Matemáticas y poesía. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/matematicas-y-poesia/20170519193119043616.html

MATEMÁTICAS Y POESÍA

(c) Manuel Guerrero Cabrera

 

Al alcalde de Lucena, Juan Pérez Guerrero, le debo mi amor a las matemáticas. Siempre que puedo se lo recuerdo y siempre que puede comunica a quien esté presente que fui su alumno en bachillerato. Este momento volvió a darse en la presentación del número 28 de la revista Saigón en Lucena y, ante el comentario de algunos asistentes acerca de qué relación pudieran tener las matemáticas con la poesía, respondí que mucha, especialmente en la Grecia clásica, con el recuerdo puesto en algunos versos de la Antología Palatina, uno de los grandes compendios de poesía breve griega desde época clásica a la bizantina. En ese momento me falló la memoria, pues siempre llevo conmigo este poema-problema anónimo:

 

El rey Creso ha consagrado seis copas,

seis minas en total.

Cada vasija pesa un dracma más que su vecina.

 

Para resolverlo, hay que conocer el dato de que una mina son cien dracmas. Pueden pensarlo, mientras continúo con este artículo.

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La lengua es amor por los dos. Artículo en La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=opinion&sub=articulos&art=780

LA LENGUA ES AMOR POR LOS DOS

(c) Manuel Guerrero Cabrera

Confieso que solamente unos pocos años de mi vida, coincidiendo con los finales de mis estudios universitarios, dejé de expresarme en andaluz. Fue por una chica. Ella era del norte y destacaba mi seseo tan incómodamente que comencé a distinguir eses y zetas. Al igual que ocurría en el tango con Aquel tapado de armiño:

 

El tapao lo estoy pagando

y tu amor ya se apagó.

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Reseña de Las salinas del aliento en Viajo mientras leo

https://viajomientrasleo.wordpress.com/2016/09/20/las-salinas-del-aliento-de-manuel-guerrero-cabrera/
Recibí este libro hace varios meses, sin embargo, no es hasta ahora cuando realmente me he puesto “manos a la obra” tanto para leerlo como para escribir su reseña. Sin embargo, es un momento complicado, dado que este poemario, describe la alegría de alguien que anuncia que va a ser padre, mientras que yo acabo de enterrar a mi madre.
Malena, llegará al mundo, y con el su padre expresa su temor y sus ilusiones. Sabe que la vida es dolor, y que su hija deberá de descubrirlo. Deberá de luchar por seguir adelante, y que su ilusión – felicidad no se vea empañada. El poeta se deslumbra ante el ritmo del corazón, ante la ecografía de su bebé, ante la esperanza de que llegue un nuevo ser.
Luchará por compartir aquellos dibujos animados que disfrutó en su infancia. Nombrará a los personajes favoritos con los que se identificaba. Un todo canto a la paternidad, cual tuvo que revisar para formar un poemario hermoso.
Un poemario que describirá la fuerza de la sangre, la fascinación de la vida, el milagro del reflejo en los hijos, la propia niñez ante el futuro incierto y los recuerdos quedan plasmados.
El libro cuenta con el prólogo de Luis Alberto de Cuenca, cuyo sólo nombre indica garantía. Él es quien nos dice: “La presencia en el mundo de Malena contribuye decisivamente a desarrollar en su padre la mecánica del recuerdo, y, de ese modo, a golpe de evocación, Manuel va recorriendo sus primeras lecturas, los tebeos que iluminaron su infancia y su adolescencia, y nos transmite la emoción que deriva de ese viaje fantástico al corazón de lo perdido para siempre.”

Reseña de Las fisuras del género de Ángel de la Torre en Odisea Cultural

http://www.odiseacultural.com/2017/05/12/las-fisuras-del-genero-de-angel-de-la-torre-resenado-por-manuel-guerrero/

LAS FISURAS DEL GÉNERO DE ÁNGEL DE LA TORRE

Manuel Guerrero Cabrera

 

Ángel de la Torre (2017): Las fisuras del género. Premio Andaluz de poesía Villa de Peligros. Diputación de Granada, Ayuntamiento de Peligros, 76 pp.

