BIBLIOTECA GARDELIANA: HISTORIA ARTÍSTICA DE CARLOS GARDEL DE MORENA. EN LA OPINIÓN DE CABRA

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1405

BIBLIOTECA GARDELIANA (1):

HISTORIA ARTÍSTICA DE CARLOS GARDEL DE MIGUEL ÁNGEL MORENA

Primera edición:

MORENA, Miguel Ángel (1976): Historia artística de Carlos Gardel. Freeland.

Historia artística de Carlos Gardel

Y aunque el olvido que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guarda escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.

ALFREDO LE PERA

Sirvan estos conocidos versos del tango Volver para agradecer a Antonio Ramón Jiménez, director de La Opinión de Cabra, que haya aceptado mi sugerencia de realizar una reseña de algunos libros sobre Carlos Gardel, porque la bibliografía es ingente y toca todos los temas, desde las discusiones sobre su lugar de nacimiento hasta el análisis de sus películas y los tangos que interpretó, además de tratarse en distintos géneros: ensayo, narrativa, cómic, etc.; por lo que seleccionaré únicamente los títulos que considere relevantes, además de los que hayan caído en mis manos y tengan algo de provecho.

Se podría decir que basta escuchar las grabaciones de Gardel para conocerlo: se puede apreciar sin dificultad que el Gardel que cantaba con José Razzano (formaba dúo con él) en la década de 1910 no es el mismo que se haría mundialmente famoso en la década de 1930. Como indica José Gobello, «compare quien quiera aquella primera versión gardeliana de Mi noche triste con la otra, de 1930, y advertirá el largo y duro camino que hizo Gardel antes de llegar a la cumbre» (1). Todo ese «largo y duro camino» se muestra estrictamente documentado en la Historia artística de Carlos Gardel de Miguel Ángel Morena, «el admirable estudioso», como lo llamaría el ya mencionado José Gobello (2). Es una obra tan minuciosa y completa que ha obtenido elogios y se ha convertido en ineludible consulta desde cualquier ámbito del estudio del cantor (3) y ha tenido varias ediciones (la última en 2008); en palabras de Ana Turón, «cada una de estas ediciones está corregida y aumentada con respecto a las anteriores. Las ansias de superación de Miguel Angel Morena son verdaderamente destacables» (4).

El primer capítulo es brevísimo, con el título de «Antecedentes» y da datos escuetos sobre el nacimiento en Toulousse (Francia) el 11 de diciembre de 1890, su llegada a Buenos Aires (5) y sus primeros años de vida en tierra porteña (colegio, trabajos, etc.) hasta 1909. Se puede afirmar que Morena no tiene interés en estas cuestiones verdaderamente, por lo que las apunta de manera general.

El segundo capítulo, «Vida artística», es una sensacional guía de la trayectoria de Gardel, cada año, cada mes, cada semana y, cuando es posible, día a día. Morena, tras indicar la fecha, indica el lugar y el espectáculo (concierto, filmación de películas, grabaciones en estudio, etc.) en el que participa o protagoniza. En varias ocasiones, esto se complementa con transcripciones de entrevistas hechas a Gardel, de publicaciones de otros libros o de noticias de diarios. Un aspecto muy valioso es que consigue localizar a cada artista que ha compartido escenario con él e, incluso, en varias ocasiones, nos informa si el Zorzal ha hecho algo más que cantar. Por ejemplo, entre septiembre y octubre de 1917 el dúo Gardel-Razzano realiza una serie de actuaciones en Chile. Morena nos apunta la fecha concreta, el lugar, la artista que comparte cartel con el dúo y otra información (6):

5 de octubre. En el teatro OLIMPO de Viña del Mar, se presentan los cantores, compartiendo los programas con la tonadillera Roxana.

Para hacer más interesante la velada del debut –como grato número extra– Gardel y Roxana bailan el tango «Montevideo» de Roberto Firpo.

La relación de toda su trayectoria, 25 años, de 1910 a 1935, está, así, en este libro de manera muy clara y sencilla, además de minuciosa. En este ejemplo, únicamente se nombra a Roxana como artista, pero hay otras actuaciones en que Gardel es uno más, como cuando en mayo de 1922 Jacinto Benavente visita Argentina y se le hace un homenaje: Morena indica los asistentes más relevantes a este acto y añade (7):

Y para que el escritor español pueda apreciar el genuino arte de nuestro pueblo, se les invita a actuar a Gardel y Razzano; quienes a dúo, interpretan «La yegüecita», «La criolla», «Mirala como se va» y «La pastora», y Gardel se luce con los estilos «El pangaré», «Suena guitarra querida», «La mariposa», y algunos tangos.

