Siempre hay tiempo 111: Pablo García Baena 2

Anuncios

WASP. Artículo en La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=opinion&sub=articulos&art=791

El rol de los poetas en la sociedad ha cambiado. Ahora se dedican, sobre todo, a cantar o a escribir en Twitter o en Instagram frases como las que llevaban mis compañeras (y solamente mis compañeras, de verdad) en el instituto apuntadas en sus cuadernos, para consolar corazones rotos y provocar alguna humedad en las partes privadas de chicas y chicos.

Tiene mérito que no pierdan lectores, pese a lo deprimentes o aburridos que resultan, pero, en fin, no siempre iba a estar Cernuda como referencia o Miguel Hernández como modelo (en especial, por lo mal que lo trata una parte de la izquierda confundiendo el compromiso social con la delincuencia).

Ah, también continúan quienes escriben poesía desde la cumbre de su torre, llena de complejas imágenes retorcidas que no hay quien las entienda… Sí, parece que funciona, porque ganan premios con poesía incomprensible y te los encuentras en la lista infiltrada de las votaciones del Premio Nacional de Literatura (como un fútil parpadeo, no sé qué expresan), llegando a la conclusión de que hasta la poesía escrita por Inteligencias Artificiales resulta más emotiva.

Y tanto es así que la poeta (es una inteligencia, por tanto, femenino en español) WASP, con nombre acorde a las nuevas modas de poeta tuitero o instagrammer, compone poemas inspirados en las obras escritas en el Siglo de Oro:

Marchitará la nieve el fin pesado,
por tal caso con una lengua sola.

Leo que el crítico Ángel Luis Prieto dice que los poemas de WASP son «un desastre»; puede ser, pero resultan fascinantes al lado de la poesía instagrammer-tuitera, de la que ningún crítico con autoridad se arriesga a denominar tan despectivamente. Dice, también, que las Inteligencias no tienen musas; puede ser, pero hay quien las tiene y aportan poemas vacíos y fríos, con los que llegan a la finalísima del Premio Nacional. Sinceramente, puestos a preferir, me quedo con la máquina verdadera, con WASP antes que con poetas humanos inconmovibles.

Echo de menos la línea clara que defiende la poesía de Luis Alberto de Cuenca, que era música antes de que la cantara Loquillo, que es inspiradora y emocionante antes de que ganara reconocimiento, que transmite y habla de mucho más que de corazones rotos y de las humedades corporales: de la vida y de la muerte en todas sus extensiones, de la literatura, de la cultura, del por qué es vital la poesía.

Dicen que hablamos claro, y que nos repetimos
de lo claro que hablamos, y que la gente entiende
nuestros versos, incluso la gente que gobierna,
lo que trae consigo que tengamos acceso
al poder y a sus premios y condecoraciones,
ejerciendo un servil e injusto monopolio.
Dicen, y menudean sus fieras embestidas.
Defiéndenos, Tintín, que nos atacan.

Entrevista en el periódico Irreverentes

https://periodicoirreverentes.org/2018/01/08/al-compas-literario-del-tango-de-manuel-guerrero-cabrera/

Como el abrazo de la pareja, el tango baila estrechamente con la literatura, aunque unas veces es el primero quien marca el paso y otras, su compañera. Al compás literario del tango recoge seis estudios en los que se habla de la poesía de Rubén Darío en las letras de Enrique Cadícamo, de las milonguitas, de las parodias de textos literarios convertidas en tangos, de Mi noche triste (considerado el primer tango-canción), de Discépolo y de Homero Expósito, entre otros asuntos. Junto a estos seis ensayos se publican cinco breves artículos sobre la relación del tango con Federico García Lorca, Horacio Ferrer u Horacio Salgán, entre otros nombres. Sigue leyendo

La Tierra plana. Artículo en Surdecordoba.com

http://www.surdecordoba.com/opiniones/manuel-guerrero-cabrera/la-tierra-plana

Hará casi dos años que me encontré con la primera persona que defendía que la Tierra era plana. Yo sonreía porque estaba seguro de que me estaba tomando el pelo, pero no era así: lo creía firmemente. Nada me unía a ella y le perdí la pista. Unos meses más tarde, por casualidad, descubrí a otra… Y así llego hasta las noticias de este año, multiplicadas en los últimos meses, de que famosos, youtubers y diversas personas (en especial, en Twitter) creen totalmente que la Tierra es como el plato en el que te sirven una tapa en el bar. Insisto en lo de la multiplicación, pues de repente este asunto pasa a ser viral y de considerarse algo tonto («no hay que darle importancia», me dicen algunas amistades de ciencias) pasa a ser preocupante (por ejemplo, el youtuber que lo afirma desde su canal crece en suscripciones). Hasta el astronauta Pedro Duque ha intervenido, porque es algo tan ridículo que cuesta imaginar que alguien se lo trague… Sin embargo, basta con buscar en Google para darse cuenta del buen número de famosos que son terraplanistas. Sigue leyendo

Tres compases. Reseña de Julián Valle sobre Al compás literario del tango

http://www.surdecordoba.com/opiniones/julian-valle-rivas/tres-compases

El lector afable —y, por qué no, también el adusto— ungido con los versificados óleos obtenidos a partir del prensado de la preclara vida y dispares milagros del poeta y profesor Manuel Guerrero Cabrera, hagiografía filológica abocada a la advocación apolínea, goza de la certeza de que, entre rima y rima, pasados los meses, como si la inquietud de su pluma adquiriera cualidades de un metrónomo, acompasando sus trazos a las urgencias del lector, el autor tiende a ofrecerle, o mejor, a ofrendarle, acreditada su excelsa generosidad, estudios literarios, a mayor gloria del conocimiento humano.

