Diez años desde Estudios críticos de Literatura del Siglo de Oro

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Hace diez años salió de imprenta mi primer libro, Estudios críticos de Literatura del Siglo de Oro, una colección de ensayos, previamente publicados en distintas revistas, sobre San Juan de la Cruz, Miguel de Cervantes, Luis de Góngora y Calderón de la Barca.

En él me ayudaron directa o indirectamente mi familia, Antonio Cruz Casado (autor del prólogo), Juan Beret, Luisfernando Palma, José M. Ventura, Antonio Crespillo Guardeño (y Cofradía del Amor), Cofradía de Ntra. Sra. del Valle, Lara Cantizani, Pipo e Inma. Mostré mi agradecimiento en las últimas páginas de la publicación y aquí lo hago de nuevo. Sigue leyendo

Reseña de Las salinas del aliento en Viajo mientras leo

https://viajomientrasleo.wordpress.com/2016/09/20/las-salinas-del-aliento-de-manuel-guerrero-cabrera/
Recibí este libro hace varios meses, sin embargo, no es hasta ahora cuando realmente me he puesto “manos a la obra” tanto para leerlo como para escribir su reseña. Sin embargo, es un momento complicado, dado que este poemario, describe la alegría de alguien que anuncia que va a ser padre, mientras que yo acabo de enterrar a mi madre.
Malena, llegará al mundo, y con el su padre expresa su temor y sus ilusiones. Sabe que la vida es dolor, y que su hija deberá de descubrirlo. Deberá de luchar por seguir adelante, y que su ilusión – felicidad no se vea empañada. El poeta se deslumbra ante el ritmo del corazón, ante la ecografía de su bebé, ante la esperanza de que llegue un nuevo ser.
Luchará por compartir aquellos dibujos animados que disfrutó en su infancia. Nombrará a los personajes favoritos con los que se identificaba. Un todo canto a la paternidad, cual tuvo que revisar para formar un poemario hermoso.
Un poemario que describirá la fuerza de la sangre, la fascinación de la vida, el milagro del reflejo en los hijos, la propia niñez ante el futuro incierto y los recuerdos quedan plasmados.
El libro cuenta con el prólogo de Luis Alberto de Cuenca, cuyo sólo nombre indica garantía. Él es quien nos dice: “La presencia en el mundo de Malena contribuye decisivamente a desarrollar en su padre la mecánica del recuerdo, y, de ese modo, a golpe de evocación, Manuel va recorriendo sus primeras lecturas, los tebeos que iluminaron su infancia y su adolescencia, y nos transmite la emoción que deriva de ese viaje fantástico al corazón de lo perdido para siempre.”