Noticias en la prensa mundial, la comisión de homenaje al Zorzal, las declaraciones de Berta Gardes y sus últimos años, el traslado de los restos y una reflexión personal sobre la figura de Gardel ocupan el tercer capítulo.

En este punto, Miguel Ángel Morena ofrece un apéndice de más de cien páginas con información muy variada: la documentación del cantor, filmografía, discografía, la música que él compuso, la relación con el turf y la bibliografía consultada. De este extenso apéndice destaca sobremanera el apartado de discografía, con todas las grabaciones ordenadas (8), en primer lugar, por sello, fecha, matriz, acompañamiento y, evidentemente, título y género; y, en segundo lugar, por orden alfabético; lo que es una valiosísima y completísima lista de todos los registros sonoros para disco. No se equivocó Gobello cuando lo llamó «el admirable estudioso».

Historia artística de Carlos Gardel de Miguel Ángel Morena es un libro de cabecera para quien quiera conocer totalmente la trayectoria del Zorzal, un libro imprescindible para comprender, incluso de manera objetiva, el largo y duro camino que hizo de Gardel una de las voces principales, no solamente del tango y en lengua castellana, sino de la Música, con mayúscula, que es un lenguaje universal.

(1) GOBELLO (1999): Breve historia crítica del tango. Buenos Aires, Corregidor, p. 75.

(2) GOBELLO (1991): Tres estudios gardelianos. Buenos Aires, Academia Porteña del Lunfardo, p. 16.

(3) Incluso quienes defienden la teoría uruguayista citan el libro de Morena en sus estudios o no dudan de la trayectoria artística –que no del origen– expuesta en él.

(4) Así lo expresa en los blogs Museo del Libro Gardel y su tiempo y Libros de Gardel.

(5) En la primera edición señala el 9 de marzo de 1893 como fecha de arribo a Buenos Aires. A partir de la segunda, se indicará que la llegada a la capital argentina sucedió el 11 de marzo, un buen ejemplo de la labor de corrección y actualización de Morena desde la segunda edición.

(6) MORENA (1985): Historia artística de Carlos Gardel. Buenos Aires, Corregidor, p. 55

(7) Ibídem, pp. 72-73.

(8) Incluye todas las grabaciones del dúo Gardel-Razzano, incluso en las que Razzano cantaba solo, y las instrumentales de los guitarristas de nuestro cantante. No nos cansaremos de repetirlo: Morena hace un trabajo extraordinario.

Una extraordinaria aportación a la bibliografía gardeliana: La lágrima en la garganta de Yépez-Pottier

https://elcoloquiodelosperros.weebly.com/artiacuteculos/una-extraordinaria-aportacion-a-la-bibliografia-gardeliana-la-lagrima-en-la-garganta-de-yepez-pottier

La lágrima en la garganta de Arturo Yépez-Pottier, publicado en 2017 en Puerto Rico (Producciones El Copihue), es una de las más llamativas aportaciones recientes sobre Carlos Gardel. Con el largo y explicativo subtítulo de La fascinante vida y extraordinaria vigencia de Carlos Gardel, ofrece nueva documentación gráfica y de su biografía, tanto personal como artística, en sus páginas. El volumen se centra en los últimos años de su vida y está escrito entre el ensayo sobre el Zorzal y la autobiografía del autor, centrándose en ambos casos en Puerto Rico, país que Gardel visitó en su última gira, antes de su muerte en Medellín en 1935. Sigue leyendo

Carlos Gardel en 1918. Artículo en La opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1395

En alguna ocasión he escrito que Mi noche triste está considerado el primer tango-canción, una nueva manera en el que el tango deja de ser únicamente danza y se trabajan más las letras.

La de Mi noche triste fue escrita por Pascual Contursi (Chivilcoy, 1888 – Buenos Aires, 1932) en 1916, aunque es el año siguiente, 1917, el año que se toma como nacimiento del tango-canción debido a que Carlos Gardel la canta ante el público del Teatro Esmeralda de Buenos Aires (aunque hay quien indica, como Miguel Ángel Morena en Historia artística de Carlos Gardel, que lo hiciera en el Teatro Empire de la capital argentina); además, es el propio Gardel quien lo graba por primera vez, precisamente, en 1917. Sigue leyendo

Reseña de Al compás literario del tango por Juan de Dios García

http://juandediosgarciaescritor.blogspot.com/2018/09/leido-al-compas-literario-del-tango-de.html

Qué agrado encontrar a un estudioso español de mi generación —cercada culturalmente por el punk-pop-rock-indie anglosajón o el flamenco— al que le apasione el tango y encima fije su atención en el estudio de las letras. Cualquier aficionado a la música sabrá que el tango juega en la misma división literaria que la copla.

