Saigón 29: compromiso y disfrute. En Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/saigon-29-compromiso-disfrute/20180123004726051772.html

El número 29 de Saigón podría considerarse, junto con el nº 16 (2011), uno de los más comprometidos en su contenido. Al igual que el publicado hace ya siete años, se parte del tema de guerra, concretamente, de la de Siria, que fue el motivo principal del XI Premio «Saigón» de Literatura, cuyos textos premiados aparecen publicados: «Siria desmembrada» de Juan García López (poesía), «Sabotaje» de Héctor Daniel Olivera Campos (narrativa) y «La maleta mágica» de Ignacio Calle Albert (accésit). Este compromiso se mantiene en la parte de ensayo, con las «Reflexiones sobre la necesidad de una Historia global» de Conrado Castilla, acerca del valor de las Ciencias Sociales y de potenciar la cultura; en la primera parte del análisis de la Constitución de 1978 de Julián Valle Rivas, en la que se insiste que «es una de las más, si no la más, consensuada de nuestra historia constitucional», pues, en verdad, se trata de «un consenso entre todos los sectores, sociales, políticos, culturales, económicos; entre los ciudadanos y sus representantes; entre los españoles y el Estado», por lo que, en definitiva, se trata de un compromiso genérico; y también en «Gritemos por las niñas del mundo» de Sensi Budia, discurso que ella misma leyó en el Recital Grito de mujer en Lucena en marzo de 2017, con una temática relacionada con el género:

Se nos [a nosotras] exigen ideales inalcanzables y nos utilizan estéticamente como objetos y patrones de una perfección irreal. No consentimos ni una afrenta más y ninguna mujer menos. Somos mujeres. Somos seres humanos con capacidades ordinarias y podemos hacer cosas extraordinarias, porque cada persona es un mundo. Tenemos derecho a la vida, a la educación, a un trabajo digno, al respeto, a que no se venda ni se trafique con nuestro cuerpo, a la igualdad de oportunidades.

Junto con este compromiso, otros catorce nombres aportan su estilo y fuerza literarios en este número 29 de Saigón: José Manuel Valle completa la parte de análisis, y José Manuel Pozo, Beatriz González Carmona, David Ávila, Luis Ángel Ruiz, Francisco Moya Ávila, Jesús Cárdenas, María Jesús Soler Arteaga, José Manuel Moreno Millán, Pablo García Ruiz, Valeria Arredondo Alarcón, Manuel Delgado Gómez y Eva Moure forman el resto de la parte creativa de este número. Destacan los poemas de los dos últimos, el primero, el de Manuel Delgado, por su mensaje vital, algo novedoso, y acertado uso de las imágenes y del ritmo, texto que merece especial interés en esta reseña y que emplearé para el cierre de estas líneas; en cuanto al texto de Eva Moure, atrae la frescura y la genialidad del mismo, que nace de una extensa cita de la novela Rayuela de Julio Cortázar y, ya en el poema, nos lleva hasta París y un encuentro:

Cantamos al amanecer […].

Hasta los huesos nos caló la música

y brindamos mil veces con nuestros besos

por nuestra batalla.

Pero del concierto que fue nuestra cama

no queda ya ni el rumor,

ni tu guitarra.

Ana Patricia Moya protagoniza la entrevista, en la que se le pregunta por los diez años de la revista y editorial Groenlandia, por su obra Píldoras de papel y por la poesía o la literatura en general; respecto a esta última, afirma que «puede ser una terapia más efectiva que un tratamiento; el problema es que a veces la realidad te puede desbordar y escribir no es suficiente». Por eso mismo, existe Saigón, porque la realidad nos desborda, por la guerra en Siria o por la violencia hacia la mujer, entre otros aspectos; por eso mismo, también, habría que hacer más que escribir, como impulsar las Ciencias Sociales o dejar a un lado las diferencias y la presión del momento histórico para lograr una Constitución creada en común desde ideologías inconsolables. No olvidemos que Saigónes una revista y, por lo tanto, las palabras tienen prioridad, pero estas pueden dar el salto a la acción cuando cada persona las hace suyas al leerlas, sean de guerras, de cultura, de leyes, de música o de amor. Cada quien las administre con el tiempo que tenga:

No deje que pase un día rápido.

No consiga quedarse dormido.

Pero sobre todo no calle, ni silencie

con su mentalidad ajena, el pan de otro.

Que nunca se llene su sangre, ni su pecho,

de agujas negras y dolor, no se caiga

por el espejo hacia la niebla, no se cruce

con el gran agujero negro, no lo pruebe.

