Siempre hay tiempo 86: Homero Expósito

Anuncios

El mago y la novia ausente. Accésit del X Premio Saigón de Literatura

EL MAGO Y LA NOVIA AUSENTE
(c) Manuel Guerrero Cabrera
 Accésit del X Premio «Saigón» de microrrelato
 Para Ariel Carrizo Pacheco
 –La bacana está triste, ¿qué tendrá la bacana…?
Escuchaban a Celedonio Flores como una declaración deseada de amor, porque en este
poeta todos sus versos eran admirables.
–Volvemos en unos minutos tras la pausa comercial en Radio Stentor –dijo el locutor,
cuando el poeta acabó.
Hizo la señal de que ya no estaban en el aire y Gardel, inquieto, se levantó de su silla
para dirigirse al otro poeta invitado, Enrique Cadícamo:
–Recién escuché al Negro Cele, me acordé de que grabé varios tangos ayer nomás, entre
ellos La novia ausente, de vos…
–Seguro que lo cantaste de forma inigualable –interrumpió Cadícamo.
–Sos un buen poeta, decime: ¿cómo usaste los versos de Rubén y no los de vos?
–Porque el tipo del tango tiene sus años… Imaginá que yo sería un pibe cuando se le
murió la mina, así que nadie mejor que Rubén Darío para ese recuerdo romántico.
Gardel acababa de sentarse en un sofá del estudio, cuando el locutor avisó de que en dos
minutos volverían a estar en directo.
–¡Che, Enrique! ¿Así es el tipo?
Gardel había sacado un mechón de lana del viejo sofá y se lo había colocado a modo de
bigote. Todos rieron. Por estas cosas le llamaban «El Mago»: había unido poesía y vida
para gusto de todos con lana vieja. Y con alma de niño, sonrisa de ángel y ridículo
mostacho quiso dar vida al protagonista de La novia ausente:
–La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?

En este vídeo podrás verme leer el texto durante la entrega del premio:

