Biblioteca Gardeliana 6: Carlitos Gardel como nunca se vio. En La opinión de Cabra

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BIBLIOTECA GARDELIANA 6: CARLITOS GARDEL COMO NUNCA SE VIO

Manuel Guerrero Cabrera

PRODUCCIÓN GENTE (1977): Carlitos Gardel como nunca se vio. Gente, Editorial Atlántida, 208 pp.

–¿Quién te dio esa guitarra…? ¿Quién te prestó una copla…?

¿Dónde fue el primer día…? ¿Quién te enseñó esa magia…?

CÁTULO CASTILLO Sigue leyendo

Biblioteca Gardeliana 5: Carlos Gardel. El gran desconocido de Erasmo Silva Cabrera. En La opinión de Cabra

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SILVA CABRERA, Erasmo (1967): Carlos Gardel. El gran desconocido. Ediciones Ciudadela, 250 pp.

Pocos títulos en la bibliografía sobre Carlos Gardel han iniciado una línea de interés y de polémica como El gran desconocido de Silva Cabrera, también llamado Avlis. Esto se debe, en pocas palabras, a que el autor rechaza de pleno el origen francés de Carlos Gardel y defiende su nacionalidad uruguaya, concretamente, su nacimiento en Tacuarembó. Este es el primer libro que habla de un Gardel oriental, que luego tendrá dos continuaciones más del mismo autor: Alegato por la verdad y El hombre y su muerte. Sin embargo, el espaldarazo a esta tesis se debe a Blas Matamoro [1] y a Nelson Bayardo [2], pero no nos importan sus aportaciones, puesto que se sucederán las distintas publicaciones hasta llegar a dos de los mejores títulos al respecto: Páginas abiertas de Eduardo Payssé (Ediciones Prometeo, 1990) y Repatriación de Gardel de Ricardo Ostuni (Club de tango, 1995; Corregidor, 1998). Estos dos últimos recogen y rehacen con interés, incluso en lo contradictorio, lo que ha dado de sí esta tesis uruguayista. Sigue leyendo

Biblioteca Gardeliana 4: Gardel. La biografía de Osvaldo y Julián Barsky. En La opinión de Cabra

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Biblioteca Gardeliana (4)

Primera edición:

BARSKY, Julián y Osvaldo (2004): Gardel. La biografía. Taurus, 943 pp.

Cuando llegamos a la última página de Gardel. La biografía y cerramos el libro, solamente hay que quitarse el sombrero. Estamos ante una obra monumental, no solamente por su extensión, sino por lo detallado y completo de su contenido, con un aparato crítico fuera de lo común en los libros sobre Gardel. Pero, en verdad, Gardel. La biografía va más allá de las vicisitudes y misterios de la vida del cantor, porque aporta un contexto histórico, social, cultural y artístico del Mar del Plata y de Europa, que permite una mejor comprensión de lo vivido por Gardel y sus decisiones. Es este aspecto, el de los contextos, el que confiere un rol sociológico a la obra y, por ende, novedoso en la materia gardeliana. Sigue leyendo

Enhorabuena, Aguilar y Eslava. Artículo en La Opinión de Cabra

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Uno de los mejores recibimientos que he tenido en mi vida de profesor fue el que Salvador Guzmán Moral me brindó a mi llegada al Instituto Aguilar y Eslava.

El centro lo conocía porque… ¿quién que viva en el sur de Córdoba no lo conoce?; a Salvador, de la circunstancia de haber restaurado el conjunto de la Entrada en Jerusalén y la Virgen de los Dolores de la Archicofradía del Carmen, cuando yo pertenecía a la Junta de Gobierno. Después del apretón de manos, Salvador me mostró la planta baja del museo, la biblioteca y el patio de cristales, mencionando algunas de las placas colocadas alrededor de él, y, llevándome ante la dedicada a don Luis de Aguilar y Eslava, me contó la voluntad que puso en su testamento de que se fundara en Cabra un colegio-internado, el origen del actual instituto, para lo que dejó renta y bienes. También me habló de los nombres de la Historia de España, que han tenido relación con el centro: Juan Valera, Dionisio Alcalá-Galiano, Niceto Alcalá-Zamora (anécdota de la vidriera con los colores republicanos incluida) o Pedro Garfias, entre otros. Más adelante, supe de su actividad cultural y de la labor de recuperación del patrimonio educativo y documental, gracias a la Fundación Aguilar y Eslava que él presidía; un trabajo de largo recorrido en el que se han inaugurado el citado museo, se ha catalogado la biblioteca histórica y se han inaugurado el oratorio de la Purísima y el Centro Manuel Vargas y Alcalde. Todo ello, además, con el apoyo fundamental de Francisco Ortiz, director del instituto. Por ello, no solamente como profesor, sino también como andaluz del sur de Córdoba me alegro enormemente por este reconocimiento. No es otro el motivo de este artículo que el de felicitar a la Fundación-Instituto Aguilar y Eslava por la Medalla de Andalucía de 2019, en el año que cumple 340 años de existencia. ¡¡Enhorabuena!!