 

Ángel de la Torre (Lucena, 1991) es uno de los poetas jóvenes más prometedores, con una trayectoria bastante destacada, pese a su juventud. Junto con el que trataremos en esta reseña, Las fisuras del género, son tres los volúmenes de poesía que firma: Uno partido (Vertical Ediciones, 2011) y El río es un decir (La bella Varsovia, 2015). También ha aparecido en diversas antologías, como Tenían veinte años y estaban locos (La Bella Varsovia, 2011), La vida por delante. Antología de jóvenes poetas andaluces (Ediciones en Huida, 2012) o La poesía posnoventista española en 15 voces (Online).

Las fisuras del género revela la ingeniosa creación para la poética de su autor y el empleo de la lengua que se dilata en cada verso de forma ágil e impactante. La obra se divide en cuatro partes: «Una isla», «Las fisuras del género», «Diálogos de la sed» y «Acotaciones».

«Una isla» es la sección más breve e intensa. El poema que abre este libro es una carta de presentación para el resto de las páginas, un poema sin puntuación y con fisuras en el lenguaje, porque…

 

ambicioso de cuerpo hueco este poema

se cifra en brisas en posibles

destinos del

vacío […]

 

No se ha de temer al «vacío» provocado por la fisura, pues el poema ha de escribirlo cada uno. Este primer texto aporta uno de los símbolos recurrentes del poemario: el desierto. Quizá, el laberinto. No obstante, en el tercer poema, que cierra esta primera parte, la metáfora del naufragio, también recurrente a lo largo de Las fisuras del género, aparece de forma clara al desgranar motivos alusivos al naufragio que se desvela en el último verso.

En la segunda parte, titulado homónimamente como el poemario, hallamos composiciones en los que el autor muestra distintos planteamientos poéticos. En «Teoría de finales (I)» emplea una correlación para la construcción del poema:

 

La sangre, los raíles,

un río enhebrando […]

lápidas coloreadas

como vivas anónimas manos desasiéndose

trenes –¿herida, cicatriz?–

el mar queda lejos […]

 

En «Monte Gurugú» hallamos uno de los textos más sugerentes del conjunto, mediante el contagio y combinación de elementos:

 

La red eléctrica

que abastece a la ciudad

decora sus tendidos con los colores

de las aves migratorias.

 

Esta idea de que la naturaleza se hace con el poema es frecuente, como en «Colocación efímera», en el que llega a haber una identificación, aunque en los versos finales emplee una litote: «En este poema / tal vez ni siquiera / poema», al igual que en «Sin título» la insuficiencia de nombrar. En efecto, quizá no sea poema, como el hombre quizá no sea hombre. Nos dirá en «Ecología fallida»:

 

Un cuerpo desea ser mar

y elige

tonalidades, tempestad, calma.

Un cuerpo desea ser tronco, tener alguna rama

habitada, enraizar en otro cuerpo

y decide

modos de arder, ascua,

ceniza.

 

El hombre es agua, es mar, frente a la sequedad del desierto. Estos dos tipos de hombres los descubre en el poema «Las fisuras del género»:

 

[…] pero qué género

de hombres, uno que es agua contenida o uno que ve

la humanidad y se reconoce como barro, como boca

cocida en un horno.

 

Esto nos lleva a la tercera parte, «Diálogos de la sed», cuyos poemas comienzan con la misma cita, para dar lugar a poemas de distinta temática, si bien la sed es lo común y, por tanto, la humanidad («V»):

 

y en el suelo qué

sonido hace el agua

evaporándose

cuánto tarda

el proceso y qué sabor transmite

de un humano

a otro.

 

Y la inhumanidad («IX»):

 

quien aprende a odiar sabe

dónde marchitar

dónde dejar la ceniza,

dónde quién

ruina, sedimento.

 

Finalmente, «Acotaciones», la última sección, ahonda en estas fisuras, con imágenes atrevidas en las que, como indicamos al principio, la lengua se dilata de forma ágil:

 

Blancura: ondeaban banderas de años anatómicos

zarza o alga ambos dead end garganta

saturada con las propias extremidades del hombre huesecillos

de pájaros tumbas

en los intersticios de

este mar           este amor

digamos desierto: nieve que sofoca edificios de estertor

 

En los últimos textos, De la Torre flexiona el lenguaje hasta acogerlo a su voz ya madura, llena de simbología y fuerza. Por esto, precisamente, Las fisuras del género es un canto complejo y desgarrado, una poética ingeniosa y reflexiva sobre sí misma.

 

qué ocurrirá con el humano

que desfallece

qué ocurrirá con el insecto

tatuado

en nuestra piel tan limpia

seremos pasto vivo para seres

vivos he ahí el último

interrogante

de la

humanidad