La gloria del águila. Un tango español analizado para La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1221
LA GLORIA DEL ÁGUILA: UN TANGO PARA EL PLUS ULTRA
Este año se cumple el centenario del nacimiento del tango-canción con Mi noche triste, una creación de Pascual Contursi sobre un tango de Samuel Castriota llamado Lita, compuesto en 1916 (algunos estudiosos consideran que fue en 1915, pero esta cuestión no es la que importa ahora). Así se considera oficialmente, a lo que se suma que Carlos Gardel lo cantara un año después, en 1917, en el Teatro Esmeralda, fuera de sus círculos habituales, ante un público de alta sociedad, además de grabarlo y de interceder para que se incluyera en un sainete que lo popularizó. Este el comienzo del influjo de un estilo musical que atravesó el Río de La Plata y llegó a todo el mundo, desde Londres a Tokio, pasando por París, uno de sus focos más relevantes, y Barcelona. El tango creó toda una moda y hasta un color tango, de cromática anaranjada (tangerine-tango). En España fue muy difundido, en especial, en la voz de Carlos Gardel, quien visitó nuestro país en 1923 y en 1925-27; precisamente, en esta segunda visita pudo vivir las impresiones del vuelo del Plus Ultra en España.
Recordemos que el Plus Ultra fue el primer avión español que voló de Europa a América, de Palos de la Frontera a Buenos Aires. Era un hidroavión Dornier Do J (o Wal, ‘ballena’), creado a principios de la década de 1920 por la compañía alemana Dornier, que realizó la ruta en varias fases con el itinerario: Palos-Las Palmas de Gran Canaria-Islas de Cabo Verde-Fernando de Noronha-Recife (Pernambuco)-Río de Janeiro-Montevideo-Buenos Aires. Los cuatro integrantes de la tripulación del Plus Ultra fueron Ramón Franco (como muestra el monumento que tenemos en El Paseo, colocado en el mismo año de esta proeza), Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y Pablo Rada.
Volviendo a Carlos Gardel, en 1926 se encuentra en Barcelona y, al año siguiente, grabará el tango La gloria del águila en homenaje a la hazaña del Plus Ultra.
La música de este tango es obra de Martín Montserrat Guillemat (Morell, Tarragona, 1906 – Barcelona, 1990), que especialmente fue músico de cine y actor en diversas películas, pero había comenzado antes en el mundo de la música, en 1925, con el chotis Ni pintao que grabaron, entre otros, Mercedes Vecino, Cassen y Rafael Medina. Según cuenta Orlando del Greco en las semblanzas de artistas de Todotango.com, el cantor le pidió a Martín Montserrat que le mostrara los tangos que llegaban de Argentina, enseñándole también los que había compuesto, entre ellos, La gloria del águila que Gardel decidió grabar, ya que había pasado un año desde que el Plus Ultra llegara a Buenos Aires.
La letra es de Enrique Nieto de Molina (Manila, Islas Filipinas, España entonces, 1888 – Barcelona, 1969), colaborador en La Esfera, Blanco y Negro, Mundo Gráfico y otras revistas de la época; autor de operetas y zarzuelas, también de cuplés como Pastorela, Mi España o El Molinero. Viajó a Argentina en 1915 donde conoció de primera mano el éxito de Gardel y Razzano con el tango, a partir de Mi noche triste. En 1920 volvió a España.
He aquí la letra, que no podía exponer mejor la empresa del Plus Ultra y que, al igual que en el monumento que hay en El Paseo de nuestra localidad, lo relaciona con el viaje de Colón:
El rey del aire, tendió sus alas
y fue radiando como el sol, que al mundo baña
con la proeza de cuatro hispanos
que son un timbre más de gloria para España.
Salió el Plus-Ultra con raudo vuelo,
mirando al cielo, rumbo a la ciudad del Plata…
El orbe entero se ha estremecido,
y el entusiasmo en todas partes se desata…
Desde Palos, el águila vuela,
y a Colón con su gran carabela,
nos recuerda, con tal emoción,
la hazaña que agita todo el corazón…
Franco y Durán, Ruiz de Alda los geniales
los tres con Rada son inmortales,
los españoles van con razón
cantando al ver el galardón de su Nación…
Y cantarán con todas las naciones,
entrelazando los corazones
y en tal clamor surge un tango argentino
que dice a España: ¡madre patria de mi amor!
Cruzó Las Palmas y Porto Praia,
glorioso llega en Fernando Noroña,
prosigue el vuelo y en Pernambuco
da con su raid, al mundo la impresión más honda.
En Río Janeiro, Montevideo,
suenan campanas pregonando la victoria,
y en Buenos Aires la hija querida,
al fin se cubren los valientes ya de gloria…
Dos países en un noble lazo, con el alma se dan un abrazo
es la madre que va a visitar los hijos que viven en otro hogar…
Franco y Durán, Ruiz de Alda
los geniales los tres con Rada son inmortales,
los españoles van con razón cantando,
al ver el galardón de su Nación…
Y cantarán con todas las naciones,
entrelazando los corazones
y en tal clamor surge un tango argentino
que dice a España: ¡madre patria de mi amor!

