Biblioteca Gardeliana: Repatriación de Gardel de Ostuni. En La Opinión de Cabra

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BIBLIOTECA GARDELIANA 8: REPATRIACIÓN DE GARDEL DE RICARDO OSTUNI

Manuel Guerrero Cabrera

Primera edición:

Ricardo OSTUNI (1995): Repatriación de Gardel. Editorial Club de Tango, Buenos Aires, 300p.

En una de las acepciones repatriar significa reintegrar a alguien a su patria de origen. En el caso de Gardel es reinsertarlo en la geografía de su cuna, el Río de la Plata, un territorio mucho más vasto y más significativo, que el de cualquier lugar determinado de esta misma latitud.

Si después de leer Repatriación de Gardel de Ricardo Ostuni, uno no se ha convencido de que Carlos Gardel no nació en Francia, con casi total seguridad se podría afirmar que no habrá quien lo haga. Ostuni escribió un libro analítico, de contraste de fuentes y citas, con la intención de ser objetivo y, en especial, con mucha conciencia criolla: «Creo que Carlos Gardel es un arquetipo de nuestra identidad cultural, un punto de referencia insoslayable cuando se trata de representar el modelo argentino o, con mayor precisión, el modelo espiritual de la cultura rioplatense» [1]. Y es que el autor tiene «algunas reticencias» sobre las tesis uruguayas, como la de que nació en Tacuarembó (curiosamente, uno de los puntos esenciales) pero no tiene duda de que Gardel no es francés. Para ello, tras un interesante prólogo firmado por el gran Horacio Ferrer, ofrece en la introducción la denominada historia oficial, la de que Carlitos se llamaba realmente Charles Romuald Gardes y había nacido en Toulouse en 1890. La primera parte del libro, «Refutación de una historia», trata de incidir y poner en evidencia las incongruencias de dicha historia oficial; lo que nos ofrece al mejor y al peor Ostuni al mismo tiempo. Por ejemplo, Ostuni da credibilidad a que el cantor estuvo recluido en el penal de Ushuaia y dedica un capítulo a la tarjeta postal que supuestamente firmó como «C. Gardel», firma que a simple vista por cualquier ojo no experto se percata de que no es de la misma letra que la empleada por el cantor; y lo hace simplemente porque hay que rellenar unos años de los que no se sabe nada sobre Gardel. O el análisis sobre el testamento ológrafo, cuyos comentarios son, en ocasiones, del todo prescindibles e impropios de la seriedad que el autor ha tenido en otros trabajos. Pero en otros capítulos, como «La biografía uruguaya» o, mucho más interesante, «¿Y por qué Tacuarembó?», encontramos al estudioso y analítico que duda y saca sus conclusiones.

[Tacuarembó] Es, si se quiere, como una confesión de su origen rioplatense y de su estirpe criolla, aunque circunstancias extrañas y complejas le hubieran hecho nacer en otro lar. [2]

El principal problema estriba en partir de información equivocada, que lleva a resoluciones erróneas, aunque en Ostuni lleguen a parecer sensatas.

La segunda parte del libro, «La otra historia posible», revela las conclusiones del autor. Ostuni, que no acepta la historia oficial, tampoco acepta totalmente la tesis uruguayista, así que ofrece su punto de vista. Para él, Charles Romuald Gardes y Carlos Gardel no son la misma persona, pero ambos son hijos de Berta; el primero es el nacido en Francia y el segundo en tierra del Plata (no en Tacuarembó, como hemos señalado anteriormente); traza después una biografía de este Gardel rioplatense, con especial interés en la documentación (de nuevo, insiste en que «la leyenda del desertor» no es válida) y al primer viaje de Gardel a Toulouse (según la Vida contada por Razzano, en 1924; pero se aporta el fragmento de una carta que data este encuentro en 1934).

La última sección del libro está formada por unas «notas», entre las que destacan, entre otras, el paralelismo que el autor hace entre Gardel y Eva Perón, y la aproximación al Buenos Aires de 1910.

En definitiva, Ricardo Ostuni ha dejado a la bibliografía gardeliana su apreciación personal, que pretendió desde la objetividad, mediante el contraste de fuentes y aportaciones diversas, incluso las que el tiempo ha demostrado que son meros artificios. Para él, «enemigo de la posibilidad de un Gardel nacido en Francia» [3], el cantor solo puede ser rioplatense: «¿Por qué, entonces, el empeño de regalarle a Francia la cuna de un hombre que siempre quiso ser y fue criollo?» [4]

Este libro fue un logrado y atinado trabajo para repatriarle fallida y erróneamente.

NOTAS

[1] En cursiva en el original. Esto lo afirma en la «Exposición de motivos» (de donde procede el texto que abre el presente artículo) y a lo largo de la obra vuelve sobre lo indudable de que Gardel únicamente podía haber nacido en tierras criollas.

[2] Ricardo OSTUNI (1998): Repatriación de Gardel, p. 215. Asombra la sutileza de Ostuni para decir que cualquier lugar criollo, incluso Tacuarembó, podría haber sido la cuna del Mago.

[3] Julián y Osvaldo BARSKY (2004): Gardel. La biografía. Taurus, p. 841.

[4] Ricardo OSTUNI (1998): Repatriación de Gardel, p. 24.

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