“La ciencia de estar contigo” es la obra ganadora del X Certamen de Poesía María Luisa García Sierra de Bornos

 

https://www.bornos.es/noticias/496-fallado-el-x-certamen-de-poesia-maria-luisa-garcia-sierra

El Jurado del Concurso del X Certamen de Poesía María Luisa García Sierra ha decidido otorgar el premio a la obra “La Ciencia de estar contigo” de MANUEL GUERRERO CABRERA, de Lucena, Córdoba.

El Jurado compuesto por Josefa Parra Ramos, Presidenta, y los Vocales, Carmen Morales Ramírez, Francisco Pozo Poley, Juan Luis Vega González y Jorge Garrido García, tras deliberar sobre las catorce obras presentadas al mencionado concurso, han decidido por unanimidad, que el Primer Premio recaiga en la obra “La Ciencia de estar Contigo”, cuyo autor/a, es Manuel Guerrero Cabrera de Lucena, Córdoba.

La entrega del Premio será en la Feria del Libro de Bornos de 2018.

El ganador va a recibir un premio consistente en la publicación de la obra, de la que se le entregarán 100 ejemplares y una roseta conmemorativa.

 

Anuncios

Saigón 29: compromiso y disfrute. En Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/saigon-29-compromiso-disfrute/20180123004726051772.html

El número 29 de Saigón podría considerarse, junto con el nº 16 (2011), uno de los más comprometidos en su contenido. Al igual que el publicado hace ya siete años, se parte del tema de guerra, concretamente, de la de Siria, que fue el motivo principal del XI Premio «Saigón» de Literatura, cuyos textos premiados aparecen publicados: «Siria desmembrada» de Juan García López (poesía), «Sabotaje» de Héctor Daniel Olivera Campos (narrativa) y «La maleta mágica» de Ignacio Calle Albert (accésit). Este compromiso se mantiene en la parte de ensayo, con las «Reflexiones sobre la necesidad de una Historia global» de Conrado Castilla, acerca del valor de las Ciencias Sociales y de potenciar la cultura; en la primera parte del análisis de la Constitución de 1978 de Julián Valle Rivas, en la que se insiste que «es una de las más, si no la más, consensuada de nuestra historia constitucional», pues, en verdad, se trata de «un consenso entre todos los sectores, sociales, políticos, culturales, económicos; entre los ciudadanos y sus representantes; entre los españoles y el Estado», por lo que, en definitiva, se trata de un compromiso genérico; y también en «Gritemos por las niñas del mundo» de Sensi Budia, discurso que ella misma leyó en el Recital Grito de mujer en Lucena en marzo de 2017, con una temática relacionada con el género:

Se nos [a nosotras] exigen ideales inalcanzables y nos utilizan estéticamente como objetos y patrones de una perfección irreal. No consentimos ni una afrenta más y ninguna mujer menos. Somos mujeres. Somos seres humanos con capacidades ordinarias y podemos hacer cosas extraordinarias, porque cada persona es un mundo. Tenemos derecho a la vida, a la educación, a un trabajo digno, al respeto, a que no se venda ni se trafique con nuestro cuerpo, a la igualdad de oportunidades.

Junto con este compromiso, otros catorce nombres aportan su estilo y fuerza literarios en este número 29 de Saigón: José Manuel Valle completa la parte de análisis, y José Manuel Pozo, Beatriz González Carmona, David Ávila, Luis Ángel Ruiz, Francisco Moya Ávila, Jesús Cárdenas, María Jesús Soler Arteaga, José Manuel Moreno Millán, Pablo García Ruiz, Valeria Arredondo Alarcón, Manuel Delgado Gómez y Eva Moure forman el resto de la parte creativa de este número. Destacan los poemas de los dos últimos, el primero, el de Manuel Delgado, por su mensaje vital, algo novedoso, y acertado uso de las imágenes y del ritmo, texto que merece especial interés en esta reseña y que emplearé para el cierre de estas líneas; en cuanto al texto de Eva Moure, atrae la frescura y la genialidad del mismo, que nace de una extensa cita de la novela Rayuela de Julio Cortázar y, ya en el poema, nos lleva hasta París y un encuentro:

Cantamos al amanecer […].

Hasta los huesos nos caló la música

y brindamos mil veces con nuestros besos

por nuestra batalla.

Pero del concierto que fue nuestra cama

no queda ya ni el rumor,

ni tu guitarra.

