Entrevista en Sexto Continente sobre Al compás literario del tango

En Sexto Continente me entrevistan. Aquí puede leerse:

http://www.sextocontinente.info/2017/11/al-compas-literario-del-tango-de-manuel.html

Llega a las librerías de toda España el libro “Al compás literario del Tango”, de Manuel Guerrero Cabrera (Editorial Cuadernos del Laberinto. 2017. Madrid) en donde se recogen seis estudios en los que se habla de la poesía de Rubén Darío en las letras de Enrique Cadícamo, de las milonguitas, de las parodias de textos literarios convertidas en tangos, de Mi noche triste (considerado el primer tango-canción), de Discépolo y de Homero Expósito, entre otros asuntos. Junto a estos seis ensayos se publican cinco breves artículos sobre la relación del tango con Federico García Lorca, Horacio Ferrer u Horacio Salgán, entre otros nombres. 

Hemos podido charlar con el autor, el andaluz Manuel Guerrero Cabrera (Lucena, 1980) quien de primera mano nos explica el proceso de trabajo y las peculiaridades de este ensayo profundo y ameno.

Este lunes, 6 de noviembre, llega a las librerías de toda España su nuevo libro titulado Al compás literario del tango, que recopila seis estudios en los que se habla de la poesía de Rubén Darío en las letras de Enrique Cadícamo, de las milonguitas, de las parodias de textos literarios convertidas en tangos, de Mi noche triste (considerado el primer tango-canción), de Discépolo y de Homero Expósito, entre otros asuntos. Junto a estos seis ensayos se publican cinco breves artículos sobre la relación del tango con Federico García Lorca, Horacio Ferrer u Horacio Salgán, entre otros nombres. ¿Cuál es la idea principal que quiere transmitir con la publicación de este libro?

Cada estudio del libro transmite una idea distinta, así, por ejemplo, en el de Darío y Cadícamo indico que el Modernismo pervive en algunas letras del tango, o en el de las milonguitas refiero cómo estas mujeres evolucionan desde las letras que las desdeñan moralmente por haber decidido por propia voluntad abandonar el núcleo familiar y llevar una vida nocturna en casas de baile o cabarets (en tangos como Flor de fango o Ivette) hasta que logra la admiración (Malena) pasando por la literatura (Griseta) y la realidad de la miseria (Santa Milonguita). No obstante, el conjunto puede presentar una idea firme de que en las letras de tango hay elementos claramente literarios y de que esta música popular no prescinde lo culto.

Anteriormente ya había profundizado en el tango con Tango. Bailando con la literatura (Moreno Mejías, 2009) ¿Cómo surgió esta fascinación por esta música? 

Allá por 1999, con motivo de escribirle en una carta (entonces aún escribíamos cartas) mis gustos musicales, una chica me recomendó que escuchara a Carlos Gardel, porque podría gustarme. Y acertó. En aquellos años no era tan sencillo conseguir la música que querías, salvo que la compraras o alguien de tu entorno lo hiciera, así que me compré un disco compacto recopilatorio de los llamados de serie media en Córdoba –donde residía como universitario. Recuerdo que la primera vez que escuché Cuesta abajoEl día que me quieras o Caminito en la voz de Gardel, encontré en estos tangos evocaciones modernistas. Y desde entonces me aficioné a escucharlo, tanto es así que en un par de exámenes, al fallarme la memoria sobre el contenido de ciertos poetas de influencia modernista, escribí sobre las letras de tango. Aprobé, por cierto.

El prólogo de Al compás literario del tango está escrito por Ariel Carrizo Pacheco, compositor y experto en tango y discípulo de don Enrique Cadícamo ¿Cómo se conocieron?

 A Ariel le estoy muy agradecido de que haya firmado este fantástico prólogo a mi modesta obra, por ser una persona con sabiduría e importancia dentro del mundo del tango; además, contar con una persona que estuvo tan vinculada a don Enrique Cadícamo, uno de los grandes autores del tango, me ha dado confianza. En verdad, Ariel y yo nos pusimos en contacto mediante Facebook hace unos cinco años y, desde entonces, hemos compartido impresiones sobre nuestros artículos y el tango; espero conocerlo en persona en cuanto la fortuna me permita visitar Argentina de nuevo.