Biblioteca gardeliana 3: Carlos Gardel y su época de García Jiménez. En La opinión de Cabra

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Primera edición:

–GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco (1976): Carlos Gardel y su época. Buenos Aires, Corregidor.

La Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano (1946) de García Jiménez fue durante muchos años el libro fundamental sobre Gardel, hasta que en los años 70 volvieron a publicarse con mayor frecuencia distintos títulos sobre el cantor, a fin de contrarrestar las primeras publicaciones que defendían el nacimiento en Uruguay. Nada mejor que recuperar uno de los títulos de referencia, porque Carlos Gardel y su época de García Jiménez es, en verdad, el mismo libro que fue «contado» por José Razzano, pero en el que desaparecen (o son asimiladas por García Jiménez) varias de las referencias a sus aportaciones y los datos biográficos sobre su nacimiento e infancia. Evidentemente, por el contrario, no ocurre así con Gardel, en el que se actualizan datos, como la fecha de nacimiento (11 de diciembre de 1890) [1] y desaparecen elementos novelescos que García Jiménez [2] crea por un mayor dramatismo; por ejemplo, en la visita que el dúo hace a Toulouse en 1924 [3], en la Vida contada por Razzano leemos:

[Jean] Toma a éste [Razzano] del brazo y le (sic) lleva a recorrer la añosa y pulcra casita. Se les une pronto doña Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. […]

Doña Berta abre la puerta de una habitación. Hace entrar en ella a Razzano.

–En este cuarto nació Carlos –le dice.

El tío Jean abre los gruesos postigos de una ventana. Razzano se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y somnoliento.

Sin embargo, una vez se supo que Carlos Gardel no nació en esa casa, García Jiménez modifica este episodio en 1976:

Se les [Jean y Razzano] une pronto doña Berta, subiendo con ellos al piso alto por la crujiente escalera de recios maderos. […]

Sube Gardel al piso alto. El tío Jean abre los gruesos postigos de una ventana. Gardel se asoma desde allí a la tarde diáfana, al paisaje montañés, al caserío parejo y somnoliento.

Pero esto no es lo habitual, pues, por lo general, se publican capítulos completamente idénticos a los «contados por Razzano».

En resumen, el cambio de protagonismo hacia Gardel, alterando el orden del contenido para ajustarse a cierta cronología del Zorzal y dejando en segundo plano –y fuera de lo narrativo– a Razzano, es la tónica de Carlos Gardel y su época. De él –y de la Vida contada por Razzano, lo mismo da–, posteriormente, otros autores, como Edmundo Eichelbaum o Simón Collier, copiarán partes palabra por palabra en títulos posteriores.

NOTAS:

[1] Razzano siempre manifestó que el año de nacimiento era 1887, como el suyo.

[2] Dudamos de que sea Razzano. Por ejemplo, en el capítulo dedicado al fútbol se indica que Gardel asistió a un partido del Barcelona contra el Real Madrid en el que se decidía el Campeonato de España, lo que no comprobó, porque fue el Barcelona contra la Real Sociedad. Lo dijo el propio Gardel en el diario Crítica en un reportaje del 15 de junio de 1928 (Vid. Hamlet Peluso y Eduardo Visconti, Carlos Gardel y la prensa mundial; Corregidor, 1990, p. 69) y, más tarde, lo contó Rafael Alberti, quien estuvo con el cantor en dicho partido, en sus memorias, que llegaron a Argentina en 1959. Es un error que aparece en la Vida contada por Razzano y que se mantiene en Carlos Gardel y su época.

