El torero más valiente de Miguel Hernández: las influencias de Ramón y de Valle-Inclán. Artículo de mi autoría en Isagogé.

«El torero más valiente de Miguel Hernández: las influencias de Ramón y de Valle-Inclán». Publicado en Isagogé, nº 4, 2007, pp. 34-38. ISSN: 1885-2475.

(c) Manuel Guerrero Cabrera.

Paralela a su poesía, Miguel Hernández (Orihuela, 1910–Alicante, 1942) desarrolló una obra teatral que no ha tenido la misma difusión ni suerte. No obstante, esta última posee un interés vital para conocer la evolución literaria del autor; ya que sus mundos poético y teatral se desarrollan del mismo modo, compartiendo las mismas imágenes, el mismo léxico, la misma intención… En este artículo, comenzaremos realizando un breve recorrido por su obra teatral, a fin de centrarnos en El torero más valiente y destacar el posible paralelismo, por un lado, de El torero Caracho de Ramón Gómez de la Serna, y, por otro, de Luces de bohemia de Valle-Inclán. Finalmente, extraeremos las conclusiones pertinentes.
1.- La obra teatral de Miguel Hernández
El interés de Miguel por el teatro surgió temprano. Con catorce años, edad en la que tuvo que dejar el colegio jesuita para cuidar un rebaño de cabras, se interesó por el grupo teatral «La Farsa», que actuaba en la Casa del Pueblo y Centro Católico de Orihuela, del que llegó a formar parte. Así, en este tiempo, compuso una breve pieza titulada Villancicos extrafinos, una dramatización sobre el nacimiento de Cristo y la adoración de los Magos y de los pastores [1]. Otros detalles de su interés temprano por el teatro son: 1) los recitales de Perito en lunas, que acababan convirtiéndose en representaciones, valiéndose de objetos simbólicos, «a fin de presentar la metáfora visualmente para que un público escasamente cultivado pudiera comprender la imagen poética» [2]; y 2) conocer a Federico García Lorca en 1933, al que consideraba un modelo del artista total [3].

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