A lo largo del libro aparecen datos curiosísimos sobre la relación del tango y la literatura, por ejemplo como el primero plagiaba literalmente los poemas de Rubén Darío; o bien el tema de las milonguitas o la imagen femenina tan negativa en sus letras. Logra, en todo el ensayo, que el lector encuentre los textos amenísimos con la gran riqueza de anécdotas y datos que aporta. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

 Muchas gracias por las palabras acerca de mis escritos. Para Tango. Bailando con la literatura, mi libro anterior de esta temática, conseguí localizar y verificar un buen número de fuentes fiables, porque sobre tango hay muchos libros y aún más artículos en Internet que copian literal o casi literalmente lo que otros autores ya habían escrito, apropiándose de ello sin más, al no citar ninguna referencia; así que para Al compás literario del tango ha sido más sencillo la búsqueda de la información. En mi último viaje a Argentina y a Uruguay, me hice con un buen surtido de libros que no lograba encontrar en España (incluida una joyita como la primera edición de El tango: su historia y evolución de Horacio Ferrer publicada en la editorial Peña Lillo) y algunos más recientes los pude conseguir por Internet.

Además es usted poeta y dirige un programa de literatura en la radio y participa en revistas. ¿Es la literatura su gran pasión?

 Nunca me he planteado si es mi gran pasión, porque tengo varias y la literatura es una de ellas.

¿Cómo fue su encuentro con Buenos Aires? 

El primero fue en julio de 2007. Allí era invierno, la ciudad estaba envuelta en una densa niebla, pero por lo general y, pese a las advertencias de amistades argentinas, la ciudad fue acogedora y siempre dábamos con alguien cuyo abuelo, abuela, padre o madre habían sido españoles. Un amigo tanguero (Ángel Mario Herreros, al que saludo desde estas líneas) me llevó a sitios emblemáticos del tango (Café de los Angelitos, el barrio de Pompeya, el Viejo Almacén…) o de la ciudad (Los 36 billares, Café Tortoni…) y a varias milongas, me explicaba los códigos, me contaba anécdotas e íbamos a escuchar a orquestas típicas. En la ciudad el tango está muy presente y forma parte de su atractivo, tanto para el turismo como para cualquier persona de allí. Y luego me fascinaron las librerías de la calle Corrientes, a las que dedicaba horas y horas perdido en sus pasillos y estanterías. La segunda vez que fui, le dediqué una semana a Montevideo, porque el tango no es exclusivo de Buenos Aires, sino que pertenece al Río de la Plata; es más, en Montevideo se estrenó en 1916 (quizá antes, pero se acepta esta fecha) La cumparsita, el tango más conocido, más difundido y más grabado; Montevideo es una ciudad muy amable, menos agresiva en el turismo, con muchas librerías de segunda mano llenas de volúmenes del siglo XIX (a muy buen precio para un español), y con una comida excelente.

¿Qué posee el tango que no tiene otro tipo de música?

Quizá, uno de los factores que le diferencien de otros estilos musicales es su voluntad de pervivencia, de adaptarse a los tiempos y las historias que le rodean más allá de lo propiamente musical. Sus orígenes están llenos de mitos, como un supuesto origen africano o prostibulario, que lo hace exótico o atractivo, pero, si escuchamos las grabaciones más antiguas de tango (primeros años del siglo XX), nos recuerda más al cuplé y a la música europea de unas décadas antes. Sin duda, fue popular, del pueblo, conquistó a las clases sociales acomodadas y se difundió sin fronteras por todo el mundo. Con el tango-canción –y poco después con el fin de la Guardia Vieja y el comienzo de la Nueva–, el tango se renovó y aparecieron letras cada vez más cuidadas, muchas de las cuales se convirtieron en himnos que difundió como nadie Carlos Gardel, una de las grandes voces del siglo XX y un icono de la música. Más tarde, volvió a actualizarse con el llamado tango de vanguardia, gracias al gran e imprescindible Astor Piazzolla y fue tal su impronta que llegaría a la fusión con otros estilos. El tango también fue perseguido en distintas dictaduras argentinas y sufrió la censura que buscaba eliminar, no solamente el rastro moral del alcohol o el sexo, sino también sus marcas características de expresión formal, por ejemplo, el voseo y el lunfardo. Sin duda, el baile ha ayudado mucho a su difusión y pervivencia: intimidad, confianza y seducción se asocian a él; el público queda deslumbrado ante la danza e, incluso, el cine ha ayudado en divulgar una faceta sensual (pienso en el cine clásico con el baile de Rodolfo Valentino de Los cuatro jinetes del apocalipsis y, en el más moderno, de Al Pacino en Perfume de mujer; aquí valdría como complemento y contraste que en Con faldas y a lo loco el millonario Osgoord se prendara de la Daphne interpretado por Jack Lemmon bailando un tango). Las demás artes han ayudado a hacerlo más conocido, como en los teatros populares en los que se añadía un tango al guion –así triunfó Mi noche triste–, los letristas escribían poesía (Enrique Cadícamo u Homero Expósito, por ejemplo) y los poetas escribían letras (cito a Nira Etchenique o a Jorge Luis Borges), y los novelistas (desde Manuel Puig a Arturo Pérez-Reverte) se han sentido atraídos por el tango. Y no quiero dejar atrás la polémica que siempre ha levantado, como su machismo –aunque esto es algo que comparte con muchos estilos del siglo XX, por ejemplo, el rock– o su capacidad de perversión moral, que llevó, lleno de curiosidad, a algún que otro Papa a contemplar el baile para decidir si le daba su bendición.