[3] En Hamlet PELUSO y Eduardo VISCONTI (2014): Carlos Gardel y la prensa después de su muerte (1935-1950), pp. 141-155, se recoge una narración de Raúl Goldstein sobre Gardel publicada en Novela entre julio y octubre de 1936, según el relato de José Razzano, titulada «Historia completa de la vida de Carlos Gardel». Cuando Razzano habla del primer viaje a Europa, de España «se embarcaron en el expreso de Hendaya para cruzar los Pirineos y bajar en París» (p. 148); es decir, no se menciona esta visita a Toulouse.

Biblioteca gardeliana 2: Vida de C. Gardel contada por Razzano de García Jiménez. En La Opinión de Cabra

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BIBLIOTECA GARDELIANA (2):

VIDA DE CARLOS GARDEL CONTADA POR JOSÉ RAZZANO Y ESCRITA POR FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ

Primera edición:

–GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco (1946): Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano. Buenos Aires, Corregidor.

Portada del libro Vida de Gardel

Razzano, bien predispuesto, abarcó de un vistazo la atrayente simpatía que irradiaba «El Morocho». El señor Gigena los presentó:

–Carlos Gardel.

–José Razzano.

Se estrecharon las manos con calor; sin recelos.

–Me han dicho que usted canta bien –dijo «El Morocho».

–Me defiendo… –respondió modestamente «El Oriental»–. Pero las mentas suyas son grandes.

Gardel, sin contestar, inclinó la cabeza como agradeciendo lo que entendía un elogio.

–Celebro mucho cantar con usted –agregó Razzano.

–Y yo igualmente, amigo –contestó Gardel.

Así nos cuenta José Razzano, y nos escribe Francisco García Jiménez, cómo el primero conoció a Carlos Gardel, con quien formaría uno de los grandes dúos de la canción criolla poco después de este encuentro. Y es que en este libro, salvo en las ocasiones en que explícitamente se dice, no sabríamos decir qué es lo que narra Razzano y qué es lo que relata García Jiménez. Este último nos apunta en el prólogo que fue él «quien llevó al papel lo que le narró el protagonista sobreviviente, lo que le informaron otras personas autorizadas y lo que conoce por intervención propia en ciertos acontecimientos» y que «se transcriben reiteradamente conceptos, al respecto de calificados escritores, periodistas, críticos, empresarios, gentes de predicamento», sin olvidar «documentación […] de la prensa». Por lo tanto, esta Vida de Carlos Gardel no solamente está contada por José Razzano, lo que no resta valor, sino que explica que haya capítulos que no pueden tener a este como fuente. Esto también dilucida el complejo sistema narrativo: García Jiménez, el autor, el que firma la obra y, en verdad, el narrador principal; Razzano, presentado como conarrador (o testigo en varias ocasiones, según lo ya expuesto), uno más que cuenta el relato; y el resto de personajes (prensa incluida) que hará su aportación subordinado a los dos anteriores [1].

La obra se divide en tres partes («El Oriental y El Morocho», «El Dúo Gardel-Razzano» y «Carlos Gardel») que tienen a Razzano como hilo conductor y a Gardel como protagonista. Lo cierto es que en la primera parte llama la atención que primero se presente el nacimiento, infancia y comienzos de la carrera artística de Razzano; el relato se detiene justo después de que el Oriental conociera a Gardel, para insertar el origen [2], infancia y adolescencia de este. Posteriormente, conocemos cómo se forma el dúo y de sus giras por América y Europa hasta que, de nuevo, la historia se detiene en 1917, justo antes de que Gardel cantara Mi noche triste, a fin de insertar una «Breve historia del tango», sin duda, de la cosecha de García Jiménez. Finalmente, se sigue contando la carrera del dúo hasta el abandono de Razzano por problemas de garganta y, por último, la meteórica trayectoria de Gardel en solitario.

foto del dúo Gardel-Razzano en 1916 - FOTO: M.G.C.

