si queremos tratarlo como alguien real; pues, a diferencia de las citas anteriores, sabemos que nació con exactitud en 2009. Tiene menos de diez años y ya ha sembrado el terror entre todo tipo de adolescentes, ha protagonizado una película, varias webseries e, incluso, un buen número de videojuegos. Slenderman, además, ha causado varias tentativas de asesinato y de una de ellas habla el documental Beware the Slenderman (2016) que dirigió Irene Taylor Brodsky: en 2014 dos niñas (Morgan y Anissa) apuñalan a una compañera de clase (Payton «Bella») en el bosque de Waukesha (Wisconsin, EE. UU.), influidas por las historias de terror sobre Slenderman en Internet.

En el documental hay tres líneas de desarrollo: la leyenda de Slenderman, el apuñalamiento de Bella por parte de sus dos compañeras y, sutil e interesante, una reflexión sobre el uso y presencia de Internet entre los adolescentes.

Respecto a la primera línea, si usted tiene conocimiento de quien es Slenderman, puede saltar al siguiente párrafo, no sin antes indicarle que en el documental se dedica buena parte del tiempo a presentarlo y a trazar una historia sobre él, así como a aportar material que se puede encontrar en Internet que lo difunde y le da vida. Slenderman es un personaje ficticio con unas características muy concretas: es alto y delgado, viste siempre traje negro con corbata del mismo color y no presenta ningún rasgo facial en su cara blanquecina; habitualmente, se le representa con unos tentáculos que le salen de la espalda. Puede aparecer en cualquier lugar, puede estar presente en sueños, puede encontrar a su víctima siempre que quiera, víctimas que son esencialmente menores de edad. Destacable es el paralelismo establecido en el documental entre él y el protagonista del cuento tradicional del flautista de Hamelin. Slenderman fue creado en 2009 por Eric Knudsen en un foro de Internet llamado Something Awful, mediante la manipulación de dos fotografías en las que se veían grupos de niños y una figura delgada y espectral y, al poco, gracias a los denominados como fanart y creepypasta, adquirió mucha notoriedad que, en el lenguaje de la red, se llama viral. Aunque pueda ser difícil de creer, Slenderman es uno de los protagonistas del documental, su presencia y alusión es constante; tanto es así que las chicas, una vez arrestadas, durante el interrogatorio, afirman que apuñalaron a Bella para convertirse en acólitos o ayudantes de él y que, tras hacerlo, tenían que dirigirse a su mansión situada en el Parque Nicolet de Winsconsin. Sí, las dos niñas lo creían firmemente.

Morgan y Anissa le asestaron diecinueve puñaladas a Bella en el bosque ya mencionado antes y la abandonaron allí desangrándose. Bella sobrevivió, porque se arrastró hasta una carretera donde la recogió un ciclista. En Beware the Slenderman, se relata la vida, desde la infancia, de Morgan y Anissa, para centrarse definitivamente en todo lo sucedido entre ellas y Payton desde la noche anterior (con insistencia en la presencia de dispositivos electrónicos, como móviles y tablets), el momento del apuñalamiento (asusta el modo tan frío en que se lo cuentan a la policía, especialmente cuando aluden a que Slenderman se comunica con Morgan o la pregunta de esta sobre si Bella está viva, al igual que algunos de sus comentarios, como el siguiente de Anissa: «Por lo que he leído en Creepypasta wiki, es más fácil matar a alguien si está dormido o inconsciente, porque, cuando miras a la persona a los ojos, te ves a ti misma y no quieres matarte») y una parte del juicio, con especial atención a lo concerniente a si serían juzgadas en una corte de menores, lo que no ocurrió. Hacia la parte final de este relato nos encontramos con la sorpresa de que le diagnostican esquizofrenia a Morgan, quien afirmaba comunicarse telepáticamente con Slenderman, entre otras cosas.

La tercera línea del documental no aparece tan clara como las anteriores, pero está siempre ahí: Internet, las nuevas tecnologías y la adolescencia. El padre de Anissa, consciente de que esta pasa mucho tiempo en Internet e interesado por lo que hacía con este aparato, tiene serias dudas de lo útil que le puede ser a su hijo de cinco años el Ipad que le van a entregar en el colegio para sus estudios. Los vídeos que Anissa comentaba en Youtube o aquellos protagonizados por chavales en los que aparece o se dice que aparece Slenderman. Los memes o fenómenos virales (como el de echarse encima un cubo frío de agua, el Harlem shake o el reciente mannequin challenge, ¿recuerdan estas modas?).

Beware the Slenderman es un documental sobre un personaje de terror que no causa tanto miedo como la misma realidad: dos niñas de 12 años que apuñalan a una compañera de clase. El resultado es notable, debido al acertado ritmo en que se narra tanto la leyenda urbana de Slenderman como el suceso de las niñas. Al final, queda la sensación de que no hay manera de escapar al influjo de Internet en la actualidad, de igual modo que Slenderman te persigue, se te aparece en sueños o te encuentra siempre que quiera. No se ha de pasar por alto el modo como afecta ese influjo a las personas en su juventud o en su desarrollo durante la adolescencia, pues son las más proclives a caer en sus tentáculos, los de Slenderman u otros monstruos, incluso reales.

