Reseña de Ventana de emergencias de Ángel Gómez Espada en Odisea Cultural

http://www.odiseacultural.com/2019/02/08/ventana-de-emergencias-de-angel-manuel-gomez-espada-por-manuel-guerrero/

 

GÓMEZ ESPADA, Ángel Manuel (2018): Ventana de emergencias. Huerga&Fierro editores, 75 pp.

 

No vengas, Inspiración esta mañana

golpeando a mi puerta. No quiero

verte derribando mis templos.

 

Ventana de emergencias, el nuevo libro de Ángel Manuel Gómez Espada, comienza con esta contrainvocación a las musas (o a la Inspiración, que es lo mismo), especialista en romper rutinas y en hacer del poeta algo de provecho; sin embargo, la Inspiración, las musas, llega del modo en el que Pepe Hierro lo decía: «la poesía se escribe cuando ella quiere». El segundo poema es una «Poética» en la que se destaca la sinceridad, incluso cuando el resultado no lo es: toda una declaración de intenciones, el poeta es lo que identifica en sus lecturas, lo que lee.

 

Leer un poema cojonudo,

de esos que te desordenan

las tres o cuatro verdades del día.

Querer envolverlo,

emularlo,

rumiarlo.

Y después de muchas vueltas,

conformarte

con lo poco

que has dejado escrito.

Y rezar un tanto

para que los demás

no noten

el jodido fraude.

 

Son el hastío de la rutina, el desorden del mundo, la «apnea» producida por criaturas pertenecientes «a las más abismales simas / de tus deseos o pesadillas», lo que hace necesaria, da sentido y requiere de la ventana de emergencias de estas páginas:

 

Ventana de emergencias

para cuado el mundo se equivoque.

 

Amaneceres como bombonas de oxígeno

para incondicionales apneicos.

 

Si no fuera por ellos.

Si no fuera por ellas.

 

Ángel Gómez Espada (Murcia, 1972) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Desde 2000, dirige junto a Juan de Dios García la revista de literatura El Coloquio de los Perros. Ha publicado los poemarios Mediodía en la otra orilla (2000), Cocinar el loto (2014) y Los hijos de Ulises (2015) y las plaquettes Alineación indebida (2007), Primavera (2013) y Hotel Baudelaire (2017). Ha participado en varias antologías, como Diva de mierda (2014) y Composición de lugar (2016), Ha recibido el premio Dionisia García, 2014 por Postales en un cajón de galletas.

 

Como hemos referido anteriormente, la Inspiración impide que puedas ser alguien de provecho, por ejemplo, en la cola del supermercado, o, quizá, mientras cuidas y modelas tu cuerpo en el gimnasio «en la cinta de correr»:

 

Cuando desciendas,

pobre isla, mírate en el espejo

que atravesar no pudiste.

Ahí tienes a tu único enemigo.

Ahora sí, corre como un rumor,

huye de él,

si te quedan fuerzas para hacerlo.

No faltan, en este sentido, la defensa de una «Tesis doctoral» o las palabras de una madre, la del poeta, evidentemente, pero podría ser la mía: «Lábrate un futuro poco a poco. / […] Escribe cosas bonitas, por favor. / […] Arrímate a lo que puedas. Hazte amigo / de algún director ejecutivo de un banco / o, en su defecto, candidato a Presidente del Gobierno».

 

Pero las ventanas de emergencias no aparecen únicamente bajo la forma de la Inspiración, sino también de muchas otras maneras. Hallamos en este poemario muy logradas composiciones que construyen estas ventanas, alguna de una gran intensidad, como el titulado «Fronteras»:

 

No hay fronteras

cuando cerramos los ojos.

 

Desaparecen.

Es un misterio.

 

Otros poemas destacan por unas llenas de brutal honestidad, como en «A un amigo que encontró en la cola del paro el amor repentino», o de total sutileza, como en «La lista de la compra», o de la confianza mayúscula (e, incluso, el amor), como en «Reencuentro con amigos»:

 

He de confesároslo: me he casado.

Y he tenido la mejor de las fortunas

en este asunto tan peliagudo

que siempre llama a la maledicencia.

A la que tanto amo, poco o nada

le cuento de vosotros, de aquellos días.

Pero os conoce y sabe de mi amor

por todo lo que tiene que ver

con aquellos instantes imborrables.

