Reseña de Ahora de M. J. Cortés y J. M. Carnero en El coloquio de los perros

http://elcoloquiodelosperros.weebly.com/la-biblioteca-de-alonso-quijano/ahora

MARÍA JOSÉ CORTÉS Y JOSÉ MARÍA CARNERO AHORA

Manuel Guerrero Cabrera

CORTÉS, María José, Y CARNERO, José María (2016): Ahora. Cuadernos del Laberinto, 72 pp.

En estos tiempos inciertos en los que la poesía amorosa se vende con la etiqueta del falso sentimentalismo juvenil, da gusto encontrar un libro tan candoroso, maduro y sugerente en el amor como Ahora. Un poemario escrito a cuatro manos y entre dos corazones que firman María José Cortés y José María Carnero. La primera, nacida en Madrid en 1971, ha publicado Palabras derramadas (Vitrubio, 2008), Cicatrices de asfalto (Cuadernos del Laberinto, 2013) y El libro de los dones (Cuadernos del Laberinto, 2016), además de recibir el XVII Premio de Poesía Erótica Cálamo de Gijón en 2002 y ser finalista del Premio Adonais de Poesía en tres ocasiones; José María Carnero nace en Madrid en 1948 y es autor de Lluvia en el cristal (Vitruvio, 2002), Aroma de mandrágora (2007), Mientras la vida pasa (Vitruvio, 2008), Amaranta (Visión net, 2008), Adarve (s/f), Desamparo (Visión net, 2013) y Olor a nada (Vitruvio, 2016), a la que hay que añadir su obra pictórica.

Lo más destacado de Ahora es que todo el libro, como conjunto, funciona como un único poema; es decir, los más de cincuenta textos pueden articularse como una obra unida, por la coherencia de las imágenes, propuestas e, incluso, estilo, al que cada uno es a sí mismo fiel, pero en el que no evitamos encontrar influencias mutuas, más allá de los motivos expuestos:

El párpado que contempla el vuelo de tres barcos

iris del océano… (Cortés)

Tiempo renacido sobre esa losa fría de la espera

urdimbre de palabras esculpidas… (Carnero)

A esta idea de unidad contribuye el concepto de «Ahora», que llega a ser tan significativo que sobresale del concepto de tiempo y ha de escribirse con mayúscula, un «Ahora» que también se manifiesta de manera lírica con su persistente presencia al inicio del verso:

Ahora que mi ahora se funde con el tuyo

y tus ojos me descubren la piedra a los siglos

y tus pasos me esperan en un desafío de viento […]

Y es ahora donde has sido siempre. (Cortés)

Ahora será siempre ya… un renacer de entonces… de nostalgia […]

Y entonces no será más… que una sobra perdida

tras el renacimiento de este Ahora. (Carnero)

Una constante en todos los poemas es el empleo arriesgado de las imágenes (lluvia, noche, palabra…), en aras de la originalidad y de causar mayor interés en la lectura («la tarde un bosquejo de los dedos/ la noche el desafío de un tacón sobre las sábanas», escribe María José Cortés). Los ojos, la mirada o la pupila son elementos muy presentes en el poemario, motivos empleados por ambos poetas, que, a medida que nos adentramos en el libro, van ganando más fuerza. Anotemos que ambos hacen uso de ellos en su primer poema: «Ahora que me han visto tus ojos» (Cortés) y «A veces me miras con ojos de niña sorprendida» (Carnero). ¿Cómo no recordar a Gustavo Adolfo Bécquer en aquello de «que el alma que hablar puede con los ojos, / también puede besar con la mirada»? A través de este continuo asomo a las miradas de ambos llegamos a sus almas enamoradas, como en otro conocido poema del sevillano, hasta comprender que al final:

«Tus ojos presagio de eternidad donde encontrarte» (Cortés) y «Cuántas veces habrá que reinventar tus ojos en los míos…» (Carnero).

Ese «presagio de eternidad» se intuye y se descubre poco a poco en ambos. En verdad, la poesía, y con esto parafraseo a Raquel Lanseros, se reduce a hablar del paso del tiempo, de ahí que «ahora» sea el adverbio elegido por los amantes, un adverbio que confirma el avance del tiempo y que, a la vez, logra que no pase, el instante eterno. José María Carnero lo plasma de forma excelente así:

Tras la fugacidad del tiempo

la noche nos aguarda. […]

Ahora es… ese tiempo que no pasa…

Por último, creo necesario dejar una muestra de la íntima conexión que hay entre María José y José María en los textos, que se presenten por parejas, lo que nos llevó a afirmar que Ahora puede leerse como un único gran poema. Me centro en los poemas de las páginas 30 y 31, en los que hallamos diversos puntos en común que cada poeta trata de manera diferente, pero que se complementan mágicamente; de nuevo, la mirada (los ojos), las venas y las cuchillas:

[…] sé que existe tu mirada

en este laberinto de minutos donde devengo minotauro.

Ahora vuelve a ser entonces

las venas se abren como túneles del silencio

por donde circulan las cuchillas de la noche.

Sin embargo, sé que existen tus manos puente de mañana

y conjuro la oscuridad sobre mis dedos por ver brotar la luz

en tu palabra. (Cortés)

No vuelvas la mirada esos entonces…

Si buscas la negrura asómate a mis ojos y verás

la oscuridad disipada… evanescida

en la luz de algún designio de ahoras presentidos. […]

Tus venas buscarán el tacto de mis dedos en tus manos

y ya no habrá cuchillas en las noches…

tan sólo el tibio roce de mis labios… (Carnero)

Ahora es un poemario amoroso fuera de lo convencional y de la corriente juvenil-amorosa imperante. Frente al vacío de esta tendencia, por el contrario, en María José Cortés y José María Carnero encontramos versos llenos de imágenes, deseo y entrega, con los que vibrar y sentir el amor que se tienen dentro y fuera de esas páginas en el momento eterno de la vivencia de este sentimiento.

Ahora es siempre, amor… eternamente

ahora… ahora… ahora. (Carnero)

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