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Reseña de Ya no quedan junglas adonde regresar de Carlos A. Casas en Sexto Continente de RNE

http://www.sextocontinente.info/2017/10/ya-no-quedan-junglas-adonde-regresar-de.html

Carlos Augusto CASAS (2017): Ya no quedan junglas adonde regresar. M. A. R. Editor, 200 pp.

            Carlos Augusto Casas (Madrid, 1971) obtuvo el VI Premio Wilkie Collins de Novela Negra con Ya no quedan junglas adonde regresar, en la que la venganza es el motivo principal de las tramas que conforman esta novela. Además de escritor, es periodista con amplia experiencia y, tras haber ejercido en Televisión Española, Cuatro o Antena 3, compagina este oficio con el de la dirección de la colección de novela negra y policiaca Estrella Negra en Cuadernos del Laberinto. Sigue leyendo

Reseña de Habla, si quieres que te conozca de Ramón Grande del Brío en Sexto Continente de RNE

http://www.sextocontinente.info/2016/09/habla-si-quieres-que-te-conozca.html

 

En Habla, si quieres que te conozca (Cuadernos del Laberinto, 2016), Ramón Grande del Brío, no solamente nos recuerda aquella ligazón de pensamiento y lenguaje que, en efecto, nos lleva hasta Vigotsky: «[La lengua] revela la cualidad –personalidad– del hablante»; sino también al sentido común «de los antiguos» desde el mismo título:

 

La condición de detector de la personalidad del hablante, que posee la Lengua, a través de la cual, se puede llegar a conocer el estado de salud intelectivo, cultural y mental de un individuo o de una sociedad cualquiera.

 

Dicho de otra manera por el propio autor, pero con una imagen atinada y atractiva:

 

El pensamiento vendría a ser como el negativo del proceso mental, mientras que la palabra sería como el positivado del mismo.

 

Grande del Brío lo ha insinuado en uno de los fragmentos que he transcrito antes, pero lo afirma rotundamente en esta obra: nuestro idioma es maltratado por la sociedad actual, que adultera cualquier cosa, incluso el idioma.

 

Probablemente, el aspecto más útil y más valioso de este libro es la buena cantidad de ejemplos bien traídos sobre el maltrato del castellano, al que hacíamos referencia en el párrafo anterior. El abuso de preposiciones como desde, la ignorancia en el empleo de los números ordinales, el mal uso de palabras (operativo, abrupto…) o de otras innecesarias (disponibilidad, gobernabilidad…), plurales inexistentes (libertades, justicias…), el empleo de la secuencia no seguido de adjetivo (no culpable) en lugar de la palabra equivalente (inocente), la supresión de los artículos, etc. En este sentido, Grande del Brío dedica varios capítulos a lo que denomina «trabucación» y en el que expone varios ejemplos traídos del lenguaje jurídico; entre todos, merece destacarse aquí el de la fiscal que consideró que hubo contradicción entre dos testigos, porque uno empleó la palabra ‘vara’ y otro, ‘palo’. En efecto, se puede recurrir al diccionario, pero es evidente que, sin hacer uso de él, son sinónimos. Junto al lenguaje judicial, el autor valora las irregularidades en el lenguaje científico y en el académico.

 

Debido a su actualidad, otro de los capítulos interesantes es el que trata sobre la «femenización de los neutros», ya que los neutros no son ni masculinos ni femeninos. Si bien se va más allá en el uso de los sustantivos acabados en -e, que son tanto masculinos como femeninos, al crear la pareja en -a (sastre – sastra; presidente – presidenta), y que podría ser también una masculinización en -o (sastro, presidento…); lo que vendría a ser un empleo feminista de la lengua. Sin embargo, esa masculinización se da realmente en las expresiones «¿el qué?» (¿Lo qué?) y «el ideal» (lo ideal). En resumen, se puede llegar a la conclusión de que no todo es cuestión de feminismo, sino de la ignorancia con la que se usa el lenguaje.

