Entrevista en Radio Atalaya por Las salinas del aliento

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Reseña de Francisco Moya sobre Las salinas del aliento en El coloquio de los perros

http://elcoloquiodelosperros.weebly.com/la-biblioteca-de-alonso-quijano/las-salinas-del-aliento
MANUEL GUERRERO CABRERA. LAS SALINAS DEL ALIENTO
(Cuadernos del laberinto, Madrid, 2015)
(c) Francisco Moya Ávila
          Todo está en silencio. Nada se mueve en la habitación hasta que de repente un temblor resuena por encima del mundo atravesando la pantalla, las miradas vidriosas y la sonrisa impertérrita tejida a lo largo de tantos meses. Como si fuese cosa de magia, la vida surge abriéndose paso a través del camino que marcan tres inexplicables fases: primero vino el eco, luego el latido delator y por último una vida nueva que al fin nace. Así comienza Las salinas del aliento, como un huracán de tiempo concentrado en ese maravilloso instante en el que la paternidad coge de la mano su informe cuerpo y se desnuda ante unos ojos inexpertos y temerosos de estar a la altura de semejante reto.  Y así va Manuel Guerrero Cabrera, ahora más que nunca poeta desde la cuna, hilando los versos que marcan los tempos de un sueño hecho niña y con nombre de tango: Malena.
          Cuando leemos poesía a menudo creemos que, al igual que el resto de géneros literarios, la ficción envuelve por completo las letras, y aquello que leemos no es más que la prolongación de una imagen, de una duermevela cotidiana, o de una imaginación desbordante que por azares del destino alguien posee la impagable capacidad de traducir los sentimientos en palabras. Sin embargo, en muchas ocasiones los versos se llenan por completo de experiencias que dan sentido a cada una de las estrofas, configurándose así una poética vital que sin duda despierta nuestros más escondidos recuerdos transformándose en un cuerpo, en una risa que juguetea por el pasillo, jardín de nuestra infancia, o en una mirada a quemarropa que cubre todas las naciones de la tierra. De esta forma, caminando por la ciudad de los abrazos y el fuego, la pena al ritmo del bandoneón colorea el son que envuelve este poemario de sueños, de miedos y de esperanza, donde la herida de la vida se abre y cierra lentamente, al mismo tiempo que una mirada de sol descubre su desangelado cielo. Ahora sí, los versos vuelan solos por la habitación, por las calles y las avenidas, y las historias que contamos surgen detrás de todas y cada una de las esquinas donde somos poetas de cada día. Jugamos a no saber quiénes somos, a que tú no estás, e incluso a guardarnos en un cajoncito de trigo, donde el vientre retumbe sobre el oído dormido, anhelante y callado. Finalmente poco a poco pasan las horas y las semanas, y luego los meses como olas de un mar cuya espuma te atrapa en una espera finita y lejana, bajo las notas musicales de las adelfas del tiempo negro y la voz blanca.  Y aún diciendo tu nombre no estás. Aún no.
          De repente llegas, y todo cobra sentido. Todos vienen a verte y tú estás ahí tan inocentemente dormida, sin saber que ya nunca te perderemos de vista. Ya no duele el mundo, sino la vida de un padre que empieza a sentir su corazón latir en dos mitades, una en la sal de recuerdo, y otra en los brazos de una mariposa que lucha contra el viento. Todo es esperanza, y alegría y pavor al ritmo continuo de un baile, donde cada golpe de pecho aún dejando sin habla, refuerza el ánimo de dos valientes ante cualquier espina que se clave.
         Esta no es mi voz, ni tampoco la de tu padre, sino la de aquellas salinas del aliento que un día, tiempo atrás, nos regalaste.
Con una temática sobre las luces y sombras de la paternidad, el recuerdo del tiempo atrás vivido, y la esperanza en el futuro de una vida que al fin nace, Manuel Guerrero Cabrera se inserta en una corriente literaria que canta a los pequeños del alma, infantes del mundo actual que tanto nos define y gobierna. Usando una métrica donde destaca por encima de todo la asonancia de sus rimas, el poeta cordobés nos deleita con este poemario donde el sentimiento traspasa las paredes invisibles del papel, colándose en las vidas de cada uno de sus lectores, para traer a la luz de lo vivido, todos y cada uno de los recuerdos que permanecen recogidos en lo más profundo de nuestro pensamiento. De esta forma, padres e hijos sienten como los años que han pasado regresan cargados con las vivencias que más los marcaron, convirtiéndose así Las salinas del aliento en una obra por y para la vida, ya sea de ayer o de hoy, ya sea de jóvenes o ancianos. Un libro donde los ecos de nuestra poesía también tienen su protagonismo, y donde la música negra y el tango argentino cubren por completo el caminar pausado por sus páginas.
Como un adiós desnudo, el eco de tu nombre…
Un momento después queda la tierra ungida
Por la lluvia callada que me deja tu aroma.
Tu melena de novia trae un recuerdo inútil.
La tristeza de siempre trenza remordimientos.

