WASP. Artículo en La Opinión de Cabra

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El rol de los poetas en la sociedad ha cambiado. Ahora se dedican, sobre todo, a cantar o a escribir en Twitter o en Instagram frases como las que llevaban mis compañeras (y solamente mis compañeras, de verdad) en el instituto apuntadas en sus cuadernos, para consolar corazones rotos y provocar alguna humedad en las partes privadas de chicas y chicos.

Tiene mérito que no pierdan lectores, pese a lo deprimentes o aburridos que resultan, pero, en fin, no siempre iba a estar Cernuda como referencia o Miguel Hernández como modelo (en especial, por lo mal que lo trata una parte de la izquierda confundiendo el compromiso social con la delincuencia).

Ah, también continúan quienes escriben poesía desde la cumbre de su torre, llena de complejas imágenes retorcidas que no hay quien las entienda… Sí, parece que funciona, porque ganan premios con poesía incomprensible y te los encuentras en la lista infiltrada de las votaciones del Premio Nacional de Literatura (como un fútil parpadeo, no sé qué expresan), llegando a la conclusión de que hasta la poesía escrita por Inteligencias Artificiales resulta más emotiva.

Y tanto es así que la poeta (es una inteligencia, por tanto, femenino en español) WASP, con nombre acorde a las nuevas modas de poeta tuitero o instagrammer, compone poemas inspirados en las obras escritas en el Siglo de Oro:

Marchitará la nieve el fin pesado,
por tal caso con una lengua sola.

Leo que el crítico Ángel Luis Prieto dice que los poemas de WASP son «un desastre»; puede ser, pero resultan fascinantes al lado de la poesía instagrammer-tuitera, de la que ningún crítico con autoridad se arriesga a denominar tan despectivamente. Dice, también, que las Inteligencias no tienen musas; puede ser, pero hay quien las tiene y aportan poemas vacíos y fríos, con los que llegan a la finalísima del Premio Nacional. Sinceramente, puestos a preferir, me quedo con la máquina verdadera, con WASP antes que con poetas humanos inconmovibles.

Echo de menos la línea clara que defiende la poesía de Luis Alberto de Cuenca, que era música antes de que la cantara Loquillo, que es inspiradora y emocionante antes de que ganara reconocimiento, que transmite y habla de mucho más que de corazones rotos y de las humedades corporales: de la vida y de la muerte en todas sus extensiones, de la literatura, de la cultura, del por qué es vital la poesía.

Dicen que hablamos claro, y que nos repetimos
de lo claro que hablamos, y que la gente entiende
nuestros versos, incluso la gente que gobierna,
lo que trae consigo que tengamos acceso
al poder y a sus premios y condecoraciones,
ejerciendo un servil e injusto monopolio.
Dicen, y menudean sus fieras embestidas.
Defiéndenos, Tintín, que nos atacan.

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La ministra, la directora y el dinosaurio. Artículo en La Opinión de Cabra

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LA MINISTRA, LA DIRECTORA Y EL DINOSAURIO

(c) Manuel Guerrero Cabrera

Leí este verano en El Mundo un artículo de opinión firmado por Luis María Ansón, por quien no suelo interesarme para nada, acerca de Alfonso Guerra. En el texto aludía a una anécdota sobre una ex ministra que había reconocido a una periodista «mordaz» su falta de tiempo para terminar «El dinosaurio» de Augusto Monterroso, el cuento más corto de la literatura, que precisamente había comenzado a leer el anterior fin de semana. Sigue leyendo

De la comunión civil. Artículo en La Opinión de Cabra

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Recuerdo que comprendí perfectamente lo que era un oxímoron cuando en COU don Antonio Cruz Casado dictó a la clase que Prosas profanas, el título de una de las grandes obras de Rubén Darío, lo era; porque las «prosas» guardan relación con lo religioso, de ahí que el adjetivo «profanas» las complemente con un significado opuesto.

En un claro paralelismo hemos de señalar la denominada «comunión civil», una celebración que, sin tener un ápice de religiosa, nace como contrapunto a la primera comunión del sacramento cristiano de la eucaristía. ¿Y cómo puede ser eso? Sigue leyendo

José Manuel Pozo firma una reseña sobre mi libro Vieja túnica y otros relatos en La opinión de Cabra

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LA VIEJA TÚNICA DE MANUEL GUERRERO CABRERA

José Manuel Pozo Herencia

Breve y dos veces bueno, como diría Baltasar Gracián. Así se nos presenta el ramillete de relatos de este interesante volumen ambientado en la Semana Santa Lucentina.