 

Los capítulos finales se centran en las decisiones de la RAE, por ejemplo, la CH como un dígrafo que se incorpora dentro de la C en el alfabeto, y, en especial, en los errores de la Nueva Gramática. En un ejercicio de análisis crítico, Grande del Brío desmenuza todas las incorrecciones de una de las grandes obras de la Academia, desde el empleo erróneo del subjuntivo hasta la denominación de imperativa a una oración interrogativa. A ello se añaden las polémicas sugerencias de cuando utilizar «solo» con tilde. En efecto, coincidimos con el autor en que es necesario llevar a cabo una revisión de las normas. El autor resume todo este análisis del siguiente modo:

 

Mi crítica contra el deplorable uso de la Lengua no se basa en meras hipótesis, ni tampoco en planteamientos teoréticos, ni en purismos más o menos trasnochados o enervantes, sino en la constatación de que aquélla viene siendo esclavizada por el atropello, las prisas, la desidia, la irrespetuosidad, la falta de ritmo y de medida, la grosería, la falta de sutileza y la exacción de los significantes.

 

Así, hilando esto con las palabras iniciales:

 

El lenguaje, como manifestación del pensamiento, delata la cualidad más íntima de todo sistema, ya se trate de un individuo, ya de una sociedad en su conjunto, por lo que no es de extrañar que en los últimos tiempos, la evolución del sistema lingüístico se encuentre mediatizada por la pérdida de los necesarios referentes de equilibrio, trastornados por la alienada actividad que despliegan las sociedades industrializadas.

 

Habla, si quieres que te conozca: el pensamiento, el lenguaje, la sociedad nos delatan.

Reseña de …Y más allá de mi vida de Jaime Alejandre en Sexto Continente de RNE

Aparece en Sexto continente de Radio Nacional de España mi reseña sobre la obra …Y más allá de mi vida de Jaime Alejandre.
http://www.sextocontinente.info/2016/07/y-mas-alla-de-mi-vida-de-jaime-alejandre.html

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En las primeras páginas de …Y más allá de mi vida (Cuadernos del Laberinto, 2016), Guinnevere A. Nash, que firma el prólogo, nos avisa de que, pese a estar en el mundo en el que estamos, este es un libro de amor. Probablemente el amor sea una de las pocas cosas de la vida por la que no hay que alertarse, sino entregarse totalmente a él, para que digamos con Neruda, que también se cita en los compases iniciales del prólogo, que «nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos», porque el amor es para quienes están enamorados. Además, si es un libro que celebra el amor desde el primer poema, con mayor motivo:
Hoy bendigo
                        tus enfermedades.
Y las mías.
La vida, la vida entera
es una gozosa enfermedad.
 Jaime Alejandre (Las Huelgas, Burgos, 1963) ha escrito más de una veintena de obras en distintos géneros, entre las que destacamos Fugu y El cumpleaños en novela; El alfabeto matemático, Bulevares y cRuentos en relato; Patera-Tierra y Casa con jardín en teatro;Espectador de mí, Los héroes fatales, Derrota de regreso y la antología Los versos del capitán Jaime Alejandre en poesía; también tiene una obra infantil y ha sido traducido al árabe y al alemán y editado en braille; pero su relación con los libros no acaba aquí: es socio de ediciones Evohé y codirige la colección de libros de viaje «El Periscopio» y la de literatura heterodoxa «Intravagantes», y dirigió la colección de poesía «Hazversidades» de Cuadernos del Laberinto.
Como decíamos, estamos ante un libro que celebra el amor, para el que muestra su importancia, el alcance de su existencia, que rompe las reglas del tiempo de un mundo que ya no pertenece a los enamorados:
Pero como al tiempo lo detuvo
mi lengua en tu boca, mis ojos
en tu espalda, mi vientre contra el tuyo,
entonces el mundo, unánime y herido,
miró hacia otro lado y se hizo el loco.
Y si en la ausencia el tiempo sigue adelante, lo mejor es olvidarlo: «y lo entierro junto al prescindible / almanaque de los días /  que yo no estoy contigo». También el amor transgrede las normas del espacio hacia la ubicuidad: «eres mi abismo, mi horizonte, / mi hondón, mi superficie», porque todos los caminos conducen al amor «por la senda que eres tú».
En efecto, discurrir el tiempo y estar en todos los lugares consigue que Jaime Alejandre, el poeta enamorado, obedezca al único credo del Te amo, dos palabras que consiguen guardar todo el mundo, todo el universo, como si de un Aleph borgeano se tratara.
Decir te amo. […]
Pero es ya mi única verdad
de la pareja yang y ying,
y de la trinidad perfecta; verdad
por sus cuatro costados, las tres
dimensiones, los cinco sentidos y los cinco
preceptos coránicos, los siete mares y los once
mandamientos, los cuatro puntos
cardinales y los siete pecados capitales.
Te amo. Esta afirmación implica al tú (te) y al yo (amo). …Y más allá de mi vida tiene este doble sujeto como hilo conductor del amor que se expresa, que puede concluir en un nosotros («Serme y serte. Sernos»), aunque en la mayoría de las ocasiones prefiere establecer la identificación entre ambos, entre tú y yo. Son numerosos los ejemplos que Alejandre nos muestra, partiendo desde los títulos de las dos secciones del poemario: «Quererme a ti» y «Quererte a mí».
Ser yo es ser tú, dejar atrás mis vacíos.
(«Si mi lentitud no es la tuya…»)
 