 

Esta Ventana de emergencias de Ángel Manuel Gómez Espada ofrece una última parte de diez poemas («Got me a movie») que funcionan como uno solo con suficiente entidad y que habla de la desolación de un lunes. Este conjunto está lleno de imágenes y de sugerencias muy atrevidas: «Noche eterna y fatigante, / noche de bolígrafos y casetes danzando/ como aspas de molinos de viento»; así como de alusiones al surrealismo (Buñuelo Lady Gaga, incluidos) y del mayor de todos: «También amar es una forma de surrealismo». Sin duda, es un colofón impactante, que no deja indiferente a quien la lea. Aunque, bien pensado, es costumbre en los libros de Gómez Espada que quien se adentre en sus versos acabe inquieto y con la sensación de que la poesía es mucho más que una serie de palabras con un mensaje, es una exigencia y, al mismo tiempo, una molestia vital; así sucede también con Ventana de emergencias, con el aviso del poeta que lo deja bien claro en un breve poema, no sea que pase desapercibido:

 

Cuento los segundos

desde el rayo al trueno.

Pasa mi vida.

 

Biblioteca gardeliana 2: Vida de C. Gardel contada por Razzano de García Jiménez. En La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1408

BIBLIOTECA GARDELIANA (2):

VIDA DE CARLOS GARDEL CONTADA POR JOSÉ RAZZANO Y ESCRITA POR FRANCISCO GARCÍA JIMÉNEZ

Primera edición:

–GARCÍA JIMÉNEZ, Francisco (1946): Vida de Carlos Gardel contada por José Razzano. Buenos Aires, Corregidor.

Portada del libro Vida de Gardel

Razzano, bien predispuesto, abarcó de un vistazo la atrayente simpatía que irradiaba «El Morocho». El señor Gigena los presentó:

–Carlos Gardel.

–José Razzano.

Se estrecharon las manos con calor; sin recelos.

–Me han dicho que usted canta bien –dijo «El Morocho».

–Me defiendo… –respondió modestamente «El Oriental»–. Pero las mentas suyas son grandes.

Gardel, sin contestar, inclinó la cabeza como agradeciendo lo que entendía un elogio.

–Celebro mucho cantar con usted –agregó Razzano.

–Y yo igualmente, amigo –contestó Gardel.

Así nos cuenta José Razzano, y nos escribe Francisco García Jiménez, cómo el primero conoció a Carlos Gardel, con quien formaría uno de los grandes dúos de la canción criolla poco después de este encuentro. Y es que en este libro, salvo en las ocasiones en que explícitamente se dice, no sabríamos decir qué es lo que narra Razzano y qué es lo que relata García Jiménez. Este último nos apunta en el prólogo que fue él «quien llevó al papel lo que le narró el protagonista sobreviviente, lo que le informaron otras personas autorizadas y lo que conoce por intervención propia en ciertos acontecimientos» y que «se transcriben reiteradamente conceptos, al respecto de calificados escritores, periodistas, críticos, empresarios, gentes de predicamento», sin olvidar «documentación […] de la prensa». Por lo tanto, esta Vida de Carlos Gardel no solamente está contada por José Razzano, lo que no resta valor, sino que explica que haya capítulos que no pueden tener a este como fuente. Esto también dilucida el complejo sistema narrativo: García Jiménez, el autor, el que firma la obra y, en verdad, el narrador principal; Razzano, presentado como conarrador (o testigo en varias ocasiones, según lo ya expuesto), uno más que cuenta el relato; y el resto de personajes (prensa incluida) que hará su aportación subordinado a los dos anteriores [1].

La obra se divide en tres partes («El Oriental y El Morocho», «El Dúo Gardel-Razzano» y «Carlos Gardel») que tienen a Razzano como hilo conductor y a Gardel como protagonista. Lo cierto es que en la primera parte llama la atención que primero se presente el nacimiento, infancia y comienzos de la carrera artística de Razzano; el relato se detiene justo después de que el Oriental conociera a Gardel, para insertar el origen [2], infancia y adolescencia de este. Posteriormente, conocemos cómo se forma el dúo y de sus giras por América y Europa hasta que, de nuevo, la historia se detiene en 1917, justo antes de que Gardel cantara Mi noche triste, a fin de insertar una «Breve historia del tango», sin duda, de la cosecha de García Jiménez. Finalmente, se sigue contando la carrera del dúo hasta el abandono de Razzano por problemas de garganta y, por último, la meteórica trayectoria de Gardel en solitario.

foto del dúo Gardel-Razzano en 1916 - FOTO: M.G.C.