Entrevista en La veu de la ciutat por Las salinas del aliento

http://www.valentifaineros20015.es/414012654

LAS SALINAS DEL ALIENTO

 

1º Poemas por ser padre y se presupone que intentando advertir de sus temores mezclados con su alegría, ¿es así? ¿Para eso lo escribió?

En efecto, el poemario muestra los miedos y recelos de recibir una nueva vida junto a la alegría de que forme parte de ella. No había pensado con qué finalidad se escribió Las salinas del aliento, pero puedo asegurar que me doy por satisfecho si quien lea estos versos se conmueve y comprende este amor.

 

 

 

2º Un libro de poemas cuyo prólogo está firmado por Luis Alberto de Cuenca, ¿qué representa para usted?

Nunca podría decir palabras suficientes para agradecer a Luis Alberto el prólogo que dedica a Las salinas del aliento. A Luis Alberto lo releo con mucha frecuencia y su poesía influyó mucho en mi crecimiento como poeta, de tal modo que desde mi primer libro hay alguna cita o guiño dedicado a alguno a sus versos.

 

3º En la presentación del libro sus ventas fueron a beneficio de los niños y niñas de ANNES. ¿Fue suya la iniciativa?

En 2015 he vivido varios meses en los hospitales infantiles, lo que me ha permitido descubrir con estupor escasez de algunos instrumentos sanitarios (por ejemplo, guantes que libres de látex, yodo o pinzas estériles de un solo uso) o falta de personal en algunos meses del año. Tras el desengaño de esta experiencia, decidí ayudar a la Asociación de niños y niñas con necesidades especiales en la presentación en mi lugar de nacimiento, a fin de apoyar con la recaudación los costosos tratamientos que necesitan.

Como dije en la presentación en Lucena, ningún niño debería quedarse sin ayuda sanitaria, cueste lo que cueste.

 

4º Hábleme de los poemas. ¿Cómo le salen algunos de ellos? ¿Son cosas que usted siente o pasan y, por esto, en forma de poema las escribe?

En esto estoy de acuerdo con lo que dijo Pepe Hierro: «La poesía se escribe cuando ella quiere». Por ejemplo, el poema Ecografía, que abre Las salinas del aliento, surgió mientras conducía de vuelta a casa tras la visita a la clínica de ginecología; otros, como Poetas del día a día, nacen de apuntar comentarios de mis amistades poéticas acerca de lo difícil que resulta ser escritor y buscar trabajo; y también están lo que se crean desde la lectura y relectura de otros poemas, como El eco de tu nombre, que es un verso de Jesús Cárdenas, o Que por decir tu nombre, que parte de uno de María Victoria Atencia.

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5º La pregunta anterior, un poco relacionada con esta, veo una primera parte bastante destinada al sentimiento paterno y al final más satisfecho.

El poemario tiene una división en tres partes. La primera habla del momento previo al nacimiento de la hija, por lo que los miedos y las esperanzas son palpables; además, según me comentan mis lectores, son muy intensos en emoción. En cambio, la tercera presenta poemas con la hija nacida, con más ilusiones y esperanzas de vida más satisfactorias, como usted misma ha señalado.

 

6º  La rima y métrica comprenden tres partes fundamentales: el verso, la estrofa y el poema, ¿hoy en el Siglo XXI siguen siéndolo?

Por supuesto. Aunque el uso de la rima y de la métrica sean una opción personal de cada poeta y hoy se prefiera prescindir de su empleo, yo considero necesario que los versos tengan ritmo. Los grandes poetas actuales, como María Victoria Atencia, Luis Alberto de Cuenca o Pablo García Baena, escriben poemas con un preciso ritmo y llenos de musicalidad.

 

7º ¿Cuántas veces pensó en Malena en LAS SALINAS DEL ALIENTO?

Malena es la esencia del poemario, desde antes de nacer con la denominación de la primera parte como «Pena de bandoneón» en alusión al verso del conocido tango homónimo de Homero Manzi y, una vez fuera del vientre de la madre, se hace personaje poético, al igual que otros autores han hecho. Respecto a la segunda parte, siempre lo comento en mis presentaciones, algunos de los poemas ya existían antes de Malena, por lo que los planteé desde aquel verso de Vicente Aleixandre: «Sin amor no te he visto, ¿cómo serías tú sin amor?»; que vendría a enunciarse del siguiente modo: «Con Malena no te he visto, ¿cómo serías tú con ella?»