Con el título de Vieja Túnica y Otros Relatos (Áticabooks, 2017) el autor nos introduce en el ideario cofrade de su ciudad natal, recreando los principales pasos, imágenes y motivos de esta manifestación cultural y religiosa, y de algunos de los principales emplazamientos y vivencias de sus habitantes, mención especial para la Santería, y con especial acento en las relaciones familiares y en la devoción transmitida generación tras generación como uno de los principales signos de la localidad. Sigue leyendo

La lengua es amor por los dos. Artículo en La Opinión de Cabra

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LA LENGUA ES AMOR POR LOS DOS

(c) Manuel Guerrero Cabrera

Confieso que solamente unos pocos años de mi vida, coincidiendo con los finales de mis estudios universitarios, dejé de expresarme en andaluz. Fue por una chica. Ella era del norte y destacaba mi seseo tan incómodamente que comencé a distinguir eses y zetas. Al igual que ocurría en el tango con Aquel tapado de armiño:

 

El tapao lo estoy pagando

y tu amor ya se apagó.

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Defecto de autobús. Artículo en La Opinión de Cabra

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Ya no recuerdo cómo surgió, pues fue hace varios años. Julián y Juan comentaron que no había agallas (evidentemente, empleamos otra palabra) de escuchar una psicofonía en un viaje en coche por la noche.

Después de comer en Moriles, o en Aguilar, no consigo acordarme, íbamos los tres en mi coche hacia Lucena por la A-45, cuando uno de ellos puso un CD con las grabaciones de ultratumba. Reconozco que me cuesta mucho distinguir lo que se dice en ellas, salvo la célebre de «adimensional» y otra que con voz aguda y cantarina decía «no quiero estar aquí», las cuales, por cierto, han resultado ser falsas, un montaje para divertir a quienes aman estos temas; quizá esto sea un motivo de distinción de las que son verdaderas de las que no, puesto que la siguiente no llegué a escucharla bien: tomada tras el accidente de un autobús escolar en el lugar del hecho por un investigador o un periodista (las versiones varían), como respuesta al desconocimiento de lo que lo había provocado, se oye una voz que dice «defecto de autobús».

Hace poco esto fue recreado en el programa de Iker Jiménez, pero ya conocía la grabación desde hace casi diez años, desde antes del viaje en coche por la A-45, en el que quité el CD, porque me estaba inquietando. Desde entonces, cada vez que algo salía rematadamente mal, me acordaba de la expresión «defecto de autobús» y la empleaba, o la empleábamos según conveniencia.

Por eso mismo, no he podido evitar acordarme de ella, cuando supe del autobús de Hazte oír, al que se le ha dado una publicidad inusitada de la manera más tonta, al olvidar que no hay mayor desprecio que la indiferencia. Esto mismo es lo que ha hecho Podemos con su Tramabús, puesto que han recuperado el espíritu del vehículo de Hazte oír con su estúpida imitación. Todo un despropósito con el que se vuelve a mostrar que este partido está en la política para no hacer política, con la intención visible de aparecer en los medios, en esta ocasión con un lamentable calco.

Lástima que la forma haya podido con el fondo, pues es innegable que la corrupción es algo que debiera estar mejor resuelto en la justicia de nuestro país; sin embargo, Podemos cuya acción estrella contra la corrupción ha sido el de un autobús aparece constantemente en los medios, lo que le repercutirá votos, mientras que UPYD decidió actuar en los tribunales contra la estafa de Bankia y quienes votamos lo echamos del parlamento. Sin misericordia.

Nadie debiera dejar pasar por alto esta bobada de Podemos. Al menos, yo no puedo. No es cuestión de ideología, sino más bien como el de ese amor que te ha engañado, que te ha defraudado, que hiere al recordarlo, del que ya no quieres saber nada, que esperas que desaparezca de tu vida y se convierta en un fantasma, cuyas palabras solamente puedas oír mediante una psicofonía.