Hay apreciaciones muy valiosas en este volumen, que atribuimos a Razzano, como los rasgos de la personalidad de Gardel, como cuando dice que era el más pesimista del dúo (con el temor de que les fallara la voz), o la tristeza repentina que podía embargarle «en el fondo del muchachón riente y dicharachero»; también el interés por mejorar su interpretación, como cuando por este motivo despertaba al Oriental de noche, o las dudas acerca de llevar Mi noche triste ante el público. Una de las personas fundamentales de la vida del Zorzal, su madre, Berta Gardes, no aparece demasiado, quizá, porque, como indica Razzano, «para Gardel, el problema materno ya estaba casi resuelto por abandono»; en otras palabras, el Oriental no apreciaba que ella interfiriera en las decisiones del Morocho mientras estuvo en el dúo. Sin duda, lo que mejor muestra este libro es el buen grado de amistad (también hay muestras de roces entre ambos) y las aficiones que compartían los dos: la pasión por el turf, las bromas (lo conectados que estaban a la hora de elaborarlas y seguirlas) y, en especial, la música.

No se duda del valor, fuerza y personalidad vocal del Morocho en el libro, pero se muestra que dos de los tantos momentos clave de su carrera se deben a Razzano: el primero es en 1913 cuando a este don Pancho Taurel le ofrece cantar ante un público de «gente muy bien» [3] y Razzano, tras este ofrecimiento, va en busca de Gardel para que cante con él; de esta oportunidad surgirá como dúo su primer contrato en el Armenonville [4]. El segundo es en 1925, cuando Razzano se queda sin voz y no duda en animar a Carlitos a que vaya solo a Europa, donde triunfaría de manera más que notable [5].

García Jiménez, o Razzano, según se mire, pasa bastante por encima de los últimos años del Zorzal, ya que el Oriental ya no estaba presente en su vida porque su relación se había roto [6]. No obstante, sabemos cómo este descubre el fallecimiento de su excompañero:

José Razzano lo supo subiendo la escalinata del tranvía subterráneo, en la estación Callao, viniendo de su casa de Flores.

Alzó los ojos al cielo oscuro y por su mente giró la visión veloz de las horas vividas: bohemia y riqueza; miseria y risa; lucha y esplendor…

Con paso vacilante, echó a andar sin rumbo por las calles.

Iba llorando desconsolado a su glorioso compañero. Llorando su propia y desconsolada soledad.

Tras esta despedida de Razzano, hay un último capítulo sobre los amores de Gardel, en el que no falta la nota acerca del suicidio de su admiradora Estrellita del Rigel (que, aunque no se menciona en el libro, participaría en Tango Bar) y el extraño aviso de una joven en Colombia para que no tomara el avión, apuntes claramente ajenos a lo que cuenta Razzano y que no aportan sino dramatismo sobre la repentina muerte de Gardel.

Finalmente, no podemos obviar las fotografías y la reproducción de los contratos, también fotográfica, que se publican; en especial, merece nuestra atención la última imagen que se aporta, la carta que el 27 de septiembre de 1931 Carlos Gardel envió a Razzano, en la que pone de manifiesto su labor como representante y su amistad. García Jiménez aprovecha esta página para justificar «que en este libro, donde se cuenta la vida de Carlos Gardel, esté lo mejor de la vida de su compañero José Razzano»; y es verdad, pues hay que plantearse hasta qué punto es esta obra una oportunidad para desempañar algunos puntos controvertidos de su relación con él. Aunque, a fin de cuentas, no cabe duda: el nombre de Razzano está ligado al de Gardel, como si aquel dúo jamás se hubiera disuelto.

NOTAS:

[1] Salvando las distancias literarias y de tiempo, esta extraña técnica narrativa recuerda a El Quijote, con un Cervantes que firma la obra y asegura narrar lo que cuenta Cide Hamete Benengeli, así como los relatos de otros personajes que se convierten en narradores como el cura con El curioso impertinente o el cautivo con su propio relato.

