El tigre impar de Lara Cantizani. En Aldaba

EL TIGRE IMPAR DE LARA CANTIZANI

(c) Manuel Guerrero Cabrera

Artículo publicado en la revista Aldaba, nº 42, pp. 63-65.

Aquí y ahora

tus labios en mis labios

parecen haikus.

En febrero de este año, fallecía en su Lucena natal, una de las personas más vitales y optimistas de la poesía. El poeta Lara Cantizani (1969–2020) llevaba luchando desde 2018 contra el cáncer, no sólo física sino también literariamente, con la publicación de Haikus del buen amor, cuya venta está destinada a la lucha contra esta enfermedad. Es el arraigo de la forma poética del haiku uno de los mayores logros literarios de Lara Cantizani, cuya trayectoria comenzó en los años 90, además de distintos premios, como el Ciudad de Burgos o el Mario López.

La pesadilla

al final no era un sueño.

Me ha desvelado.

Yo ya sabía quién era Manolo Lara Cantizani antes de entablar amistad con él. Ambos coincidíamos como público en actividades culturales (como en la conferencia que impartió el poeta Félix Grande en el Círculo Lucentino. Manolo llegó acalorado, pues acababa de hacer ejercicio y de ducharse rápidamente, y se sentó a mi lado; tenía tanta calor que manipuló el aire acondicionado para refrescarse–y de paso a mí–) o en los congresos que organizaba nuestro profesor (en años distintos de promoción) don Antonio Cruz Casado. Cuando en 2007 fue nombrado Concejal de Cultura y de Juventud de Lucena, recibió al grupo de la revista Saigón, en el que me encontraba, para presentársela y lograr que nos apoyara. Manolo Lara no solo lo hizo sino que también contribuyó a un cambio estético de la publicación. Fue él quien me animó a que me ocupara yo por completo de la revista Saigón, así como de conseguir las entrevistas y textos de nombres de primera línea de la Literatura española (Luis Alberto de Cuenca, Javier Lostalé, Jesús Aguado, etc.); así, aprendí el método de edición y corrección de Lara Cantizani: revisaba una y otra vez los textos y las imágenes, daba mucha importancia a la estética, conseguía que la publicación tuviera mayor fuerza visual…

Lara Cantizani creó el Botellódromo de las palabras, un proyecto que ofrecía una alternativa cultural a la juventud los viernes y sábados por la noche. En este Botellódromo es donde la Asociación Cultural Naufragio creció realizando distintas actividades, sobre todo de poesía.

Como las tripas

de un libro deshojado

en el estanque.

–Quiero pedirte que me escribas un epílogo para mi primer libro de poemas –le dije.

–¿Como concejal o como poeta?

–Como quieras –contesté, un tanto extrañado por la pregunta.

–Es un libro de poesía. Mejor como poeta.

Aún recuerdo esta conversación, de la que resultó el epiloguista de mi libro El desnudo y la tormenta. Recuerdo cómo me emocionó que él celebrara mi Loco afán y que comenzara su intervención de Al compás literario del tango con un haiku con mi nombre; cada vez que tocaba presentar algún libro mío, mencionaba que había estado en todas mis presentaciones en Lucena. Es mucho lo que podría escribir sobre lo que le debo como poeta y aprendí de él sobre poesía y edición; aunque mucho más es lo que ha aportado a Lucena.

Si tú no estás

los dos somos uno;

brinda y verás.

Como concejal de Cultura, su mayor logro fue recuperar el espíritu judío de una ciudad con pasado hebreo como es Lucena, así como la inclusión de esta en la Red de Juderías y la puesta en valor de la necrópolis judía, descubierta en 2006. Además del mundo judío, ha sido un genial promotor cultural, siempre ha tratado de llevar la poesía a la ciudad, como el inolvidable congreso Orientarse, en el que Lucena se convirtió en la capital del estudio y difusión de la cultura oriental; o la construcción del auditorio, al que varios grupos culturales, deportivos, religiosos y sociales han solicitado que lleve su nombre, como homenaje y reconocimiento por su vida dedicada a la literatura y a la cultura, en bien de los demás y de su ciudad.

Desde entonces, me tomo muy en serio

cada haiku y cada vino.

En la última etapa de su vida, tomó un verso de Pedro Casariego para referirse a sí mismo, «El tigre impar», con el que manifestaba su lucha y su amor bestial por la vida. Siempre poeta, en febrero se presentó su último libro, Catadora, aunque él no pudo asistir; y en Facebook publicó haikus mientras las fuerzas no le fallasen. Imprimió una impronta de vitalismo y de lucha contra la adversidad (y contra el cáncer) en la sociedad lucentina, fue un político carismático que supo hallar encuentros entre rivales de distinta ideología, y nos ha dejado un legado cultural que pervivirá mucho tiempo. Lara Cantizani, el poeta, el político, el deportista, el luchador, el creyente, el amigo. Lara Cantizani, el tigre impar.

Fe, energía.

Coloreando arcángeles.

El tigre impar.

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