Hay apreciaciones muy valiosas en este volumen, que atribuimos a Razzano, como los rasgos de la personalidad de Gardel, como cuando dice que era el más pesimista del dúo (con el temor de que les fallara la voz), o la tristeza repentina que podía embargarle «en el fondo del muchachón riente y dicharachero»; también el interés por mejorar su interpretación, como cuando por este motivo despertaba al Oriental de noche, o las dudas acerca de llevar Mi noche triste ante el público. Una de las personas fundamentales de la vida del Zorzal, su madre, Berta Gardes, no aparece demasiado, quizá, porque, como indica Razzano, «para Gardel, el problema materno ya estaba casi resuelto por abandono»; en otras palabras, el Oriental no apreciaba que ella interfiriera en las decisiones del Morocho mientras estuvo en el dúo. Sin duda, lo que mejor muestra este libro es el buen grado de amistad (también hay muestras de roces entre ambos) y las aficiones que compartían los dos: la pasión por el turf, las bromas (lo conectados que estaban a la hora de elaborarlas y seguirlas) y, en especial, la música.

No se duda del valor, fuerza y personalidad vocal del Morocho en el libro, pero se muestra que dos de los tantos momentos clave de su carrera se deben a Razzano: el primero es en 1913 cuando a este don Pancho Taurel le ofrece cantar ante un público de «gente muy bien» [3] y Razzano, tras este ofrecimiento, va en busca de Gardel para que cante con él; de esta oportunidad surgirá como dúo su primer contrato en el Armenonville [4]. El segundo es en 1925, cuando Razzano se queda sin voz y no duda en animar a Carlitos a que vaya solo a Europa, donde triunfaría de manera más que notable [5].

García Jiménez, o Razzano, según se mire, pasa bastante por encima de los últimos años del Zorzal, ya que el Oriental ya no estaba presente en su vida porque su relación se había roto [6]. No obstante, sabemos cómo este descubre el fallecimiento de su excompañero:

José Razzano lo supo subiendo la escalinata del tranvía subterráneo, en la estación Callao, viniendo de su casa de Flores.

Alzó los ojos al cielo oscuro y por su mente giró la visión veloz de las horas vividas: bohemia y riqueza; miseria y risa; lucha y esplendor…

Con paso vacilante, echó a andar sin rumbo por las calles.

Iba llorando desconsolado a su glorioso compañero. Llorando su propia y desconsolada soledad.

Tras esta despedida de Razzano, hay un último capítulo sobre los amores de Gardel, en el que no falta la nota acerca del suicidio de su admiradora Estrellita del Rigel (que, aunque no se menciona en el libro, participaría en Tango Bar) y el extraño aviso de una joven en Colombia para que no tomara el avión, apuntes claramente ajenos a lo que cuenta Razzano y que no aportan sino dramatismo sobre la repentina muerte de Gardel.

Finalmente, no podemos obviar las fotografías y la reproducción de los contratos, también fotográfica, que se publican; en especial, merece nuestra atención la última imagen que se aporta, la carta que el 27 de septiembre de 1931 Carlos Gardel envió a Razzano, en la que pone de manifiesto su labor como representante y su amistad. García Jiménez aprovecha esta página para justificar «que en este libro, donde se cuenta la vida de Carlos Gardel, esté lo mejor de la vida de su compañero José Razzano»; y es verdad, pues hay que plantearse hasta qué punto es esta obra una oportunidad para desempañar algunos puntos controvertidos de su relación con él. Aunque, a fin de cuentas, no cabe duda: el nombre de Razzano está ligado al de Gardel, como si aquel dúo jamás se hubiera disuelto.

NOTAS:

[1] Salvando las distancias literarias y de tiempo, esta extraña técnica narrativa recuerda a El Quijote, con un Cervantes que firma la obra y asegura narrar lo que cuenta Cide Hamete Benengeli, así como los relatos de otros personajes que se convierten en narradores como el cura con El curioso impertinente o el cautivo con su propio relato.

[2] La fecha de nacimiento que se aporta es la del 11 de diciembre de 1887, sobre la que mucho se ha elucubrado y escrito, especialmente desde quienes defienden que Gardel nació en Tacuarembó. José Razzano fue uno de los testigos que, ante el Registro de la Nacionalidad del Consulado de Uruguay, Gardel llevó para conseguir el documento con el que obtendría posteriormente la cédula policial argentina y, por ende, más adelante, la nacionalidad del país en el que vivió; en este acto, Gardel indicó haber nacido en dicha fecha, haciendo coincidir su año de nacimiento con el de Razzano. Este suceso no figura en esta Vida escrita por García Jiménez, pero se puede encontrar en Julián y Osvaldo Barsky, Gardel. La biografía (Taurus, 2004), pp. 290-291.

