Reseña de Ventana de emergencias de Ángel Gómez Espada en Odisea Cultural

http://www.odiseacultural.com/2019/02/08/ventana-de-emergencias-de-angel-manuel-gomez-espada-por-manuel-guerrero/

 

GÓMEZ ESPADA, Ángel Manuel (2018): Ventana de emergencias. Huerga&Fierro editores, 75 pp.

 

No vengas, Inspiración esta mañana

golpeando a mi puerta. No quiero

verte derribando mis templos.

 

Ventana de emergencias, el nuevo libro de Ángel Manuel Gómez Espada, comienza con esta contrainvocación a las musas (o a la Inspiración, que es lo mismo), especialista en romper rutinas y en hacer del poeta algo de provecho; sin embargo, la Inspiración, las musas, llega del modo en el que Pepe Hierro lo decía: «la poesía se escribe cuando ella quiere». El segundo poema es una «Poética» en la que se destaca la sinceridad, incluso cuando el resultado no lo es: toda una declaración de intenciones, el poeta es lo que identifica en sus lecturas, lo que lee.

 

Leer un poema cojonudo,

de esos que te desordenan

las tres o cuatro verdades del día.

Querer envolverlo,

emularlo,

rumiarlo.

Y después de muchas vueltas,

conformarte

con lo poco

que has dejado escrito.

Y rezar un tanto

para que los demás

no noten

el jodido fraude.

 

Son el hastío de la rutina, el desorden del mundo, la «apnea» producida por criaturas pertenecientes «a las más abismales simas / de tus deseos o pesadillas», lo que hace necesaria, da sentido y requiere de la ventana de emergencias de estas páginas:

 

Ventana de emergencias

para cuado el mundo se equivoque.

 

Amaneceres como bombonas de oxígeno

para incondicionales apneicos.

 

Si no fuera por ellos.

Si no fuera por ellas.

 

Ángel Gómez Espada (Murcia, 1972) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Desde 2000, dirige junto a Juan de Dios García la revista de literatura El Coloquio de los Perros. Ha publicado los poemarios Mediodía en la otra orilla (2000), Cocinar el loto (2014) y Los hijos de Ulises (2015) y las plaquettes Alineación indebida (2007), Primavera (2013) y Hotel Baudelaire (2017). Ha participado en varias antologías, como Diva de mierda (2014) y Composición de lugar (2016), Ha recibido el premio Dionisia García, 2014 por Postales en un cajón de galletas.

 

Como hemos referido anteriormente, la Inspiración impide que puedas ser alguien de provecho, por ejemplo, en la cola del supermercado, o, quizá, mientras cuidas y modelas tu cuerpo en el gimnasio «en la cinta de correr»:

 

Cuando desciendas,

pobre isla, mírate en el espejo

que atravesar no pudiste.

Ahí tienes a tu único enemigo.

Ahora sí, corre como un rumor,

huye de él,

si te quedan fuerzas para hacerlo.

No faltan, en este sentido, la defensa de una «Tesis doctoral» o las palabras de una madre, la del poeta, evidentemente, pero podría ser la mía: «Lábrate un futuro poco a poco. / […] Escribe cosas bonitas, por favor. / […] Arrímate a lo que puedas. Hazte amigo / de algún director ejecutivo de un banco / o, en su defecto, candidato a Presidente del Gobierno».

 

Pero las ventanas de emergencias no aparecen únicamente bajo la forma de la Inspiración, sino también de muchas otras maneras. Hallamos en este poemario muy logradas composiciones que construyen estas ventanas, alguna de una gran intensidad, como el titulado «Fronteras»:

 

No hay fronteras

cuando cerramos los ojos.

 

Desaparecen.

Es un misterio.

 

Otros poemas destacan por unas llenas de brutal honestidad, como en «A un amigo que encontró en la cola del paro el amor repentino», o de total sutileza, como en «La lista de la compra», o de la confianza mayúscula (e, incluso, el amor), como en «Reencuentro con amigos»:

 

He de confesároslo: me he casado.