Defecto de autobús. Artículo en La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1284

Ya no recuerdo cómo surgió, pues fue hace varios años. Julián y Juan comentaron que no había agallas (evidentemente, empleamos otra palabra) de escuchar una psicofonía en un viaje en coche por la noche.

Después de comer en Moriles, o en Aguilar, no consigo acordarme, íbamos los tres en mi coche hacia Lucena por la A-45, cuando uno de ellos puso un CD con las grabaciones de ultratumba. Reconozco que me cuesta mucho distinguir lo que se dice en ellas, salvo la célebre de «adimensional» y otra que con voz aguda y cantarina decía «no quiero estar aquí», las cuales, por cierto, han resultado ser falsas, un montaje para divertir a quienes aman estos temas; quizá esto sea un motivo de distinción de las que son verdaderas de las que no, puesto que la siguiente no llegué a escucharla bien: tomada tras el accidente de un autobús escolar en el lugar del hecho por un investigador o un periodista (las versiones varían), como respuesta al desconocimiento de lo que lo había provocado, se oye una voz que dice «defecto de autobús».

Hace poco esto fue recreado en el programa de Iker Jiménez, pero ya conocía la grabación desde hace casi diez años, desde antes del viaje en coche por la A-45, en el que quité el CD, porque me estaba inquietando. Desde entonces, cada vez que algo salía rematadamente mal, me acordaba de la expresión «defecto de autobús» y la empleaba, o la empleábamos según conveniencia.

Por eso mismo, no he podido evitar acordarme de ella, cuando supe del autobús de Hazte oír, al que se le ha dado una publicidad inusitada de la manera más tonta, al olvidar que no hay mayor desprecio que la indiferencia. Esto mismo es lo que ha hecho Podemos con su Tramabús, puesto que han recuperado el espíritu del vehículo de Hazte oír con su estúpida imitación. Todo un despropósito con el que se vuelve a mostrar que este partido está en la política para no hacer política, con la intención visible de aparecer en los medios, en esta ocasión con un lamentable calco.

Lástima que la forma haya podido con el fondo, pues es innegable que la corrupción es algo que debiera estar mejor resuelto en la justicia de nuestro país; sin embargo, Podemos cuya acción estrella contra la corrupción ha sido el de un autobús aparece constantemente en los medios, lo que le repercutirá votos, mientras que UPYD decidió actuar en los tribunales contra la estafa de Bankia y quienes votamos lo echamos del parlamento. Sin misericordia.

Nadie debiera dejar pasar por alto esta bobada de Podemos. Al menos, yo no puedo. No es cuestión de ideología, sino más bien como el de ese amor que te ha engañado, que te ha defraudado, que hiere al recordarlo, del que ya no quieres saber nada, que esperas que desaparezca de tu vida y se convierta en un fantasma, cuyas palabras solamente puedas oír mediante una psicofonía.

Los dos poetas. Nueva colaboración en Surdecordoba.com

http://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/los-dos-poetas

LOS DOS POETAS

Manuel Guerrero Cabrera

 

Cuando llegué al acto de la presentación del libro, los dos poetas estaban sentados en una mesa de la terraza de la librería. La librería tenía servicio de cafetería y, aunque era buena idea la de acompañar una lectura con un refresco, una cerveza o un café, los dos poetas solamente consumían esta última bebida. Al verlos allí, pensé que el autor había conseguido dos apoyos muy importantes y exclamé –en mi pensamiento– con envidia que ojalá yo tuviera esos contactos, porque los dos poetas de los que hablo son, pese a tener unos pocos años más que yo, autores reconocidos, con premios importantes y con los medios a su favor con apariciones en los diarios locales y provinciales cada vez que participan en algún evento cultural o literario: por eso, cuando los llamo poetas, lo hago porque son poetas de verdad. Entre ellos no se hablaron en el rato que los observé. Los dos poetas estaban en silencio, miraban de reojo al interior de la librería y observaban a la gente que estaba por allí.

La presentación del libro comenzó, como suele ser habitual, entre cinco y diez minutos después de lo anunciado. El autor, a quien le tengo amistad, logró reunir a un grupo de casi cincuenta personas; la librería tuvo que colocar más sillas ante la llegada de más público y hubo quien se quedó en el pasillo al no poder acceder a la sala en la que se desarrollaba el acto. Para un sábado por la tarde, para la poesía, está muy bien. Yo le di la enhorabuena al autor.

Cuando salí del acto de la presentación del libro, los dos poetas seguían sentados en la misma mesa. No habían entrado, no habían asistido, no habían tenido siquiera la curiosidad de saber qué libro había congregado a bastante gente un sábado por la tarde en un sitio que no era un bar. Los dos poetas no se habían interesado por un acto poético, aunque habían estado a menos de cien metros de él. Los dos poetas.