[3] En cursiva en el original.

[4] Gardel dirá que «este instante de recibir mi primer dinero como profesional ha sido el más delicioso de mi carrera» en El canto claro, 24 de noviembre de 1933, que recogen Hamlet Peluso y Eduardo Visconti en Carlos Gardel y la prensa mundial (Corregidor, 1998), p. 275.

[5] Publicaciones posteriores creen que pudo haber algunos puntos de exageración en esta Vida contada por Razzano, y, precisamente, suele indicarse lo relativo a sus éxitos en los primeros viajes a España Véase, por ejemplo, por indicar dos títulos muy distintos, lo dicho por J. y O. Barsky en Gardel. La biografía, p. 380 («El hecho de que el cantor aceptara actuar en una ciudad pequeña como Vitoria muestra que todavía no recibía ofertas significativas de plazas más importantes») y por Eduardo Payssé en Carlos Gardel. Páginas abiertas (Ediciones Prometeo, 1990), p. 126 («de ese primer viaje […], una separación de la gira artística […], que seguramente no hubiera ocurrido si el éxito hubiera sido real, importante»).

[6] Sobre los motivos de la ruptura, recomendamos lo aportado por Julián y Osvaldo Barsky en Gardel. La biografía, pp. 587–606.

Biblioteca gardeliana: Historia artística de Carlos Gardel de Morena, en La Opinión de Cabra

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BIBLIOTECA GARDELIANA (1):

HISTORIA ARTÍSTICA DE CARLOS GARDEL DE MIGUEL ÁNGEL MORENA

Primera edición:

MORENA, Miguel Ángel (1976): Historia artística de Carlos Gardel. Freeland.

Historia artística de Carlos Gardel

Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.

ALFREDO LE PERA

Sirvan estos conocidos versos del tango Volver para agradecer a Antonio Ramón Jiménez, director de La Opinión de Cabra, que haya aceptado mi sugerencia de realizar una reseña de algunos libros sobre Carlos Gardel, porque la bibliografía es ingente y toca todos los temas, desde las discusiones sobre su lugar de nacimiento hasta el análisis de sus películas y los tangos que interpretó, además de tratarse en distintos géneros: ensayo, narrativa, cómic, etc.; por lo que seleccionaré únicamente los títulos que considere relevantes, además de los que hayan caído en mis manos y tengan algo de provecho.

Se podría decir que basta escuchar las grabaciones de Gardel para conocerlo: se puede apreciar sin dificultad que el Gardel que cantaba con José Razzano (formaba dúo con él) en la década de 1910 no es el mismo que se haría mundialmente famoso en la década de 1930. Como indica José Gobello, «compare quien quiera aquella primera versión gardeliana de Mi noche triste con la otra, de 1930, y advertirá el largo y duro camino que hizo Gardel antes de llegar a la cumbre» (1). Todo ese «largo y duro camino» se muestra estrictamente documentado en la Historia artística de Carlos Gardel de Miguel Ángel Morena, «el admirable estudioso», como lo llamaría el ya mencionado José Gobello (2). Es una obra tan minuciosa y completa que ha obtenido elogios y se ha convertido en ineludible consulta desde cualquier ámbito del estudio del cantor (3) y ha tenido varias ediciones (la última en 2008); en palabras de Ana Turón, «cada una de estas ediciones está corregida y aumentada con respecto a las anteriores. Las ansias de superación de Miguel Angel Morena son verdaderamente destacables» (4).

El primer capítulo es brevísimo, con el título de «Antecedentes» y da datos escuetos sobre el nacimiento en Toulousse (Francia) el 11 de diciembre de 1890, su llegada a Buenos Aires (5) y sus primeros años de vida en tierra porteña (colegio, trabajos, etc.) hasta 1909. Se puede afirmar que Morena no tiene interés en estas cuestiones verdaderamente, por lo que las apunta de manera general.