Yo me vivo
de amor por ti, me vivo
de vivirme y que mi cuerpo
sea vuelo con el tuyo.
(«”Me muero de amor”, dicen»)
 
Sabes a ti, y a mí tú sabes,
que es uno el cuerpo, una la vida,
alcanzada al fin la plenitud
de ti, de mí, que prevalece.
(«Sabes a tabaco y a café»)
Un buen número de poemas se construyen sobre una serie de imágenes determinadas, unidas por cuestiones semánticas habitualmente, lo que implica cierto juego poético que llena de metáforas este libro: sustantivos y verbos relacionados mediante expresión de la posesión en «Si mi lentitud no es la tuya, me detengo», la ciencia en «Que el tiempo se pare y eche a andar», el cine en «Un amor de película». lo bélico en «Prisionero de paz, tú me desarmas» o la situación social y económica en «Mi tristeza está en el paro»:
Así mi única opción es hoy lanzarme
a tu boca que ya sé
que dice siempre más
de aquello que pronuncia
y desequilibra los mercados
de las gentes que ignoran
que invertí en tu amor
mis últimas opciones de futuro.
Mientras tanto, nosotros nos lanzamos a los versos de …Y más allá de mi vida, en los que Jaime Alejandre se entrega de lleno al amor y nos seduce con sus imágenes cercanas y todo un despliegue de identificación de los enamorados, perfectamente resumido en los dos versos finales del libro:
No estoy en ti. Soy ti.
No soy tuyo. Soy tú.
Jaime Alejandre: …Y más allá de mi vida. Cuadernos del Laberinto, 2016. 88 pp.

Entrevista en Sexto Continente por Las salinas del aliento

Me han entrevistado en Sexto Continente, de RNE. La entrevista aparece en este enlace:

http://www.sextocontinente.info/2015/11/las-salinas-del-aliento-de-manuel.html

Estrenada paternidad, amor e infancia son los ejes o elementos claves que componen el nuevo poemario de Manuel Guerrero Cabrera.

Llevaré los poemas
que te dedicaré desde el alma hasta ti,
porque todos los temas
sobreviven por ti y duelen porque sí.

El poeta se deslumbra ante el ritmo del corazón, ante la ecografía, ante la esperanza… Quizá también exista miedo, desasosiego ante el nuevo horizonte, el poeta desea un mundo mejor para que Malena habite en sus paisajes.

La fuerza de la sangre, la fascinación de la vida, el milagro del reflejo en los descendientes, la propia niñez ante el espejo del futuro y los recuerdos quedan plasmados en este sólido poemario.

donde mi sangre enreda
la tuya con la vida tejida de esperanza.

El libro cuenta con el prólogo de Luis Alberto de Cuenca, cuyo sólo nombre indica garantía. Él es quien nos dice: “La presencia en el mundo de Malena contribuye decisivamente a desarrollar en su padre la mecánica del recuerdo, y, de ese modo, a golpe de evocación, Manuel va recorriendo sus primeras lecturas, los tebeos que iluminaron su infancia y su adolescencia, y nos transmite la emoción que deriva de ese viaje fantástico al corazón de lo perdido para siempre.”

Tenemos la ocasión de charlar con Manuel Guerrero y que sea él mismo quien nos explique el origen y profundidad de LAS SALINAS DEL ALIENTO.

