La canción popular en el Cancionero y romancero de ausencias de Miguel Hernández

LA CANCIÓN POPULAR EN EL CANCIONERO Y ROMANCERO DE AUSENCIAS DE MIGUEL HERNÁNDEZ
(c)Manuel Guerrero Cabrera
Publicado en Aldaba (2010), 11, pp. 39-40.
El Cancionero y romancero de ausencias se compone de varios textos muy diversos, no sólo en su temática (que podemos resumir en vida, amor y muerte, todo rodeado del recuerdo y la ausencia de su hijo perdido, de su mujer, de la libertad), sino también en forma (canciones asonantes, consonantes, paralelísticas; romances breves y extensos; romancillos, en versos pentasílabos, hexasílabos, endecasílabos; seguidillas, cuartetas, serventesios…) y en el empleo de recursos estilísticos (paralelismo, repeticiones, antítesis…). Posiblemente lo inició motivado por la muerte de su primer hijo, en 1938. En el año siguiente entregó algunas composiciones a su mujer y comenzó a escribir en la cárcel algunos de estos poemas y otros nuevos en un cuadernito que también entregó a su mujer. Hasta 1941, en que fecha la «Casida del sediento» sabemos que estuvo escribiendo; luego, debido a su mal estado de salud, no debió de escribir nada.
Varios críticos han relacionado esta obra con el cancionero popular (y, en concreto, con el murciano), como William Rose, Marie Chevallier o José C. Rovira; y en este trabajo queremos plantear esas similitudes entre elCancionero… y los textos tradicionales.
Por un lado, encontramos textos evidentemente influenciados, que reproducen o parafrasean textos de origen popular; por ejemplo, William Rose señaló la gran similitud existente entre un cantar recogido por Rodríguez Marín y «Corazón de leona» de nuestro autor:
Corazón de leona                               Corazón de leona
tienes a veces:                                    tienes a veces.
aunque me ves que lloro                     Zarpa, nardo del odio,
no te estremeces.                                siempre floreces.
(Popular)                                            (M. Hernández)
Otro ejemplo similar es el de la canción «Ni te lavas ni te peinas», en la que José Carlos Rovira advierte de otra influencia surgida en un cantar popular:
Ni me lavo ni me peino,                     Ni te lavas ni te peinas
ni me pongo clavellinas,                    ni sales de ese rincón.
mientras no vea venir                         Contigo queda la sombra,
a mi amante de las minas.                   conmigo el sol.
(Popular)                                            (M. Hernández)
Pero lo más usual es que el poeta oriolano encuentre en las canciones populares un motivo o una inspiración que él emplea para su propia creación. Es el caso de «El pez más viejo del río», en el que se habla de que «nada el agua le divierte» a este pez; esto parece un eco de otro cantar recogido por Rodríguez Marín:
Dicen que el agua divierte,
quita pena y da alegría…
Seguimos con los cantares con los que contribuye Rodríguez Marín. Como indican Leopoldo de Luis y Jorge Urrutia, la palabra «hoyo» con el significado de sepultura la encontramos en Miguel en los claros ejemplos de «Era un hoyo no muy hondo» (las dos composiciones que comienzan de este modo) y «Mi casa contigo era», que podrían ser un reflejo de este poemita:
Por la senda de la vida
vamos caminando siempre
y al fin y al cabo caemos
en el hoyo de la muerte.
En conclusión, Miguel utilizó recursos y procedimientos estilísticos propios de los textos orales tradicionales, que empleó para dar un carácter personal al amor, la muerte y la vida, sus temas principales, desde la muerte de su hijo a la ausencia de su amada. Además, parece que se acordó del cancionero de su tierra, pues recogió en sus poemas estructuras, motivos y ecos de los mismos, pero imprimiéndole su trágica visión personal.
BIBLIOGRAFÍA:
 HERNÁNDEZ, M. (1995): El hombre acecha. Cancionero y romancero de ausencias. L. de Luis y J. Urrutia (Ed.), Cátedra, Madrid.
RODRÍGUEZ MARÍN, F. (1951): Cantos populares españoles. Madrid.
ROSE, W. (1960): «Lo popular en la poesía de Miguel Hernández», Revista Nacional de Cultura, 140-141. Caracas.
ZUMTHOR, P. (1991): Introducción a la poesía oral. Taurus, Madrid.

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El torero más valiente de Miguel Hernández: las influencias de Ramón y de Valle-Inclán. Artículo de mi autoría en Isagogé.

«El torero más valiente de Miguel Hernández: las influencias de Ramón y de Valle-Inclán». Publicado en Isagogé, nº 4, 2007, pp. 34-38. ISSN: 1885-2475.

(c) Manuel Guerrero Cabrera.

Paralela a su poesía, Miguel Hernández (Orihuela, 1910–Alicante, 1942) desarrolló una obra teatral que no ha tenido la misma difusión ni suerte. No obstante, esta última posee un interés vital para conocer la evolución literaria del autor; ya que sus mundos poético y teatral se desarrollan del mismo modo, compartiendo las mismas imágenes, el mismo léxico, la misma intención… En este artículo, comenzaremos realizando un breve recorrido por su obra teatral, a fin de centrarnos en El torero más valiente y destacar el posible paralelismo, por un lado, de El torero Caracho de Ramón Gómez de la Serna, y, por otro, de Luces de bohemia de Valle-Inclán. Finalmente, extraeremos las conclusiones pertinentes.
1.- La obra teatral de Miguel Hernández
El interés de Miguel por el teatro surgió temprano. Con catorce años, edad en la que tuvo que dejar el colegio jesuita para cuidar un rebaño de cabras, se interesó por el grupo teatral «La Farsa», que actuaba en la Casa del Pueblo y Centro Católico de Orihuela, del que llegó a formar parte. Así, en este tiempo, compuso una breve pieza titulada Villancicos extrafinos, una dramatización sobre el nacimiento de Cristo y la adoración de los Magos y de los pastores [1]. Otros detalles de su interés temprano por el teatro son: 1) los recitales de Perito en lunas, que acababan convirtiéndose en representaciones, valiéndose de objetos simbólicos, «a fin de presentar la metáfora visualmente para que un público escasamente cultivado pudiera comprender la imagen poética» [2]; y 2) conocer a Federico García Lorca en 1933, al que consideraba un modelo del artista total [3].

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