Intente leer la vida lento, los detalles

se emborronan si va deprisa. Y disfrute.

Esto lo firma Manuel Delgado en su poema «Manual de instrucciones para la vida». Disfrutemos mucho de las páginas de Saigón que, como la vida misma, en este número 29 nos ofrece un crisol de nuestra existencia más oscura y más luminosa. Y recordemos estas palabras de Manuel Delgado, siempre nos acompañen, porque en mucho de lo que hacemos acabamos olvidándolo:

No se arrepienta por no ver el paisaje

si sube corriendo a la cima.

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Tres compases. Reseña de Julián Valle sobre Al compás literario del tango

http://www.surdecordoba.com/opiniones/julian-valle-rivas/tres-compases

El lector afable —y, por qué no, también el adusto— ungido con los versificados óleos obtenidos a partir del prensado de la preclara vida y dispares milagros del poeta y profesor Manuel Guerrero Cabrera, hagiografía filológica abocada a la advocación apolínea, goza de la certeza de que, entre rima y rima, pasados los meses, como si la inquietud de su pluma adquiriera cualidades de un metrónomo, acompasando sus trazos a las urgencias del lector, el autor tiende a ofrecerle, o mejor, a ofrendarle, acreditada su excelsa generosidad, estudios literarios, a mayor gloria del conocimiento humano.

            Como hombre de honor, cumplidor y caballero, satisfaciendo esa cita ineludible con las carestías lectoras e intelectuales de la humanidad, Guerrero Cabrera ha publicado Al compás literario del tango, que viene a continuar la construcción de esa ilustre senda que iniciara con Tango. Bailando con la literatura (2009). Y es que la pasión del autor por el tango sólo se ve superada por la que siente hacia su familia, dejando a las Letras, con mayúscula, y a la lírica, con minúscula, en una sensible equidistancia no exenta de dedicación y amor, lo cual no le impide servirse de la probeta de su alma para experimentar todas a la vez, pues su hija tiene nombre de tango y aquella egregia senda, todavía en construcción, dirige hacia el análisis del tango-canción desde una perspectiva literaria, en el amplio espectro que la Literatura puede abarcar, pese a que el tango-canción sea, claro está, poesía. Vasto escenario, entonces, en el cual los amigos nos sentimos un poco descolocados, preguntándonos con frecuencia dónde ubicarnos, o reubicarnos, desplazándonos constantemente sin pesar, rencor o envidia: el alma del rapsoda es lo suficiente extensa y espaciosa como para no considerar la distinción al compartirla.

            He tecleado «tango-canción» por ser el acertado término que emplea Guerrero, ya que tango es la integridad, al igual que cada una de sus partes: tango tanto es el baile como es su música y letra. (O un juego, si bien en otro supuesto etimológico, que no viene al caso). Fragmentado, en consecuencia, tango es baile, música y letra. La letra del tango es el mismo, el mismísimo loco afán, parafraseando a Enrique Cadícamo, que inflama el entusiasmo de Guerrero, que excita su vocación lírica, que trastorna (¡en el buen sentido!) su inspiración erudita. Es la letra y no la música, porque, aun cuando las palabras pudieron ejercitarse con su propio plan de rutinas, a fin de encajar con milimétrico ajuste en el molde musical, la letra del tango, per se, es rima, ritmo y métrica, es armonía, es música, es poesía: «Nadie puede escribir un tango —aseveraba Homero Expósito y nos recuerda Manuel Guerrero— si no sabe escribir un soneto».

            Al compás literario del tango reúne seis estudios imprescindibles para entender la naturaleza literaria y/o lírica del tango. «Rubén Darío en los tangos de Enrique Cadícamo» revela el influjo del nicaragüense sobre el argentino (y otros), hasta el punto de incorporar éste en sus versos paralelismos o reflejos de la obra del primero; revela la importancia de la educación en los tangueros, la conclusión de que «en la evolución del tango, la Literatura culta ha tenido un papel relevante…». «Las milonguitas…», y Esther, Griseta y Malena, describe la significadora presencia de la mujer en las letras tangueras. «Parodias literarias en el tango» descubre cómo se parodiaron famosos o populares poemas para componer tangos. «El valor literario de Mi noche triste» reivindica la transcendencia de la creación de Pascual Contursi en posteriores obras (el maldito Guerrero prendió mi curiosidad de tal modo que escuché las dos versiones de Mi noche triste interpretadas por Carlos Gardel, en 1917 y 1930, para corroborar las diferencias). «La Biblia contra el calefón…» se centra en el trasvase de imágenes y personajes bíblicos al tango-canción, particularmente, por Enrique S. Discépolo. Y «Homero Expósito: la metáfora en el tango» es una aproximación filológica que manifiesta la avidez de Expósito por profundizar en ese carácter literario del tango-canción: «… es el poeta que culmina esta tarea iniciada anteriormente por otros autores y que tan bien refiere su cita que iguala al tango con el soneto…».