Ana Patricia Moya protagoniza la entrevista, en la que se le pregunta por los diez años de la revista y editorial Groenlandia, por su obra Píldoras de papel y por la poesía o la literatura en general; respecto a esta última, afirma que «puede ser una terapia más efectiva que un tratamiento; el problema es que a veces la realidad te puede desbordar y escribir no es suficiente». Por eso mismo, existe Saigón, porque la realidad nos desborda, por la guerra en Siria o por la violencia hacia la mujer, entre otros aspectos; por eso mismo, también, habría que hacer más que escribir, como impulsar las Ciencias Sociales o dejar a un lado las diferencias y la presión del momento histórico para lograr una Constitución creada en común desde ideologías inconsolables. No olvidemos que Saigónes una revista y, por lo tanto, las palabras tienen prioridad, pero estas pueden dar el salto a la acción cuando cada persona las hace suyas al leerlas, sean de guerras, de cultura, de leyes, de música o de amor. Cada quien las administre con el tiempo que tenga:

No deje que pase un día rápido.

No consiga quedarse dormido.

Pero sobre todo no calle, ni silencie

con su mentalidad ajena, el pan de otro.

Que nunca se llene su sangre, ni su pecho,

de agujas negras y dolor, no se caiga

por el espejo hacia la niebla, no se cruce

con el gran agujero negro, no lo pruebe.

Intente leer la vida lento, los detalles

se emborronan si va deprisa. Y disfrute.

Esto lo firma Manuel Delgado en su poema «Manual de instrucciones para la vida». Disfrutemos mucho de las páginas de Saigón que, como la vida misma, en este número 29 nos ofrece un crisol de nuestra existencia más oscura y más luminosa. Y recordemos estas palabras de Manuel Delgado, siempre nos acompañen, porque en mucho de lo que hacemos acabamos olvidándolo:

No se arrepienta por no ver el paisaje

si sube corriendo a la cima.

WASP. Artículo en La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=opinion&sub=articulos&art=791

El rol de los poetas en la sociedad ha cambiado. Ahora se dedican, sobre todo, a cantar o a escribir en Twitter o en Instagram frases como las que llevaban mis compañeras (y solamente mis compañeras, de verdad) en el instituto apuntadas en sus cuadernos, para consolar corazones rotos y provocar alguna humedad en las partes privadas de chicas y chicos.

Tiene mérito que no pierdan lectores, pese a lo deprimentes o aburridos que resultan, pero, en fin, no siempre iba a estar Cernuda como referencia o Miguel Hernández como modelo (en especial, por lo mal que lo trata una parte de la izquierda confundiendo el compromiso social con la delincuencia).

Ah, también continúan quienes escriben poesía desde la cumbre de su torre, llena de complejas imágenes retorcidas que no hay quien las entienda… Sí, parece que funciona, porque ganan premios con poesía incomprensible y te los encuentras en la lista infiltrada de las votaciones del Premio Nacional de Literatura (como un fútil parpadeo, no sé qué expresan), llegando a la conclusión de que hasta la poesía escrita por Inteligencias Artificiales resulta más emotiva.

Y tanto es así que la poeta (es una inteligencia, por tanto, femenino en español) WASP, con nombre acorde a las nuevas modas de poeta tuitero o instagrammer, compone poemas inspirados en las obras escritas en el Siglo de Oro:

Marchitará la nieve el fin pesado,
por tal caso con una lengua sola.

Leo que el crítico Ángel Luis Prieto dice que los poemas de WASP son «un desastre»; puede ser, pero resultan fascinantes al lado de la poesía instagrammer-tuitera, de la que ningún crítico con autoridad se arriesga a denominar tan despectivamente. Dice, también, que las Inteligencias no tienen musas; puede ser, pero hay quien las tiene y aportan poemas vacíos y fríos, con los que llegan a la finalísima del Premio Nacional. Sinceramente, puestos a preferir, me quedo con la máquina verdadera, con WASP antes que con poetas humanos inconmovibles.

Echo de menos la línea clara que defiende la poesía de Luis Alberto de Cuenca, que era música antes de que la cantara Loquillo, que es inspiradora y emocionante antes de que ganara reconocimiento, que transmite y habla de mucho más que de corazones rotos y de las humedades corporales: de la vida y de la muerte en todas sus extensiones, de la literatura, de la cultura, del por qué es vital la poesía.

Dicen que hablamos claro, y que nos repetimos
de lo claro que hablamos, y que la gente entiende
nuestros versos, incluso la gente que gobierna,
lo que trae consigo que tengamos acceso
al poder y a sus premios y condecoraciones,
ejerciendo un servil e injusto monopolio.
Dicen, y menudean sus fieras embestidas.
Defiéndenos, Tintín, que nos atacan.