[2] La fecha de nacimiento que se aporta es la del 11 de diciembre de 1887, sobre la que mucho se ha elucubrado y escrito, especialmente desde quienes defienden que Gardel nació en Tacuarembó. José Razzano fue uno de los testigos que, ante el Registro de la Nacionalidad del Consulado de Uruguay, Gardel llevó para conseguir el documento con el que obtendría posteriormente la cédula policial argentina y, por ende, más adelante, la nacionalidad del país en el que vivió; en este acto, Gardel indicó haber nacido en dicha fecha, haciendo coincidir su año de nacimiento con el de Razzano. Este suceso no figura en esta Vida escrita por García Jiménez, pero se puede encontrar en Julián y Osvaldo Barsky, Gardel. La biografía (Taurus, 2004), pp. 290-291.

[3] En cursiva en el original.

[4] Gardel dirá que «este instante de recibir mi primer dinero como profesional ha sido el más delicioso de mi carrera» en El canto claro, 24 de noviembre de 1933, que recogen Hamlet Peluso y Eduardo Visconti en Carlos Gardel y la prensa mundial (Corregidor, 1998), p. 275.

[5] Publicaciones posteriores creen que pudo haber algunos puntos de exageración en esta Vida contada por Razzano, y, precisamente, suele indicarse lo relativo a sus éxitos en los primeros viajes a España Véase, por ejemplo, por indicar dos títulos muy distintos, lo dicho por J. y O. Barsky en Gardel. La biografía, p. 380 («El hecho de que el cantor aceptara actuar en una ciudad pequeña como Vitoria muestra que todavía no recibía ofertas significativas de plazas más importantes») y por Eduardo Payssé en Carlos Gardel. Páginas abiertas (Ediciones Prometeo, 1990), p. 126 («de ese primer viaje […], una separación de la gira artística […], que seguramente no hubiera ocurrido si el éxito hubiera sido real, importante»).

[6] Sobre los motivos de la ruptura, recomendamos lo aportado por Julián y Osvaldo Barsky en Gardel. La biografía, pp. 587–606.

Biblioteca gardeliana: Historia artística de Carlos Gardel de Morena, en La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1405

BIBLIOTECA GARDELIANA (1):

HISTORIA ARTÍSTICA DE CARLOS GARDEL DE MIGUEL ÁNGEL MORENA

Primera edición:

MORENA, Miguel Ángel (1976): Historia artística de Carlos Gardel. Freeland.

Historia artística de Carlos Gardel

Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.

ALFREDO LE PERA

Sirvan estos conocidos versos del tango Volver para agradecer a Antonio Ramón Jiménez, director de La Opinión de Cabra, que haya aceptado mi sugerencia de realizar una reseña de algunos libros sobre Carlos Gardel, porque la bibliografía es ingente y toca todos los temas, desde las discusiones sobre su lugar de nacimiento hasta el análisis de sus películas y los tangos que interpretó, además de tratarse en distintos géneros: ensayo, narrativa, cómic, etc.; por lo que seleccionaré únicamente los títulos que considere relevantes, además de los que hayan caído en mis manos y tengan algo de provecho.

Se podría decir que basta escuchar las grabaciones de Gardel para conocerlo: se puede apreciar sin dificultad que el Gardel que cantaba con José Razzano (formaba dúo con él) en la década de 1910 no es el mismo que se haría mundialmente famoso en la década de 1930. Como indica José Gobello, «compare quien quiera aquella primera versión gardeliana de Mi noche triste con la otra, de 1930, y advertirá el largo y duro camino que hizo Gardel antes de llegar a la cumbre» (1). Todo ese «largo y duro camino» se muestra estrictamente documentado en la Historia artística de Carlos Gardel de Miguel Ángel Morena, «el admirable estudioso», como lo llamaría el ya mencionado José Gobello (2). Es una obra tan minuciosa y completa que ha obtenido elogios y se ha convertido en ineludible consulta desde cualquier ámbito del estudio del cantor (3) y ha tenido varias ediciones (la última en 2008); en palabras de Ana Turón, «cada una de estas ediciones está corregida y aumentada con respecto a las anteriores. Las ansias de superación de Miguel Angel Morena son verdaderamente destacables» (4).

El primer capítulo es brevísimo, con el título de «Antecedentes» y da datos escuetos sobre el nacimiento en Toulousse (Francia) el 11 de diciembre de 1890, su llegada a Buenos Aires (5) y sus primeros años de vida en tierra porteña (colegio, trabajos, etc.) hasta 1909. Se puede afirmar que Morena no tiene interés en estas cuestiones verdaderamente, por lo que las apunta de manera general.