 

8º ¿Cuál de los Poetas actuales le está gustando más? ¿Es seguidor de varios? ¿Me los podría enumerar, sin que nadie se enfade?

A lo largo de esta entrevista he citado a varios y, si hubiera de quedarme con un nombre únicamente que haya marcado el estilo de Las salinas del aliento, es el de María Victoria Atencia.

Haber sido responsable de la revista Saigón durante tanto tiempo me ha hecho estar en contacto con varios poetas a los que voy siguiendo su trayectoria. Si he de enumerar a algunos, me gustaría destacar a quienes, de un modo u otro, han dejado huella en este poemario: Antonio J. Sánchez, Jesús Cárdenas, Lara Cantizani, Dolors Alberola y Maricruz Garrido.

 

9º ¿Usted es de los que cree que los actuales jóvenes son más despiertos o el saber no ocupa lugar y siempre perdurarán los mismos? ¿Hay cambio también en los poetas?

La juventud lee y, lo más importante, lee de todo. Hay jóvenes que siempre han leído, otros que necesitan el libro adecuado para que lo hagan e, incluso, jóvenes que tienen un espíritu crítico en un cuerpo adolescente. Los poetas jóvenes, como Manuel Delgado o Estefanía Cabello, tienen muy buena base y un estilo diferente a los de la generación anterior, probablemente por el nuevo medio de difusión de la poesía, Internet, en la que cabe todo.

 

10º Una vez padre, libro vendido y feliz, ¿qué está preparando? Es normal que se lo pregunte después de cuatro libros de poemas y unos cuantos de Ensayo y Narrativa.

Estoy revisando los relatos y artículos que he escrito en estos tres últimos años, tanto inéditos como publicados en revistas, por si pudiera agruparlos. Una de las temáticas habituales en mis escritos es el tango y me gustaría aportar algo sobre él en 2017, cuando se celebran cien años de que Carlos Gardel cantara por primera vez el que se considera el primer tango-canción, Mi noche triste.

Reseña sobre Las salinas del aliento desde el Colectivo Poesía Libre

http://poesianoticias.blogspot.com.es/2016/02/las-salinas-del-aliento-la-vida.html

 

LAS SALINAS DEL ALIENTO: LA VIDA SALVADORA

 

El dolor es un arma.
El miedo planifica rupturas,
es el aliento fiero de discordias
que separa lo mucho que se ama.
Desde que existes temo que te duela
la herida de la vida.
Nueve meses son los que la espera a la vida nos obliga, y mientras el tango nos recorre las venas, y mientras el deseo del nacimiento, la descendencia y la sensación de fragilidad se condensan en el vientre rotundo de la mujer.
La vida alarga sus manos, se aferra a la música y los latidos nos recuerdan que en la obscuridad del vientre materno, que entre las imágenes intactas de un patio de recreo infantil o entre la pasión de dos amantes nace algo tan poderoso como la belleza.
Ver las manos de la hija recién nacida, temer por el futuro, desear un mundo mejor, soñar con el mañana en su voz, soñar con ella en la música de un bandoneón…
Camino lento,
miro antes de cruzar
y desando mis pasos
si veo un gato negro
o nubes de tormenta.
Desangelado el cielo, reviso el vuelo
de las tejas al sol,
y, si cantan los pájaros,
me tapo los oídos.
Me importan las noticias
que tratan de Alemania sobre Europa
y me inquieta el terror
de lo que subirá la luz este año.
Muy poco a poco
me va matando
preocuparme
por un futuro.
“Las salinas del aliento”,  (Cuadernos del Laberinto) del cordobés Manuel Guerrero Cabrera nos aferra a la vida gracias a una poesía fresca y pura; y gracias a él es sencillo sentir que los que realmente aman son inocentes, que los que estamos inundados de criterio, de volcanes en la nieve, de realismo sucio o de esa prisa que nos devora, hemos perdido el don de llorar de alegría o de mirar el pie de un bebé y sentir que no existe nada tan bello.
“Las salinas del aliento” nos reconcilia con la savia, con la esencia.
 ANTES DE QUE RECORRA…
Antes de que recorra el sueño de tu ausencia,
sobre los sucios charcos descálzame sin miedo
y sin miedo sé el barro que se limpia en mis pies.