El segundo capítulo, «Vida artística», es una sensacional guía de la trayectoria de Gardel, cada año, cada mes, cada semana y, cuando es posible, día a día. Morena, tras indicar la fecha, indica el lugar y el espectáculo (concierto, filmación de películas, grabaciones en estudio, etc.) en el que participa o protagoniza. En varias ocasiones, esto se complementa con transcripciones de entrevistas hechas a Gardel, de publicaciones de otros libros o de noticias de diarios. Un aspecto muy valioso es que consigue localizar a cada artista que ha compartido escenario con él e, incluso, en varias ocasiones, nos informa si el Zorzal ha hecho algo más que cantar. Por ejemplo, entre septiembre y octubre de 1917 el dúo Gardel-Razzano realiza una serie de actuaciones en Chile. Morena nos apunta la fecha concreta, el lugar, la artista que comparte cartel con el dúo y otra información (6):

5 de octubre. En el teatro OLIMPO de Viña del Mar, se presentan los cantores, compartiendo los programas con la tonadillera Roxana.

Para hacer más interesante la velada del debut –como grato número extra– Gardel y Roxana bailan el tango «Montevideo» de Roberto Firpo.

La relación de toda su trayectoria, 25 años, de 1910 a 1935, está, así, en este libro de manera muy clara y sencilla, además de minuciosa. En este ejemplo, únicamente se nombra a Roxana como artista, pero hay otras actuaciones en que Gardel es uno más, como cuando en mayo de 1922 Jacinto Benavente visita Argentina y se le hace un homenaje: Morena indica los asistentes más relevantes a este acto y añade (7):

Y para que el escritor español pueda apreciar el genuino arte de nuestro pueblo, se les invita a actuar a Gardel y Razzano; quienes a dúo, interpretan «La yegüecita», «La criolla», «Mirala como se va» y «La pastora», y Gardel se luce con los estilos «El pangaré», «Suena guitarra querida», «La mariposa», y algunos tangos.

Noticias en la prensa mundial, la comisión de homenaje al Zorzal, las declaraciones de Berta Gardes y sus últimos años, el traslado de los restos y una reflexión personal sobre la figura de Gardel ocupan el tercer capítulo.

En este punto, Miguel Ángel Morena ofrece un apéndice de más de cien páginas con información muy variada: la documentación del cantor, filmografía, discografía, la música que él compuso, la relación con el turf y la bibliografía consultada. De este extenso apéndice destaca sobremanera el apartado de discografía, con todas las grabaciones ordenadas (8), en primer lugar, por sello, fecha, matriz, acompañamiento y, evidentemente, título y género; y, en segundo lugar, por orden alfabético; lo que es una valiosísima y completísima lista de todos los registros sonoros para disco. No se equivocó Gobello cuando lo llamó «el admirable estudioso».

Historia artística de Carlos Gardel de Miguel Ángel Morena es un libro de cabecera para quien quiera conocer totalmente la trayectoria del Zorzal, un libro imprescindible para comprender, incluso de manera objetiva, el largo y duro camino que hizo de Gardel una de las voces principales, no solamente del tango y en lengua castellana, sino de la Música, con mayúscula, que es un lenguaje universal.

(1) GOBELLO (1999): Breve historia crítica del tango. Buenos Aires, Corregidor, p. 75.

(2) GOBELLO (1991): Tres estudios gardelianos. Buenos Aires, Academia Porteña del Lunfardo, p. 16.

(3) Incluso quienes defienden la teoría uruguayista citan el libro de Morena en sus estudios o no dudan de la trayectoria artística –que no del origen– expuesta en él.

(4) Así lo expresa en los blogs Museo del Libro Gardel y su tiempo y Libros de Gardel.

(5) En la primera edición señala el 9 de marzo de 1893 como fecha de arribo a Buenos Aires. A partir de la segunda, se indicará que la llegada a la capital argentina sucedió el 11 de marzo, un buen ejemplo de la labor de corrección y actualización de Morena desde la segunda edición.

(6) MORENA (1985): Historia artística de Carlos Gardel. Buenos Aires, Corregidor, p. 55

(7) Ibídem, pp. 72-73.

(8) Incluye todas las grabaciones del dúo Gardel-Razzano, incluso en las que Razzano cantaba solo, y las instrumentales de los guitarristas de nuestro cantante. No nos cansaremos de repetirlo: Morena hace un trabajo extraordinario.