Y he tenido la mejor de las fortunas

en este asunto tan peliagudo

que siempre llama a la maledicencia.

A la que tanto amo, poco o nada

le cuento de vosotros, de aquellos días.

Pero os conoce y sabe de mi amor

por todo lo que tiene que ver

con aquellos instantes imborrables.

 

Esta Ventana de emergencias de Ángel Manuel Gómez Espada ofrece una última parte de diez poemas («Got me a movie») que funcionan como uno solo con suficiente entidad y que habla de la desolación de un lunes. Este conjunto está lleno de imágenes y de sugerencias muy atrevidas: «Noche eterna y fatigante, / noche de bolígrafos y casetes danzando/ como aspas de molinos de viento»; así como de alusiones al surrealismo (Buñuelo Lady Gaga, incluidos) y del mayor de todos: «También amar es una forma de surrealismo». Sin duda, es un colofón impactante, que no deja indiferente a quien la lea. Aunque, bien pensado, es costumbre en los libros de Gómez Espada que quien se adentre en sus versos acabe inquieto y con la sensación de que la poesía es mucho más que una serie de palabras con un mensaje, es una exigencia y, al mismo tiempo, una molestia vital; así sucede también con Ventana de emergencias, con el aviso del poeta que lo deja bien claro en un breve poema, no sea que pase desapercibido:

 

Cuento los segundos

desde el rayo al trueno.

Pasa mi vida.

 

La arroba vence. Artículo en Surdecordoba.com

https://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/la-arroba-vence

Cuando vi el cartel en aquel centro educativo, me di cuenta de que se había «normalizado» tanto que nada se podía hacer. En aquel papel se daba la relación de «alumn@s» que asistirían a una actividad extraescolar. Vaya. Con la arroba como marcador de género de la palabra. Aunque su uso marque el de las personas.

Desde Internet, pasando por las redes sociales, el uso de la arroba dio el salto a los carteles publicitarios, propaganda política e, incluso, agendas culturales. Lo que debería de haber sido un elemento decorativo acabó convirtiéndose en un símbolo de la inclusión de género, con buena voluntad, pero también con la ignorancia de las normas lingüísticas elementales, pues la arroba es un símbolo y no una letra. Posteriormente, la arroba ha ido apareciendo de libros de temática de género a la de cualquier género literario. Y, ahora, en los centros educativos.

La arroba ha ido desplazando a opciones lingüísticamente válidas y que hoy recuerdo con nostalgia: la barra con la o y la a (ciudadano/a) o el uso de un sustantivo que englobe todo (ciudadanía). Porque, lamentablemente, por mucho que insista la RAE, cada vez menos hablantes parecen creer que el masculino sirva para el género no marcado (del mismo modo que neciamente hay quien pone todas las palabras acabadas en o en a, como «libro» que pasa a «libra» o «radio» a «radia», pero de manera selectiva, porque, curiosamente, con lo negativo no se estila, nunca cambian «odio» en «odia»). En definitiva, no hubiera estado mal que hubiera aparecido «alumnado» en aquel listado del que hablo al principio: es correcto y no cometemos ninguna mezcla extraña de símbolos y letras.

No obstante, sería oportuno aludir aquí a un error habitual que echa por tierra todo lo inclusivo que se quiera ser con la arroba. Es muy frecuente encontrarse el símbolo en los sustantivos y en los adjetivos, pero no en los determinantes. Por ejemplo, en el último curso que he realizado a distancia, leía «los usuari@s». Igual he visto en otros lugares «estos ciudadan@s» y casos similares. Si se quiere emplear la arroba para marcar todos los géneros, atiendan a los determinantes que también lo señalan. De igual modo, evítese fantochadas y sandeces como utilizar este símbolo en palabras que no lo necesitan: «joven@s», «trist@s» o «egabrens@s»; o ese extraño uso de la equis. Una cosa es no saber hacer un uso correcto de la lengua y otra es inventarse situaciones de género que el léxico de por sí resuelve.