            Cinco artículos recopilados de la prensa digital, que evocan nombres o momentos en la historia del tango, y una adición, como remate final, una sugestiva coda, homenaje a Mi noche triste, a aquel primer tango-canción, cierran la notable obra de Guerrero Cabrera.

            «¿Y qué pasa con el tango-baile?», se preguntará el pertinaz lector, vacilante sobre la destreza del autor para solventar con pareja gracilidad el lance, al detectar la enormidad de su humanidad. La frágil memoria de quien subscribe sólo consigue revivir una ocasión en la cual Guerrero danzara bajo la cadencia del tango, haciéndolo de la mano de su esposa. Por lo demás, jamás se cuestionó la indispensabilidad de la inmensidad corporal del poeta: un gran corazón precisa de un gran cuerpo donde, al compás candoroso del bandoneón, palpitar.

Reseña de El silencio de Saúl Suane en El coloquio de los perros

https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/la-biblioteca-de-alonso-quijano/el-silencio

EL SILENCIO DE SAÚL SUANE

Manuel Guerrero Cabrera

Una de las definiciones de enunciado que tuve que estudiar en la preparación de oposiciones era la de que aquel estaba comprendido entre dos silencios. Lejos de su certeza o falsedad, me parecía que esta afirmación hacía necesaria que para que se diera un enunciado debía haber silencio. Algo así ocurre en El silencio de Saúl Suane (Córdoba, 1984), quien ya había publicado en 2009 Las aguas y las horas (Groenlandia): el silencio existe porque la voz existe. Estos dos elementos, junto al agua, están indisolubles en este volumen.

Pero hay una cuestión muy Sigue leyendo

Reseña de Ya no quedan junglas adonde regresar de Carlos A. Casas en Sexto Continente de RNE

http://www.sextocontinente.info/2017/10/ya-no-quedan-junglas-adonde-regresar-de.html

Carlos Augusto CASAS (2017): Ya no quedan junglas adonde regresar. M. A. R. Editor, 200 pp.

            Carlos Augusto Casas (Madrid, 1971) obtuvo el VI Premio Wilkie Collins de Novela Negra con Ya no quedan junglas adonde regresar, en la que la venganza es el motivo principal de las tramas que conforman esta novela. Además de escritor, es periodista con amplia experiencia y, tras haber ejercido en Televisión Española, Cuatro o Antena 3, compagina este oficio con el de la dirección de la colección de novela negra y policiaca Estrella Negra en Cuadernos del Laberinto. Sigue leyendo

Reseña de Pequeño tratado de etología de Carmen Ramos en La galla ciencia

http://www.lagallaciencia.com/2017/09/pequeno-tratado-de-etologia-de-carmen.html

RAMOS, Carmen (2017): Pequeño tratado de etología. Lastura, 70 pp.

 

En la obra de Carmen Ramos es inusual encontrarse con textos que no hablen de lo que nos rodea, de lo cotidiano, de aquello que nos configura. Muestra de ello fue Poliédrica (2011) y Las estrellas han hallado otra forma de morir (2013), y así sucede con este nuevo título: Pequeño tratado de etología. En una nueva vuelta de tuerca, Ramos opta por centrarse en metáforas e intensificarlas mediante la palabra: estamos ante una poesía de línea clara que potencia al máximo la imagen como ejercicio literario y la relaciona con un sentimiento o una situación que, en definitiva, vivimos cada día. No en vano, la propia autora denomina a cada poema «Imagen».

 

Un día

creyó ver

en las caprichosas formas de las nubes

un ejército de dragones.

 

Solo tuvo

que palpar su pecho para saber

que el cielo puede ser ese cristal

donde solo se refleja aquello que sucede

muy, (sic) muy adentro.

