Reseña de El desnudo y la tormenta por Manuel Ariza.

Reseña de Manuel Ariza (a quien se lo agradezco) en Cuadernos del Sur (1 de mayo de 2010) sobre El desnudo y la tormenta.
reseña desnudo
EL DESNUDO Y LA TORMENTA DE MANUEL GUERRERO
Manuel Ariza Canales
A la poesía de Manuel Guerrero se le podría aplicar el estribillo entre el desgarro y la ternura: «Demasiado corazón…». Sus versos estremecen antes de dejarnos comprender, componiendo líricas meditaciones que flamean cual estandartes de rebeldía frente al desfile de los días o el inevitable olvido. ¿Inevitable? El poeta y profesor lucentino no se lo sacaba de creer. «Es la vida tan corta, / amor mío, tan breve / que no entiendo por qué mi sentimiento, por qué esta sensación…». De eternidad entre los brazos de la amada.
El desnudo y la tormenta constituye una homogénea colección de poemas únicos; como si de un holograma se tratase, en cada una de sus partes puede contemplarse el todo y viceversa. El libro como poema y cada poema como una de sus estrofas. Una obra que atrapa dentro de su circular y centrípeto acabado. Lo cual constituye un aval a la hora de presentar a una joven promesa a punto de llegar a la madurez.
Sumergirse en el misterio es la principal vocación del poeta. Y nada más misterioso que el amor. ¿De qué hablamos cuando hablamos de él? La pasión amorosa funde cuerpo y alma en mística comunión humana; convirtiendo al carnal abrazo en vía de ascesis, en camino con etapas donde dolor y gozo se suceden, otorgándose sentido mutuamente. Parafraseando al maestro Eckhart, cuanto más excavan el anhelo y la soledad en nuestro corazón, más espacio liberan para ser posteriormente rellenado por la alegría del reencuentro.
Intuyendo la metafísica eternidad de todo lo que huye, pero no se disipa, la lírica sensualidad de Guerrero acierta a palpar las puertas del cielo en la carnalidad de dos cuerpos que, al amarse, se vuelven uno con el tiempo que se desvanece en el beso. Y se produce el milagro: retenemos el agua de los instantes en las manos entrelazadas, amasamos el aire, la nostalgia de la realidad presente poetiza los recuerdos futuros. Algunos sinsentidos cobran un significado trascendente.
El autor encabeza muchos de estos poemas con versos de otros poetas. El elenco de sus influencias confesadas es exquisito: Cadícamo, Luci Romero, Lostalé, Bram Stoker, Claudio Rodríguez, Ángel González, Víctor Hugo, Aleixandre y Salinas. No obstante, yo hubiese colocado en el frontispicio de este desnudo poemario los siguientes versos del propio Manuel Guerrero: «Con la grandeza / de nuestro espíritu / de nuestro efímero espíritu /  nos acercamos al cielo /  a la respuesta que todo, / todo tú eres».

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s