Horacio Salgán se fue. Nueva colaboración en Lucenahoy.com

http://www.lucenahoy.com/blog/manuel-guerrero/horacio-salgan-fue/20160823000412032516.html
Con cien años cumplidos se ha ido una leyenda del tango, un renovador y un músico sin igual. Ya nos ha dicho adiós Horacio Salgán, cuando vuelvo a su obra, en particular, a su extraordinario A fuego lento y a la versión de Trenzas, ese poema de Homero Expósito hecho para el tango, a la que pone voz otro grande: Edmundo Rivero. Y se apena mi alma de escucharlo ahora, después de varios meses sin hacerlo. Que yo diga que el maestro Salgán es grande no tiene mérito. Su obra lo dice por sí sola.
Nacido en Buenos Aires en junio de 1916, ha fallecido el pasado 19 de agosto. Pianista, director y compositor imprescindible, no es este el lugar para hacer aquí una semblanza biográfica, tan extensa como los años que vivió, y en la que tendríamos que hablar de nombres importantes de la música argentina, como Roberto Firpo, Leopoldo Federico, Pedro Laurenz, el ya mencionado Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche y Aníbal Troilo, sin olvidar a Ciriaco Ortiz y a Ubaldo de Lío; lo que ocuparía mucho espacio. Por eso, traigo aquí lo que dicen de él tres buenos conocedores del tango.
Rafael Flores, en El tango. Desde el umbral hacia dentro, comenta que «Horacio Salgán demuestra que el ritmo puede tener otro dibujo y que un tango bailable no necesariamente debe ser de marcación cuadrada y simplista; demuestra lo contrario con abundante inspiración armónica y hábil inventiva».
Horacio Ferrer en El libro del tango. Crónica y diccionario (1850-1977) habla sobre el maestro extensamente (cuatro páginas de diccionario y la información se limita a 1977). En resumen, dice que «definió –en plena juventud– un estilo musical rotundo, serio, sin la más mínima vacilación de fondo o de forma […]. Su obra, en plano de conjunto y en rigos de claves estéticas y temperamentales, es una suerte de isla que sólo se asocia vagamente con los estilos que la precedieron, en una soledad misteriosa, esencial, a la que es muy difícil encontrar equivalentes en toda la historia del tango». Anota también que sus tangos interpretados por otros pierden gracia y belleza, al no tener la personalidad de su compositor.
José Gobello, en Breve historia crítica del tango, corrige a quienes afirman que Astor Piazzolla fue el primer vanguardista del tango, para lo que recoge la siguiente anécdota de este músico argentino, en la que este contaba que iba a escuchar a Salgán a un local cercano en los descansos de la orquesta de Troilo, de la que formaba parte y que «se sintió tan sorprendido por ese ‘tanguismo’ tan particular que por un tiempo perdió toda esperanza de concretar un futuro brillante como arreglador y compositor de tangos». Por lo tango, «el verdadero gestor de la vanguardia en el tango es Salgán». Gobello es sincero y nos dice que ha tomado la anécdota del libro Horacio Salgán: la supervivencia de un artista en el tiempo (que lleva prólogo, precisamente, de Horacio Ferrer) de Sonia Ursini, Académica de la Nacional del Tango.
Por último, las palabras del maestro que se nos ha ido: «El estilo propiamente dicho está en aquellas pequeñas dosis de personalidad o de forma personal que puede poner el intérprete, sea arreglador o sea director, al hacer las cosas a su manera».
Al menos, nos queda lo que dejó de él en A fuego lento, A don Agustín Bardi, A una mujer y La llamo silbando. Ahí le escucharemos siempre.

Accésit del X Premio Saigón de microrrelato

La_novia_ausente_tapa_72
Ayer la Asociación Cultural Naufragio informó del fallo del X Premio Saigón de Literatura, al que me presenté con un microrrelato para animar la participación de otros compañeros, con el resultado de que se le ha concedido un accésit. El microrrelato se llama ‘El mago y la novia ausente’ y tiene como protagonista al tango. Es curioso recibirlo después de tanta lucha por la supervivencia de este premio, como si con este mérito me agradeciera todo el tiempo que le he dedicado en un texto sobre una de mis pasiones. Pronto aparecerá publicado en Saigón. Aquí se puede leer el fallo:
http://acnaufragio.blogspot.com.es/2016/08/fallado-el-x-premio-saigon-de-literatura_7.html

Tangos para la Cuaresma. Artículo en La Opinión de Cabra

http://www.laopiniondecabra.com/ampliar.php?sec=especiales&sub=colaboraciones&art=1154

Quizá más de uno piense que el título de este artículo no tiene sentido, que es un oxímoron, que tango y Cuaresma son términos opuestos y que no hay modo de unirlos. No les faltaría razón en ello, porque, desde que el tango existe, su relación con el catolicismo no siempre ha sido tan buena como ahora.

Siempre se recuerda la anécdota de que los Papas Pío X y Pío XI quisieron comprobar de primera mano si el tango, el baile de moda por entonces, en las primeras décadas del siglo XX, y en continuo auge, era tan pecaminoso como se decía… En ambas ocasiones contó con la aprobación de los Papas que no vieron nada de inmoral en él.

El apogeo del tango hizo que de ser bailado únicamente por el pueblo pasara a ocupar los espacios ociosos de la alta sociedad, lo que le valió para que fuera vigilado durante las distintas dictaduras y gobiernos militares que tuvo Argentina, llegando al caso de eliminar el lunfardo y el voseo de las letras, tarea en la que se esforzó sin medida el católico Monseñor Gustavo Franceschi en los años cuarenta del siglo pasado.