            Como hombre de honor, cumplidor y caballero, satisfaciendo esa cita ineludible con las carestías lectoras e intelectuales de la humanidad, Guerrero Cabrera ha publicado Al compás literario del tango, que viene a continuar la construcción de esa ilustre senda que iniciara con Tango. Bailando con la literatura (2009). Y es que la pasión del autor por el tango sólo se ve superada por la que siente hacia su familia, dejando a las Letras, con mayúscula, y a la lírica, con minúscula, en una sensible equidistancia no exenta de dedicación y amor, lo cual no le impide servirse de la probeta de su alma para experimentar todas a la vez, pues su hija tiene nombre de tango y aquella egregia senda, todavía en construcción, dirige hacia el análisis del tango-canción desde una perspectiva literaria, en el amplio espectro que la Literatura puede abarcar, pese a que el tango-canción sea, claro está, poesía. Vasto escenario, entonces, en el cual los amigos nos sentimos un poco descolocados, preguntándonos con frecuencia dónde ubicarnos, o reubicarnos, desplazándonos constantemente sin pesar, rencor o envidia: el alma del rapsoda es lo suficiente extensa y espaciosa como para no considerar la distinción al compartirla.

            He tecleado «tango-canción» por ser el acertado término que emplea Guerrero, ya que tango es la integridad, al igual que cada una de sus partes: tango tanto es el baile como es su música y letra. (O un juego, si bien en otro supuesto etimológico, que no viene al caso). Fragmentado, en consecuencia, tango es baile, música y letra. La letra del tango es el mismo, el mismísimo loco afán, parafraseando a Enrique Cadícamo, que inflama el entusiasmo de Guerrero, que excita su vocación lírica, que trastorna (¡en el buen sentido!) su inspiración erudita. Es la letra y no la música, porque, aun cuando las palabras pudieron ejercitarse con su propio plan de rutinas, a fin de encajar con milimétrico ajuste en el molde musical, la letra del tango, per se, es rima, ritmo y métrica, es armonía, es música, es poesía: «Nadie puede escribir un tango —aseveraba Homero Expósito y nos recuerda Manuel Guerrero— si no sabe escribir un soneto».

            Al compás literario del tango reúne seis estudios imprescindibles para entender la naturaleza literaria y/o lírica del tango. «Rubén Darío en los tangos de Enrique Cadícamo» revela el influjo del nicaragüense sobre el argentino (y otros), hasta el punto de incorporar éste en sus versos paralelismos o reflejos de la obra del primero; revela la importancia de la educación en los tangueros, la conclusión de que «en la evolución del tango, la Literatura culta ha tenido un papel relevante…». «Las milonguitas…», y Esther, Griseta y Malena, describe la significadora presencia de la mujer en las letras tangueras. «Parodias literarias en el tango» descubre cómo se parodiaron famosos o populares poemas para componer tangos. «El valor literario de Mi noche triste» reivindica la transcendencia de la creación de Pascual Contursi en posteriores obras (el maldito Guerrero prendió mi curiosidad de tal modo que escuché las dos versiones de Mi noche triste interpretadas por Carlos Gardel, en 1917 y 1930, para corroborar las diferencias). «La Biblia contra el calefón…» se centra en el trasvase de imágenes y personajes bíblicos al tango-canción, particularmente, por Enrique S. Discépolo. Y «Homero Expósito: la metáfora en el tango» es una aproximación filológica que manifiesta la avidez de Expósito por profundizar en ese carácter literario del tango-canción: «… es el poeta que culmina esta tarea iniciada anteriormente por otros autores y que tan bien refiere su cita que iguala al tango con el soneto…».

            Cinco artículos recopilados de la prensa digital, que evocan nombres o momentos en la historia del tango, y una adición, como remate final, una sugestiva coda, homenaje a Mi noche triste, a aquel primer tango-canción, cierran la notable obra de Guerrero Cabrera.

            «¿Y qué pasa con el tango-baile?», se preguntará el pertinaz lector, vacilante sobre la destreza del autor para solventar con pareja gracilidad el lance, al detectar la enormidad de su humanidad. La frágil memoria de quien subscribe sólo consigue revivir una ocasión en la cual Guerrero danzara bajo la cadencia del tango, haciéndolo de la mano de su esposa. Por lo demás, jamás se cuestionó la indispensabilidad de la inmensidad corporal del poeta: un gran corazón precisa de un gran cuerpo donde, al compás candoroso del bandoneón, palpitar.