Hasta siempre, Radio Lucena. Artículo en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/articulo/ocio/opinion-siempre-radio-lucena-manuel-guerrero/20180801003011059720.html

Los primeros programas de radio de los que me hice habitual se emitían en Radio Lucena. Uno de ellos era Estrella fugaz, de clara orientación adolescente y sentimental, en el que se leían cartas enviadas por oyentes que era el alumnado de los centros de bachillerato y de formación profesional de Lucena y alrededores. Nunca envié ninguna carta a este programa ni recuerdo el contenido de alguna, en cambio, escribía con cierta asiduidad a otro, al programa de dedicatorias de la tarde que, como ocurría con Estrella fugaz, presentaba Francis Díaz. Tengo en una casete algunas de mis dedicatorias grabadas de la radio. En una ocasión hice la trastada de pedir una canción que sabía a ciencia cierta que estaba rayada en el CD y se atascaba, la de ‘Siempre igual’ de Celtas Cortos  (cuyo error descubrí por casualidad al pedir otra del mismo grupo, que no tenían), que no se podía reproducir bien y que una vez se quedó un buen rato con Cifuentes cantando constantemente la misma palabra. Esto fue entre 1996 y 1998. Sigue leyendo

Reseña de El desnudo y la tormenta en Mundiario, firmada por Gema Albornoz

https://www.mundiario.com/articulo/cultura/desnudo-tormenta-manuel-guerrero-cabrera/20180712133902127284.html

Manuel Guerrero es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Córdoba y trabaja como profesor de lengua y literatura. Es, también, presentador del programa de radio La voz a ti debida en Radio Atalaya, colaborador en Radio Lucena con la sección Siempre hay tiempo los viernes en el programa La radio de tu vida y, además, es articulista en varios medios digitales del sur de Córdoba: Lucenahoy.com, Surdecordoba.com, La Opinión de Cabra y  en revistas de Literatura como El coloquio de los perros o La Galla Ciencia, ahora trasladada a Odisea Cultural (en esta última tiene una sección de poesía junto con Ana Patricia Moya titulada No es país para viejóvenes). Sigue leyendo

Un poema de Francisca Sánchez sobre mi participación en los Patios para la poesía

La poeta de Archidona Francisca Sánchez ha escrito este poema en el que recoge sus impresiones sobre la última tarde de Patios para la poesía en la que participé. En él aparecen algunos versos míos («cuesta abajo en el tiempo», «una verdad tan firme como el tiempo»), alusiones a ellos (el «microondas»), e, incluso, el título de algunos de mis poemas y libros («Campeones», «De la semilla negra», «Desaparecerá la tierra» o El fuego que se extingue). Muchas gracias por estos detalles.

PATIOS PARA LA POESÍA
(Crónica IV)

Cuando el sol se va anclando
en la lejana línea del horizonte
como «beso que besa rodando»,
lleno de«vida, amor … Y muerte».
Allí donde la orografía ha dibujado
hermosos toboganes y curvas cicloides,
se desliza «un corazón atemorizado
que busca forzosamente a otro».

Una hermosa plaza, una Torre
y la Ermita de Santa Ana escuchan los versos
que canta el poeta, una guitarra y sus sones.
Aunque «llueva o haga sol»,
«cuesta abajo en el tiempo»,
rememoramos juntos aquellos «campeones»,
«contigo», ausente y tal vez distante,
cercano el recuerdo de tus dones,
tal vez disfrutando un desayuno con diamantes,
preparado según las versadas instrucciones,
de un «microondas para amantes».
Y nos recuerda, que «de la semilla negra»
ya brotaron hermosos poemas antes
sin saber si «desaparecerá la Tierra»
con «el fuego que no se extingue»
y nos enciende y nos incendia…

Así nos va cantando el poeta
y declina la tarde en las farolas
abrazadas por la enredadera,
cual «paternidad» abraza amorosa,
y al encuentro de su luz se eleva.
Mientras los niños «encierran las vacas en su corral»
yo, «elefante ebrio de sueños»,
oigo cantar a un «borriquillo
que vuela»,
y en esta plaza que a diario oye mis pasos…
De repente, me siento «extranjera».

Se cierran los Patios, al ocaso,
«Una verdad, tan firme como el tiempo»…
La Plaza, la Ermita y la Enredadera.

Francisca Sánchez

La amistad entre Carlos Gardel y Rafael Alberti. Artículo en Surdecordoba.com

A José Jesús Conde, gardeliano

20 de mayo de 1928, la final de la Copa del Rey o Campeonato de España fue disputada por el Fútbol Club Barcelona y la Real Sociedad, que acabó con victoria del primer equipo por tres a uno, en el campo de El Sardinero en Santander. En aquel lugar, en aquel momento, coincidieron el poeta Rafael Alberti y el cantor Carlos Gardel, ambos fueron invitados y estuvieron acompañados por el escritor y editor José María de Cossío; curiosamente, Alberti era el único de los tres que no tenía interés por el fútbol, si bien posteriormente manifestaría su simpatía por el equipo catalán en aquella final. Gardel sí que iba con los azulgrana, porque contaba con varios amigos suyos en las filas del Barcelona, nombres propios de la historia de este equipo y del fútbol español, tales como Josep Samitier (apodado «El mago», gracias a que el cantor lo llamaba así, según el periodista Josep María Lladó i Figueres, como recoge el blog Gardel-es), Vincenç Piera y Franz Platko, entre otros. Este último, Platko, es otro punto de unión entre estos dos hombres, pues fue el héroe de aquel duro partido (a causa de un golpe, tuvo que ser retirado del campo, pero volvió con la cabeza vendada para terminar el partido), y emocionó de tal manera a Alberti que este le escribió una oda publicada en Cal y canto (1929); en cuanto a Gardel, se corrió la leyenda de que el mismísimo Zorzal le había puesto las vendas al jugador y que le había alentado a volver al juego, de la amistad que se tenían. Celebraron la victoria en el hotel con los catalanes, con «banderines separatistas» y el canto del «Els segladors»; con el poeta gaditano y con Cossío, se encontraba Gardel quien interpretó algunos tangos.

Ese día, 20 de mayo de 1928, Gardel y Alberti se conocieron en Santander. Alberti dejaría escrito sobre él lo siguiente en sus memorias que llamó La arboleda perdida:

Con él [Gardel] salimos aquella misma madrugada para Palencia. Una breve excursión, amable, divertida. Gardel era un hombre sano, ingenuo, afectivo. Celebraba todo cuanto veía o escuchaba. Nuestro recorrido por las calles de la ciudad fue estrepitoso. Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano y visigótico. Leíamos con delectación, sin poder reprimir la carcajada «Pasamanería de Hubilibrordo González»; «Café de Genciano Gómez»; «Almacén de Eutimio Bustamante»; y éste sobre todos: «Repuestos de Cojoncio Pérez». Un viaje feliz, veloz, inolvidable. Meses después, ya en Madrid, recibí una tarjeta de Gardel fechada en Buenos Aires. Me enviaba, con un gran abrazo, sus mejores recuerdos para Cojoncio Pérez. Como a mí, era lo que más le había impresionado en Palencia.