Reseña de Antes de que olvides de Mª Jesús Soler en El coloquio de los perros

Mª JESÚS SOLER ARTEAGA. ANTES DE QUE OLVIDES
(Anantes, Sevilla, 2016)
por MANUEL GUERRERO CABRERA
          Como si de un aviso se tratara, Antes de que olvides llega después de cinco años de la publicación de Carta lunar. Como un afortunado encuentro con alguien con quien no coincidías en bastante tiempo, sus versos aparecen «como una pequeña luz a lo lejos, / como una esperanza que crece», porque «quedan grabados los detalles / […] que nos mantienen vivos».
Además de los títulos antes citados, Mª Jesús Soler Arteaga (Sevilla, 1977) es autora de los poemarios Recóndita armonía (2010), Las horas muertas (2008) y Ciudad imposible (2005); ha participado en varias antologías, como Poesía viva de Andalucía (2006) y Homenaje a la Generación del 27 (2009) y ha colaborado en distintas revistas (ÁgoraMester de Vandalia, Saigón, Cuarto Creciente, etc.); ha obtenido el premio Voces Nuevas 2007 y el VI Premio Noches del Baratillo con el antedicho Recóndita armonía. Bien justo y merecido es destacar aquí su labor de investigadora de la literatura femenina (Carmen Conde, Elena Soriano, etc.)
Los poemas de Antes de que olvides se agrupan en cuatro partes (La luz, Las palabras, Un lugar, Los paseantes) y cada uno nos lleva desde su título a París, un paseo poético para el amor, los cafés, las bibliotecas, el río, porqueDespués de atravesar la noche,
los mapas, las señales,
la tierra y los paisajes,
saldremos a la luz.
[…] brotaremos como palabras
de amor en las aceras. (‘Gare D’Austerlitz’)

La luz es uno de los elementos esenciales del poemario y a ella pertenece la primera parte. La poeta establece toda una definición de lo que somos desde los primeros compases del libro:

Luz. Somos luz. Éramos luz.
[…] lo que un día nos arrancaron
porque era luz. (‘Notre-Dame’)

Lo que somos, lo nuestro, todo lo que cabe en un nosotros es luz:

La sensación oscura y penosa
de estar siempre fuera de sitio,
en un lugar que no podemos
llamar nuestro, […]
Luz del día
al romperse la noche. (‘Châtelet’)

          Y, por supuesto, el nosotros, el tú y el yo, dando sentido a un límite de tiempo:
Hay un instante de triunfo,
el momento en el que tus ojos
despiertan a la luz del día. (‘Triomphe’)O, cuando el tiempo ya se ha consumido, como en ‘Père-Lachaise’, que alude al cementerio parisino, obviamente, desde la muerte, pero también desde el amor y el dolor, en uno de los mejores poemas del conjunto:

Si alguna vez la vida nos separa
que sea yo quien caiga en el olvido,
quien me adentre en las calles
de Père-Lachaise […]
quien pregunte a sus habitantes
por el tiempo perdido.

En la segunda parte del libro, Mª Jesús Soler nos deja las palabras para proseguir el paseo; evidentemente, las palabras de cada poema, de cada imagen, de cada sensibilidad, las escritas y las habladas:

Será como decir amor
en todos los idiomas.
(‘Shakespeare& Co.’)

Las palabras son las que permanecen contra el olvido, como ‘Les invalides’ o ‘Montparnasse’, las que construyen lo cotidiano como poesía, como ‘Place du Tertre’ o ‘Jardin des Plantes’, al que pertenecen estos versos:

Sonríes en las sílabas
que no habitan mis versos
cuando la vida se convierte
en algo más que unas pocas metáforas
y unas páginas hilvanadas.

La visita continúa con la sección de “Un lugar”, en la que ‘Orsay’ nos habla de que la ciudad no nos pertenece, porque se transforma del mismo modo que nosotros; que llama al recuerdo en ‘Rivoli’, ‘Seine’ o en ‘La Bastille’, siempre acompañado de la pesada losa del tiempo («Han pasado veinte años / y ahora es tu sombra la que deambula / por los pasillos y se sienta / a la cabecera de aquella mesa»).
Los paseantes «de lo vivido y lo venidero» completan el camino por París. Sentimos lo andado, porque «estos pies doloridos y cansados / son la muestra prosaica / de la vida como camino»; un trayecto que decidimos realizar con esta lectura y que nos deja tantos recuerdos…

de manos enlazadas,
dos nombres que se anudan
cuando la eternidad
se difumina efímera
y vana cada atardecer.

El amor se vuelve sutil erotismo en la parte final del libro:

cuando los que pasean
se abracen al miedo que los ahoga,
cuando los amantes enlacen
sus manos y también sus cuerpos.
(‘Bois de Vicennes’)

Este poema es el cierre del libro, que supone un brillante broche final, por las connotaciones recibidas en el poemario, por la sugerencia final, en palabras de la prologuista Anabel Caride «no podrían ser mejor epílogo para la obra completa»:

El jardín en silencio,
la ciudad y su historia,
la noche y los amantes
aguardan una palabra de amor
prendida en un instante de vida.

Como insinuábamos al comienzo, Mª Jesús Soler es una poeta con un largo recorrido de títulos, que no nos agotan; con esto quiero decir que Antes de que olvides no solamente se realiza sobre París, sino también sobre las logradas imágenes que la autora construye y a la que nos tiene tan acostumbrados:

Aquellos fueron buenos tiempos,
la gente, el río, los poemas perdidos
en el fondo de la memoria,
al otro lado del espejo del agua,
como esta tarde y el susurro del río.

           Pero, además, las estructuras bimembres (alguna trimembre) y los paralelismos aportan ritmo, una musicalidad natural a sus poemas; que se complementa con el uso reiterado del relativo, que consigue envolver la idea en el desarrollo de cada verso:

con la certeza y la esencia del tiempo,
con la nostalgia de la tierra
que va quedando atrás.

Mª Jesús Soler abría el poemario con una cita de Baudelaire, quien escribió en ‘Confesión’, en boca de una mujer que lo acompañaba:

Que tout craque, amour et beauté,
Jusqu’à ce que l’Oubli les jette dans sa hotte
Pour les rendre à l’Eternité!

El instante de vida, el amor, el recuerdo, la vivencia. Antes de que se olvide, antes de que vuelva eterno, todo se ofreció en París.