Pero el tiempo pasa y ha hecho que un argentino sea Papa, de tal manera que para celebrar su cumpleaños en 2014 se eligiera el tango para celebrarlo e, incluso, le han compuesto varios tangos en su honor. Uno de ellos, con letra de Daniel Ursini, dice en su estribillo:

Hoy sos el Papa Francisco,
pero siempre serás Jorge,
el que imitando a Jesús
siempre anduvo con los pobres.

Sin duda, uno de los momentos más importantes de la justificación de fe es el sacramento de la eucaristía. «La novena» es un tango de 1933 con letra de Alfredo Bigeshi y música de Miguel Bonano, en el que se cuenta los momentos previos a la misa de una novena y lo que pasa durante su celebración (una vieja que llora por la pérdida de su hijo en la guerra). Llama la atención la primera parte, porque resulta un ejercicio costumbrista que muestra la sociedad cristiana de aquel tiempo:

Campanas de bronce,
las voces de Dios,
anunciando la Novena,
se oyen cual deber sagrado
con su toque acompasado,
de oración.

Viejitas y muchachas, desfilan hacia el templo,
consuelo de las almas, que descansan en paz.
Hilvanan un rosario de penas y recuerdos,
de hermanos, padres, novios que ya no volverán.
Los fieles de rodillas elevan hacia el cielo
plegarias a la Virgen y súplicas a Dios,
y, mientras en voz baja dicen avemarías,
el padre «sermonea» desde el Altar Mayor.

Con una pervivencia actual que nos abruma, encontramos «Si volviera Jesús», de Dante A. Linyera y Joaquín Mora, escrito en 1935. ¿No es la Cuaresma tiempo de conversión y de arrepentimiento? ¿Por qué el mundo no lo vive así y sigue empeñado en enfrentar a unos contra otros? En efecto, como se afirma en este tango, «Si volvieras, Jesús, / otra vez con tu cruz / tendrías que cargar».

Veinte siglos hace, pálido Jesús,
que miras al mundo clavado en tu cruz;
veinte siglos hace que en tu triste tierra
los locos mortales juegan a la guerra.
Sangre de odio y hambre vierte el egoísmo,
Caifás y Pilato gobiernan lo mismo
Y, si en este siglo de nuevo volvieras,
lo mismo que entonces Judas te vendiera.
[…]
La injusticia impera. ¿Dónde está el amor
que tú predicaste, dulce Redentor?
Magdalena vaga por los callejones
apedreada, hambrienta… Mandan las pasiones…
Ya todo se compra y todo se vende.
La inocencia sufre, nadie la comprende…
¡Qué razón tenías! ¡Qué razón que aterra!
¡Oh, Jesús, tu reino no era de la tierra!

También la Cuaresma es tiempo de reflexión y de unión entre cristianos. La ausencia de lo primero y la carencia de lo segundo nos hace vulnerables como creyentes, como familia de Jesús y del Padre. En el tango «Un mismo Dios» de Luis Derry y Vicente Florentino, se habla de lo absurdo de la guerra entre quienes tienen la misma fe, simplemente porque los gobernantes anteponen sus ambiciones a la paz de Cristo:

De qué sirven los ruegos y el llanto de las madres
si el hombre no ha sabido su Dios ya respetar…
Le admira por sublime, elogia sus bondades
y luego cruel lo burla en sus ansias de matar.
Tendido en la trinchera… deshecho… agonizando…
aprieta un crucifijo y eleva una oración…
y allá… en el otro bando, también muere un soldado,
se matan dos hermanos, ¡rezando a un mismo Dios!…

Para cerrar esta serie de tangos religiosos, no dejamos atrás Los diez mandamientos, un álbum que recoge en distintos temas composiciones inspiradas en los mandamientos de la Ley de Dios con letra de Roberto Lambertucci y música (¡ojo!) del gran maestro Osvaldo Fresedo y de Roberto Pansera. Del conjunto, escogemos la dedicada al tercer mandamiento: Santificarás las fiestas. Porque la Semana Santa es una celebración de la muerte y resurrección de Cristo…

Suelta en su son
las campanas llamando a oración
es domingo de paz y de amor
es la fiesta de Dios.
[…]
Respetando su eterno poder
todo el culto de gloria a su ser
se oye un coro de voces armoniosas
y un canto de esperanza
que está llegando alma.
Si lo injusto se rinde ante díos
y lo justo triunfa al fin,
dadnos tu luz, oh Señor.