—La infancia y la paternidad son los temas fundamentales de su nuevo poemario “Las salinas del aliento” (Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2015). ¿Cómo ha vivido el proceso de creación del libro? ¿Cree que los futuros padres se sentirán identificados en sus poemas?
Las salinas del aliento nació en un vaivén de sentimientos únicos, ya que nunca imaginé que la paternidad me marcara tanto como para implicarse en mi poesía. Incluso, algunos de los poemas que existían antes de ser padre fueron rehechos para ajustarse a este nuevo punto de vista o nueva sensación.

Los poemas reflejan temores e ilusiones de que una nueva vida llegue a la tuya y se quede para siempre, por lo que es posible que otros padres puedan identificarse; pero lo que me gustaría de verdad es que quien los leyera se conmueva y encuentre similitudes entre el amor por mi hija y el que pudieran tener por los suyos.
—¿Qué refleja el título?

La contradicción que es la vida… En un binomio simplista diría: dolor y alegría. Aquello que te motiva es fuente de miedos y esperanzas. 

—Llama la atención las referencias al tango en sus poemas.

Desde mi primer poemario, El desnudo y la tormenta (2009), el tango ha estado presente en mi poesía; si bien entonces imprimían un tono nostálgico a mis versos, ahora aportan motivos poéticos. Autores de letras como Homero Manzi u Homero Expósito me influyen con sus composiciones poéticas y llenas de metáforas e imágenes.

—¿De qué poemas estás más satisfecho?
De los escritos bajo la forma del haiku, en especial, del que abre el volumen:
Ecografía.
Corazón delator.
La nueva vida.

También, de varios de la última parte del libro, que revelan la presencia de esa nueva vida en el mundo.
—¿Cómo ve su evolución como autor?

Cuando me paro a revisar mis poemarios anteriores, percibo que mi poesía es diferente a la de los primeros poemarios; de tal manera que encuentro en Las salinas del aliento un nuevo tono, una nueva poética. La influencia de María Victoria Atencia y de Luis Alberto de Cuenca han aportado carácter a este poemario, así como la de autores en auge o con una trayectoria destacada, como Jesús Cárdenas o Antonio J. Sánchez.

Loco afán (2011) superó los errores y algunos planteamientos torpes de El desnudo y la tormenta (2009); posteriormente, El fuego que no se extingue (2013) ofrecería un enfrentamiento entre los temas metaliterarios y vitales que recordaban a Loco áfan y los poemas sobre lo cotidiano, muy apreciados en las reseñas que obtuvo.

—¿Tiene razón de ser la poesía en un mundo racional como el de hoy en el que se puede conocer el origen de casi todo?
Por supuesto, la poesía es necesaria hoy, tanto como ayer y como lo será mañana. Eso es lo que pretendo transmitir a mi alumnado en mis clases. Algunos se dan cuenta, leen, escriben y ya no pueden abandonarla.
Y, si todo se puede conocer, mucho mejor para invitar al pensamiento. Decía Borges que «La certidumbre de que todo está escrito nos anula y nos afantasma», aprovechemos para conocerlo y reivindicar la poesía desde la lírica popular medieval, la mitología renacentista o el desencanto barroco, hasta el desbordamiento romántico, la musicalidad modernista o el esplendor de la metáfora en varios poetas del siglo XX. Si todo está escrito y puede conocerse, recibamos la herencia para que el conocimiento sobreviva en el siglo XXI.

—¿Qué aconsejaría a los jóvenes que comienzan a escribir poesía?
En primer lugar, la lectura diaria de poesía, tanto de clásicos como de contemporáneos; en segundo lugar, un seguimiento y análisis concienzudo de los poetas que más le gustan para comprender su poética y su estilo; en tercer lugar, el enriquecimiento del ritmo del verso y del vocabulario para emplearlo en los poemas; y, por último, poner a prueba el poema en revistas y en lecturas públicas.

—Finalmente, ¿por qué razón debería alguien leer este libro?
Para razón la que nos dio Borges: «Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído». Las palabras que siempre concluyen cada uno de mis libros son un agradecimiento «a los que leen y a los que me leen. Seguid, al menos, haciendo lo primero». Es decir, que no haya motivos para no leer poesía.

Más información:
Las salinas del aliento, de Manuel Guerrero Cabrera
Editorial Cuadernos del Laberinto
Prólogo de LUIS ALBERTO DE CUENCA
78 páginas • I.S.B.N: 978-84-944036-7-5 • 10 €