   Tiene mérito. Manuel Guerrero Cabrera, siendo andaluz de Lucena, podría haber escogido el compás verbal del cante jondo, millonario en investigaciones y cosechas de los más variados escritores e hispanistas, pero ha decidido en este libro dar una revisión incitante: las inteligentes parodias tangueras a partir de los años treinta, la huella de Rubén Darío en los tangos de Cadícamo, el papel de la censura o la mujer inmigrante en la evolución de las milonguitas al tango-canción, la erudición y el talento del innovador Horacio Ferrer —tuve la suerte de tomar café con él dos horas sin apenas decir una palabra, sólo escuchándole y mirando a la cara a un pedazo vivo de la historia del tango con mayúsculas—, las imágenes bíblicas de Discépolo, el spleen afrancesado de Gardel en ‘Mi noche triste’, su encuentro con Federico García Lorca en Buenos Aires, las metáforas de Cátulo Castillo, Contursi o el inigualable Homero Expósito:

Tu forma de partir

nos dio la sensación

de un arco de violín

clavado en un gorrión.

   Bienvenida esta anomalía de la que he aprendido mucho.

La amistad entre Carlos Gardel y Rafael Alberti. Artículo en Surdecordoba.com

A José Jesús Conde, gardeliano

20 de mayo de 1928, la final de la Copa del Rey o Campeonato de España fue disputada por el Fútbol Club Barcelona y la Real Sociedad, que acabó con victoria del primer equipo por tres a uno, en el campo de El Sardinero en Santander. En aquel lugar, en aquel momento, coincidieron el poeta Rafael Alberti y el cantor Carlos Gardel, ambos fueron invitados y estuvieron acompañados por el escritor y editor José María de Cossío; curiosamente, Alberti era el único de los tres que no tenía interés por el fútbol, si bien posteriormente manifestaría su simpatía por el equipo catalán en aquella final. Gardel sí que iba con los azulgrana, porque contaba con varios amigos suyos en las filas del Barcelona, nombres propios de la historia de este equipo y del fútbol español, tales como Josep Samitier (apodado «El mago», gracias a que el cantor lo llamaba así, según el periodista Josep María Lladó i Figueres, como recoge el blog Gardel-es), Vincenç Piera y Franz Platko, entre otros. Este último, Platko, es otro punto de unión entre estos dos hombres, pues fue el héroe de aquel duro partido (a causa de un golpe, tuvo que ser retirado del campo, pero volvió con la cabeza vendada para terminar el partido), y emocionó de tal manera a Alberti que este le escribió una oda publicada en Cal y canto (1929); en cuanto a Gardel, se corrió la leyenda de que el mismísimo Zorzal le había puesto las vendas al jugador y que le había alentado a volver al juego, de la amistad que se tenían. Celebraron la victoria en el hotel con los catalanes, con «banderines separatistas» y el canto del «Els segladors»; con el poeta gaditano y con Cossío, se encontraba Gardel quien interpretó algunos tangos.

Ese día, 20 de mayo de 1928, Gardel y Alberti se conocieron en Santander. Alberti dejaría escrito sobre él lo siguiente en sus memorias que llamó La arboleda perdida:

Con él [Gardel] salimos aquella misma madrugada para Palencia. Una breve excursión, amable, divertida. Gardel era un hombre sano, ingenuo, afectivo. Celebraba todo cuanto veía o escuchaba. Nuestro recorrido por las calles de la ciudad fue estrepitoso. Los nombres de los propietarios de las tiendas nos fascinaron. Nombres rudos, primitivos, del martirologio romano y visigótico. Leíamos con delectación, sin poder reprimir la carcajada «Pasamanería de Hubilibrordo González»; «Café de Genciano Gómez»; «Almacén de Eutimio Bustamante»; y éste sobre todos: «Repuestos de Cojoncio Pérez». Un viaje feliz, veloz, inolvidable. Meses después, ya en Madrid, recibí una tarjeta de Gardel fechada en Buenos Aires. Me enviaba, con un gran abrazo, sus mejores recuerdos para Cojoncio Pérez. Como a mí, era lo que más le había impresionado en Palencia.