Biblioteca gardeliana 3: Carlos Gardel y su época de García Jiménez. En La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1415

Primera edición:

–GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco (1976): Carlos Gardel y su época. Buenos Aires, Corregidor.

La Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano (1946) de García Jiménez fue durante muchos años el libro fundamental sobre Gardel, hasta que en los años 70 volvieron a publicarse con mayor frecuencia distintos títulos sobre el cantor, a fin de contrarrestar las primeras publicaciones que defendían el nacimiento en Uruguay. Nada mejor que recuperar uno de los títulos de referencia, porque Carlos Gardel y su época de García Jiménez es, en verdad, el mismo libro que fue «contado» por José Razzano, pero en el que desaparecen (o son asimiladas por García Jiménez) varias de las referencias a sus aportaciones y los datos biográficos sobre su nacimiento e infancia. Evidentemente, por el contrario, no ocurre así con Gardel, en el que se actualizan datos, como la fecha de nacimiento (11 de diciembre de 1890) [1] y desaparecen elementos novelescos que García Jiménez [2] crea por un mayor dramatismo; por ejemplo, en la visita que el dúo hace a Toulouse en 1924 [3], en la Vida contada por Razzano leemos:

[Jean] Toma a éste [Razzano] del brazo y le (sic) lleva a recorrer la añosa y pulcra casita. Se les une pronto doña Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. […]

Doña Berta abre la puerta de una habitación. Hace entrar en ella a Razzano.

–En este cuarto nació Carlos –le dice.

El tío Jean abre los gruesos postigos de una ventana. Razzano se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y somnoliento.

Sin embargo, una vez se supo que Carlos Gardel no nació en esa casa, García Jiménez modifica este episodio en 1976:

Se les [Jean y Razzano] une pronto doña Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. […]

Sube Gardel al piso alto. El tío Jean abre los gruesos postigos de una ventana. Gardel se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y somnoliento.

Pero esto no es lo habitual, pues, por lo general, se publican capítulos completamente idénticos a los «contados por Razzano».

En resumen, el cambio de protagonismo hacia Gardel, alterando el orden del contenido para ajustarse a cierta cronología del Zorzal y dejando en segundo plano –y fuera de lo narrativo– a Razzano, es la tónica de Carlos Gardel y su época. De él –y de la Vida contada por Razzano, lo mismo da–, posteriormente, otros autores, como Edmundo Eichelbaum o Simón Collier, copiarán partes palabra por palabra en títulos posteriores.

NOTAS:

[1] Razzano siempre manifestó que el año de nacimiento era 1887, como el suyo.

[2] Dudamos de que sea Razzano. Por ejemplo, en el capítulo dedicado al fútbol se indica que Gardel asistió a un partido del Barcelona contra el Real Madrid en el que se decidía el Campeonato de España, lo que no comprobó, porque fue el Barcelona contra la Real Sociedad. Lo dijo el propio Gardel en el diario Crítica en un reportaje del 15 de junio de 1928 (Vid. Hamlet Peluso y Eduardo Visconti, Carlos Gardel y la prensa mundial; Corregidor, 1990, p. 69) y, más tarde, lo contó Rafael Alberti, quien estuvo con el cantor en dicho partido, en sus memorias, que llegaron a Argentina en 1959. Es un error que aparece en la Vida contada por Razzano y que se mantiene en Carlos Gardel y su época.

[3] En Hamlet PELUSO y Eduardo VISCONTI (2014): Carlos Gardel y la prensa después de su muerte (1935-1950), pp. 141-155, se recoge una narración de Raúl Goldstein sobre Gardel publicada en Novela entre julio y octubre de 1936, según el relato de José Razzano, titulada «Historia completa de la vida de Carlos Gardel». Cuando Razzano habla del primer viaje a Europa, de España «se embarcaron en el expreso de Hendaya para cruzar los Pirineos y bajar en París» (p. 148); es decir, no se menciona esta visita a Toulouse.