Un uso inadecuado de la arroba en Cabra digital

Pondría la mano en el fuego al asegurar que algunas incorrecciones lingüísticas son debidas a la difusión que los medios y grupos de poder hacen de ellas antes que por el uso de los hablantes. Ahora que tanto comprendemos la separación entre la España real y la que creen los políticos, el empleo de un lenguaje «correcto» en igualdad, respeto y en detalles nimios es un claro síntoma de ello. Por ejemplo, la manía de emplear binomios como ciudadanos y ciudadanas, cuando ciudadanos ya incluye en su definición al sexo femenino –que no género. Pero el idioma tiende a la economía y tarde o temprano esto tendrá su reajuste.
La intención de este escrito es tratar el uso de la arroba (@) como indicador de género de una palabra –que no sexo. Algo escrito así *ciudadan@s es un error ortográfico y nos da qué pensar cómo algunos partidos y grupos se pasan por alto los consejos de la institución que estudia y pretende cuidar nuestra lengua común, la RAE.
El Diccionario panhispánico de dudas nos señala su carácter de unidad de medida de capacidad y de masa y su popular uso en las direcciones de los correos electrónicos, dirigiéndonos posteriormente a otro apartado para tratar la referencia a personas de ambos sexos. Sin embargo, una vez consultado, se concluye que no se admite este uso como diferenciador de género en una palabra, porque «debe tenerse en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico», según reza el citado diccionario, que además pone de manifiesto una incoherencia: en *Día del niñ@, la contracción del solo se refiere al masculino. Por lo tanto ¿ahí es igualitario?
Debemos recordar que nuestra lengua es tan rica que una sola palabra (ciudadanos, pianistas, jóvenes) lleva dentro de sí la acepción para los dos sexos. Todo lo demás es innecesario y ha dado lugar, quizá por el temor a una moda considerada políticamente correcta o por demostrar que no se es ignorante, a ultracorrecciones y a absurdos a los que nadie pone freno, como el caso de la inexistente palabra *miembra en una supuesta oposición a miembro que es palabra únicamente masculina, como parte es únicamente femenina. Y, así, encontramos personas que usan *miembra para darse categoría en su participación en un jurado o en un proyecto, pero que luego dicen igualmente sin dudar que miembros de nuestro cuerpo son los brazos y LAS piernas.

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