El segundo capítulo, «Vida artística», es una sensacional guía de la trayectoria de Gardel, cada año, cada mes, cada semana y, cuando es posible, día a día. Morena, tras indicar la fecha, indica el lugar y el espectáculo (concierto, filmación de películas, grabaciones en estudio, etc.) en el que participa o protagoniza. En varias ocasiones, esto se complementa con transcripciones de entrevistas hechas a Gardel, de publicaciones de otros libros o de noticias de diarios. Un aspecto muy valioso es que consigue localizar a cada artista que ha compartido escenario con él e, incluso, en varias ocasiones, nos informa si el Zorzal ha hecho algo más que cantar. Por ejemplo, entre septiembre y octubre de 1917 el dúo Gardel-Razzano realiza una serie de actuaciones en Chile. Morena nos apunta la fecha concreta, el lugar, la artista que comparte cartel con el dúo y otra información (6):

5 de octubre. En el teatro OLIMPO de Viña del Mar, se presentan los cantores, compartiendo los programas con la tonadillera Roxana.

Para hacer más interesante la velada del debut –como grato número extra– Gardel y Roxana bailan el tango «Montevideo» de Roberto Firpo.

La relación de toda su trayectoria, 25 años, de 1910 a 1935, está, así, en este libro de manera muy clara y sencilla, además de minuciosa. En este ejemplo, únicamente se nombra a Roxana como artista, pero hay otras actuaciones en que Gardel es uno más, como cuando en mayo de 1922 Jacinto Benavente visita Argentina y se le hace un homenaje: Morena indica los asistentes más relevantes a este acto y añade (7):

Y para que el escritor español pueda apreciar el genuino arte de nuestro pueblo, se les invita a actuar a Gardel y Razzano; quienes a dúo, interpretan «La yegüecita», «La criolla», «Mirala como se va» y «La pastora», y Gardel se luce con los estilos «El pangaré», «Suena guitarra querida», «La mariposa», y algunos tangos.

Noticias en la prensa mundial, la comisión de homenaje al Zorzal, las declaraciones de Berta Gardes y sus últimos años, el traslado de los restos y una reflexión personal sobre la figura de Gardel ocupan el tercer capítulo.

En este punto, Miguel Ángel Morena ofrece un apéndice de más de cien páginas con información muy variada: la documentación del cantor, filmografía, discografía, la música que él compuso, la relación con el turf y la bibliografía consultada. De este extenso apéndice destaca sobremanera el apartado de discografía, con todas las grabaciones ordenadas (8), en primer lugar, por sello, fecha, matriz, acompañamiento y, evidentemente, título y género; y, en segundo lugar, por orden alfabético; lo que es una valiosísima y completísima lista de todos los registros sonoros para disco. No se equivocó Gobello cuando lo llamó «el admirable estudioso».

Historia artística de Carlos Gardel de Miguel Ángel Morena es un libro de cabecera para quien quiera conocer totalmente la trayectoria del Zorzal, un libro imprescindible para comprender, incluso de manera objetiva, el largo y duro camino que hizo de Gardel una de las voces principales, no solamente del tango y en lengua castellana, sino de la Música, con mayúscula, que es un lenguaje universal.

(1) GOBELLO (1999): Breve historia crítica del tango. Buenos Aires, Corregidor, p. 75.

(2) GOBELLO (1991): Tres estudios gardelianos. Buenos Aires, Academia Porteña del Lunfardo, p. 16.

(3) Incluso quienes defienden la teoría uruguayista citan el libro de Morena en sus estudios o no dudan de la trayectoria artística –que no del origen– expuesta en él.

(4) Así lo expresa en los blogs Museo del Libro Gardel y su tiempo y Libros de Gardel.

(5) En la primera edición señala el 9 de marzo de 1893 como fecha de arribo a Buenos Aires. A partir de la segunda, se indicará que la llegada a la capital argentina sucedió el 11 de marzo, un buen ejemplo de la labor de corrección y actualización de Morena desde la segunda edición.

(6) MORENA (1985): Historia artística de Carlos Gardel. Buenos Aires, Corregidor, p. 55

(7) Ibídem, pp. 72-73.

(8) Incluye todas las grabaciones del dúo Gardel-Razzano, incluso en las que Razzano cantaba solo, y las instrumentales de los guitarristas de nuestro cantante. No nos cansaremos de repetirlo: Morena hace un trabajo extraordinario.