(IMAGEN II)

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Reseña de Miguel de Cervantes en tierras cordobesas de Antonio Cruz Casado

En el Boletín de la Real Academia de Córdoba aparece la reseña que he escrito sobre el libro Miguel de Cervantes en tierras cordobesas. Estudios y ensayos cervantinos de Antonio Cruz Casado (página 615).

http://repositorio.racordoba.es/jspui/bitstream/10853/188/1/BRAC%20165.pdf

MIGUEL DE CERVANTES EN TIERRAS CORDOBESAS DE ANTONIO CRUZ CASADO

Manuel Guerrero Cabrera

            Decía ayer don Antonio Cruz Casado, el autor del volumen que analizamos, que siempre es preciso revisar los clásicos para no caer en la rutina de la repetición y que es completamente necesaria la realización de estudios textuales teniendo en cuenta lo ya escrito e intentando aportar algún punto de vista nuevo o alguna sugerencia. Miguel de Cervantes en tierras cordobesas. Estudios y ensayos cervantinos es el hecho de estas palabras, con una colección sobresaliente de artículos de investigación, por un lado, sobre el autor del Quijote y su presencia en Córdoba y provincia, con especial atención al sur (Cabra, Iznájar, Rute y Lucena) y, por otra, sobre autores cordobeses que estudiaron a Cervantes. Sigue leyendo

La breve eternidad de Morfeo

Hace diez años falleció el joven escritor egabrense Rafa Manjón-Cabeza Guzmán (1980-2007) y me gustaría recordarlo con esta reseña sobre su obra póstuma La breve eternidad de Morfeo, que apareció en el nº 10 de la revista Groenlandia.

ETERNO RAFA MANJÓN-CABEZA

Manuel Guerrero Cabrera

Rafael Manjón-Cabeza Guzmán, La breve eternidad de Morfeo. Cabra, Ayuntamiento de Cabra, 2010, 190 pp.

Quienes tuvimos la suerte de conocer a Rafa Manjón-Cabeza Guzmán seguimos impresionados por su ausencia y por lo mucho que nos aportó en poco tiempo (poquísimos meses en mi caso). Al menos nos quedó su obra, desde la que sigue marcándonos; por lo que la publicación de toda su poesía y su prosa creativa por el Ayuntamiento de su localidad, Cabra, es algo inmenso y necesario para quienes lo leímos en Saigón, La Opinión de Cabra o en algún correo personal en el que te confiaba algún poema de su autoría para leerlo y compartir opiniones.

            Respecto a su obra poética (recogida en El incierto destino de los dardos), don Antonio Roldán la definió, acertadísimo, como «necesaria, profunda, rebelde y juvenil, amorosamente inspirada»; en cambio, su obra narrativa compuesta por diez textos de diversa índole (aunque el desencanto o la desilusión es algo que encontramos muy a menudo), quedan agrupados en el volumen que aquí comentamos y no dejan indiferente a nadie.

            Quizá por razones biográficas del autor, impacta al lector su lectura. Ya Raquel García, quien mejor lo conoció, nos lo descubre en su prólogo: «relatos llenos de inolvidables vivencias y de una visión auténtica, original, crítica y sensible».

Pero, dejando aparte este rasgo vital (además, difícil de eludir), hay que elogiar la técnica narrativa, llena de información visual y de diálogos (no podemos descartar una posible influencia cinematográfica) y la calidad literaria de los personajes protagonistas y su final: un suicida que piensa que la muerte es sólo un momento fugaz, un artista catalán en Córdoba donde trata de estrenar su obra de teatro, un anciano que se enfrenta a una enfermera manipuladora, un «Quijote» de Verne o un muchacho que ve cumplidos sus deseos por las lágrimas de San Lorenzo, son algunos de ellos. En cada relato conocemos sus motivos para la acción y sus pensamientos, a modo de expresa confesión del autor mediante sus personajes; por lo que, sin pretenderlo, hemos vuelto a unir vida y obra: la muerte es un instante y, luego, viene la nada; hay que vivir hasta el último instante para realizar tus sueños; no hay que perder la esperanza y actuar ante lo injusto; la libertad está en el interior de cada uno; los deseos se cumplen, pero tienen sus consecuencias.

            Al contrario, totalmente al contrario que en su poema «El finito tiempo perdido»:

Un único aplauso

pareció el cierre de aquel libro.

Y no mereció más

la atmósfera vacía que quedó dentro.

            Digno de varios aplausos es este volumen (para Rafa y todos los que lo hicieron posible) por entregarlo a los lectores, quienes se sentirán colmados de buena literatura y de la reflexión de cuánto podría haber seguido aportando este ya eterno egabrense, si no hubiera caído por siempre en las redes de Morfeo.