De la Breve aproximación histórico-jurídica al constitucionalismo español de Julián Valle Rivas. Reseña en Lucenahoy

https://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/breve-aproximacion-historico-juridica-constitucionalismo-espanol-julian-valle-rivas/20181204143500063430.html

No es mala excusa la celebración de los cuarenta años de coexistencia bajo la Constitución del 78 para publicar un libro, no sobre esta, sino sobre todas las constituciones que ha tenido España. Y es buen asunto, pero realmente bueno, que sea un autor jurista, como Julián Valle Rivas, quien lo haya hecho. Después de Ni piedad ni perdón. Artículos 2011-2016 (2016), en el que recopila buena parte de sus artículos de prensa digital, y de su primera incursión novelística, Sanjorgistas y aracelitanos (2011), hallamos que Breve aproximación histórico-jurídica al constitucionalismo español (2018) contiene mezcla de ambos: ensayo y narrativa. Así, la primera parte la ocupa el ensayo con un excelente análisis de las constituciones, de los proyectos constitucionales y cartas otorgadas que ha tenido nuestro país. Sigue leyendo

Una extraordinaria aportación a la bibliografía gardeliana: La lágrima en la garganta de Yépez-Pottier

https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/artiacuteculos/una-extraordinaria-aportacion-a-la-bibliografia-gardeliana-la-lagrima-en-la-garganta-de-yepez-pottier

La lágrima en la garganta de Arturo Yépez-Pottier, publicado en 2017 en Puerto Rico (Producciones El Copihue), es una de las más llamativas aportaciones recientes sobre Carlos Gardel. Con el largo y explicativo subtítulo de La fascinante vida y extraordinaria vigencia de Carlos Gardel, ofrece nueva documentación gráfica y de su biografía, tanto personal como artística, en sus páginas. El volumen se centra en los últimos años de su vida y está escrito entre el ensayo sobre el Zorzal y la autobiografía del autor, centrándose en ambos casos en Puerto Rico, país que Gardel visitó en su última gira, antes de su muerte en Medellín en 1935. Sigue leyendo

Reseña de Cuando no tenga presente de Conrado Castilla en Odisea Cultural

http://www.odiseacultural.com/2018/10/12/cuando-no-tenga-presente-conrado-castilla/

CASTILLA RUBIO, Conrado (2018): Cuando no tenga presente. Cuadernos del Laberinto.

Antonio Machado dijo que «La poesía no es sino palabra en el tiempo». Palabra y tiempo, los dos términos que se complementan, que se reúnen, que vuelven a dar sentido a la vida del poeta, en este caso, a la de Conrado Castilla. Palabra y tiempo, alfa y omega de Cuando no tenga presente (Cuadernos del Laberinto, 2018). El alfa, el primer poema, titulado «Proemio» en el que dice:

Casi todos los días voy,

al menos un rato, a las palabras.

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Reseña de Al compás literario del tango por Juan de Dios García

http://juandediosgarciaescritor.blogspot.com/2018/09/leido-al-compas-literario-del-tango-de.html

Qué agrado encontrar a un estudioso español de mi generación —cercada culturalmente por el punk-pop-rock-indie anglosajón o el flamenco— al que le apasione el tango y encima fije su atención en el estudio de las letras. Cualquier aficionado a la música sabrá que el tango juega en la misma división literaria que la copla.

   Tiene mérito. Manuel Guerrero Cabrera, siendo andaluz de Lucena, podría haber escogido el compás verbal del cante jondo, millonario en investigaciones y cosechas de los más variados escritores e hispanistas, pero ha decidido en este libro dar una revisión incitante: las inteligentes parodias tangueras a partir de los años treinta, la huella de Rubén Darío en los tangos de Cadícamo, el papel de la censura o la mujer inmigrante en la evolución de las milonguitas al tango-canción, la erudición y el talento del innovador Horacio Ferrer —tuve la suerte de tomar café con él dos horas sin apenas decir una palabra, sólo escuchándole y mirando a la cara a un pedazo vivo de la historia del tango con mayúsculas—, las imágenes bíblicas de Discépolo, el spleen afrancesado de Gardel en ‘Mi noche triste’, su encuentro con Federico García Lorca en Buenos Aires, las metáforas de Cátulo Castillo, Contursi o el inigualable Homero Expósito:

Tu forma de partir

nos dio la sensación

de un arco de violín

clavado en un gorrión.

   Bienvenida esta anomalía de la que he aprendido mucho.